miércoles, 23 de abril de 2014

EXUBERANTE PRIMAVERA.


                                                  Imagen con nieblas del amanecer de ayer

   Buena, buenísima primavera la que se nos está presentando. No muy lluviosa como dice nuestro refranero, pero sí con la suficiente agua como para que el campo sea una verdadera alfombra policromada. La hierba está adquiriendo una altura increíble, El monte bajo tiene un colorido espectacular. Frutales silvestres en plena floración. Las sementeras, con una fuerza envidiable, han alcanzado una altura espectacular. Los pantanos, llenos hasta la bola. Los regajos y charcas todos con agua... Es decir, una verdadera gozada para quien sale al campo a disfrutar de sus encantos.


Seis imágenes actuales de la belleza y colorido de nuestros campos. Pasto enorme por todos lados, espino albar florecido, al igual que la retama negra y los tojos. Regajos corriendo por doquier.








      Además, si se llega tempranito y, en un lugar estratégico y con buena oída, nos paramos a escuchar los sonidos que van acompañando a las primeras luces del día -como nos ocurrió ayer en La Dehesa, a donde fuimos a arreglar un comedero que lo había estropeado un jabalí y echarle trigo-, veremos como entremezclados con el maravillosos canto de las muchas aves que forman nuestra rica avifauna, podremos distinguir el atrayente y dominador "concierto musical" de la Alectoris rufa, nuestra querida y siempre deseada perdiz roja. Así, los machos de las parejas más adelantadas que, por estas fechas, tienen a sus hembras incubando sus nidadas y alguna hembra que no ha encontrado un compañero para la perpetuación de la especie, lanzan al viento, machaconamente, sus llamativos cánticos. Por el contrario, otras patirrojas todavía emparejadas, las veremos por los lugares más insospechados -como hemos comprobado esta misma mañana con dos colleras-, buscando el primer sustento de la jornada.

      No sé como se presentará al final la cría, pero, en estos momentos, pinta muy bien y, máxime, cuando en la pasada temporada Manolo Monescillo y yo hicimos un esfuerzo y se dejó en el campo la mayoría de las perdices del Coto. Es más, si no hay grandes tormentas en mayo y las hembras sacan sus nidadas normalmente, con la altura y fuerza que llevan los pastos y sembrados -tenemos sobre 25 ha en la finca de cebada y trigo-, difícilmente, los desprotegidos e indefensos perdigoncetes serán presas de sus muchos enemigos y, entre ellos, como ya he comentado varias veces, nuestra querida cigüeña, de las que, en nuestro coto, desgraciadamente, hay muchísimas. Como muestra de ello, sirva la foto siguiente, tomada  a últimos de febrero. En ella se puede ver claramente cómo "cazan en mano". Bando de perdigones que den con él...



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