viernes, 12 de marzo de 2010

EL FANDANGO Y LA PERDIZ


Aunque el origen de la palabra fandango es incierto, probablemente se derive del vocablo portugués “fado”.

Del fandango flamenco se tienen noticias ciertas hacia 1870, y se supone que nace en Andalucía de la mezcla del fandango folclórico o tradicional, con los cantes flamencos que se realizaban en esta región por aquella época.

Luego, estos cantes y bailes, sufren un aflamencamiento al aclimatarse a una zona concreta, la que corresponde a la provincia de Huelva y dentro de ella a dos comarcas concretas: el Andévalo y la Sierra. Dentro de ellas, las localidades que tiene fandangos propios son las siguientes: Alosno, El Cerro de Andévalo, Cabezas Rubias, Santa Bárbara de Casas, Calañas, Zalamea la Real, Minas de Riotinto y Valverde del Camino, en la zona andevaleña; y Encinasola y Almonaster la Real, dentro de los pueblos serranos. De todas estas poblaciones, quizás sea -sin desmerecer a las demás- la de Alosno la más conocida por este tipo de cante, e incluso se piensa que fue allí donde nació. Como muestra de ello, un botón.



Fandango, ¿dónde has "nacio"

que “to” el mundo te conoce?

Yo nací en un rinconcillo

que Alosno tiene por nombre

donde le dan el “dejillo”.



Aunque existen otras modalidades de fandangos en distintas comarcas de Andalucía y otras fuera de ellas, los de Huelva poseen características especiales que los configuran como un grupo propio diferenciándolos del resto. Dentro de ellos, los fandangos de cacerías son muy extensos y su temática es de las más comunes. De hecho, en todos los palos flamencos hay letras que hablan sombre el mundillo de la perdiz y todo lo que lo rodea: cariño sentimientos, tristeza y alegría...

Los fandangos de Huelva se presentan en estrofas de cinco o seis versos octosílabos, de los que uno se suele repetir. Estas estrofas presentan una rima variable: a veces asonante, en otras ocasiones, consonante y también puede aparecer con rima irregular.

Entre los grandes intérpretes individuales que han cantado fandangos de Huelva podemos citar: José Pérez de Guzmán, José Rebollo, Antonio Rengel, Paco Isidro, El Moreno de Paymogo, Pepe La Nora, Antonio El Muela, Marcos Jiménez, Eufrasio Domínguez, Paco Toronjo, El Cabrero...

Y después de esta pequeña introducción, a modo de muestra, hago una pequeña recopilación de algunas letras de fandangos relacionadas con el mundo de la jaula y de la perdiz en general.


Maté...

Por tirarle a un perdigón,

yo a mi reclamo maté

y me decía sangrando:

tú que siempre tiraste bien

¿por qué temblaron tus manos?



Más vieja...

Yo salí de cacería

con mi perdiz, la más vieja.

Ella me cantó un reclamo

y a mí entró una pareja

de civiles a caballo.



Mis pájaros en el campo...

Mis pájaros en el campo,

además de ser valientes,

han de ser condescendientes

al humo de mi tabaco

y al olor de mi aguardiente.



Mejor que Antonio Chacón...

tengo un reclamo que canta,

mejor que Antonio Chacón.

No alambrea ni se espanta.

No porque lo diga yo,

que tiene almíbar en la garganta.



Esa perdiz en mi puesto...

ay qué bonita me entró.

Esa perdiz en mi puesto,

tan valiente y pinturera,

que yo la quise tirar

y la dejé que se fuera.



Perdiz...

La reina de mi cortijo,

es una pájara perdiz.

Yo no le cuelgo reclamo,

porque me gusta verla allí

por las mañanas temprano.



De perdiz...

Un pájaro macho entraba

en un puesto de perdiz

y a una lucha me obligaba.

No merecía latir

el cañón que le esperaba.



Llevo a los hombros el aguardo,

la escopeta y el banquillo.

Llevo a la espalda un reclamo,

que “colgao” en el farolillo,

de los “collaos” se hace el amo.



Agonizaba...

Un reclamo agonizaba,

por un plomo “rebotao”

y mientras acababa su vida

a su dueño le decía:

¡ay, socio que me has “matao”!



Once perdices maté

el jueves de cacería.

Once perdices maté y no llegué a la docena

porque empezó a llover...

¡Ay si la tarde está buena!



El canto de la perdiz...

y el perfume de la sierra...

El canto de la perdiz

y el “ganao” en la sementera,

es lo que me gusta amí

al llegar la primavera.



Ha “tirao” una perdiz

Alonso Pérez en la sierra

y luego, a los pocos días,

se la encontró Pedro Gil

en una mata escondía.



En el monte...

Se escucha el viento rugir,

en la soledad del monte

y en el nido la perdiz

lo contenta que se pone,

al ver a su macho venir.



Quiero vivir en el campo,

porque me gusta oír

por la mañana temprano

el canto de la perdiz,

en lo alto del romerano.



Va una perdiz recelosa

con sus pollos paseando.

Va una perdiz recelosa,

porque a la carpa del campo

le pasa como a las rosas,

que tiene espinas acechando.



Una perdiz yo maté

cuando en un arroyo bebía.

Una perdiz yo maté

y al ver huérfanas a sus crías

mi escopeta fui y tiré

¡no voy más de cacería!


PD. La información está sacada de varios portales de internet relacionados con el fandango.

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