domingo, 26 de abril de 2015

FOTOS PARA EL RECUERDO Y LA AÑORANZA.

Como en todas las casas, de vez en cuando se “desempolvan” cuarenta mil cacharros que andan un poco perdidos de nuestro uso cotidiano. Así, libros, cuberterías, regalos, fotos… vuelven a nuestra vida con el mismo cariño que cuando estaban recién llegadas a nuestras manos. Pues bien, estos días buscando unas fotos que mi nieta Carla les hacían falta para completar un trabajo que tenía que llevar al Colegio, nos tocó remover un sinfín de fotos en busca de algunas que necesitábamos. Lo que pasa en estos casos es que, además de las que buscamos, otras muchas que también pasaron a “mejor vida”, en cuanto las tenemos delante, nuestros sentidos nos transportan a esos años en que fueron hechas y las añoranzas nos inundan.

Pues bien, entre las muchas que removimos nos topamos con algunas donde aparece mi siempre recordado reclamo el de Manué. Ha sido una suerte, porque de él tengo pocas imágenes,  puesto que,  por aquellos tiempos,  usaba poco la cámara de foto. Aun así, esa inmensa alegría y los maravillosos recuerdos que acompañan a estos reencuentros no pude evitarlos. Así, Castelar o el de Burgos, el de Pedro, Toledano, Estepeño y Gitano, junto con el citado anteriormente me hicieron revivir grandes lances que ya se empiezan a perder con el inexorable paso del tiempo. Las fotos son del año mil novecientos noventa, por consiguiente, el de Manué tenía por aquellos entonces siete celos y estaba en su mejor momento.

Tres fotos del noventa. En la primera y segunda se pueden ver al de Manué enjaulado y a Castelar suelto y enmoñado en el suelo de la cocina de mi casa. La segunda nos muestra a los seis reclamos anteriormente citados que tenía por aquellos entonces. Solo tengo seguridad en que el de Manué es el que ocupa el casillero nº 1, que todavía uso a día de hoy y que, al igual que los otros cinco, me había hecho un carpintero de Moguer.




martes, 21 de abril de 2015

LA ALIMENTACIÓN DE NUESTROS RECLAMOS: HABAS PICADAS

A los reclamos que comen pienso compuesto, sea de la marca que sea, en principio no deberíamos proporcionarle ningún alimento más, puesto que, los mismos vienen con todos los nutrientes que necesitan una perdiz en cautividad para mantenerse en buena forma. Lo que pasa es que, un buen número de aficionados, entre los que me encuentro, aparte del pienso, solemos añadirle a su dieta una serie de golosinas: verduras de varios tipos, castañas, bellotas, garbanzos remojados, mixtura de gramíneas, huevo duro picado, frutas… que nuestros perdigones ingieren con ansiedad y alegría, pero que además ayuda a la mansedumbre de los mismos y a que nos tomen como referencia. De hecho, llega un punto que nuestros reclamos, en cuanto nos acercamos llevándoles esas golosinas que tanto les gustan, muestran un gran alborozo y satisfacción.

Pues bien, una de estas golosinas, tradicionalmente, han sido las bellotas picadas que, una vez acostumbrados a ellas, nuestros machos de jaula, excepto casos puntuales, comen con gran voracidad. Lo que pasa es que este fruto silvestre solo podemos encontrarlo durante una época del año, si queremos que esté en buen estado. Consiguientemente, aunque podemos congelarlas o mantenerlas en agua, llega el momento en que ya no están como desearíamos, por lo tanto, hay que buscar otra alternativa.  Y ésta no es otra que las habas secas, puesto que, de esta forma, las podemos encontrar en el mercado en cualquier época del año. También se pueden comprar congeladas, pero siguiendo la tradición, como mi abuelo Vicente se las echaba de esta manera, así lo hago yo.

Más tarde, una vez hinchadas, tras echarlas en remojo el día antes, se les pican y se les proporcionan, bien solas o mezcladas con verde, que es lo que suelo hacer. En los meses de verano que el verde tradicional que les pongo no es fácil conseguirlo, lo suplo por guisantes descongelados.

Ni que decir tiene que esta conocida leguminosa aporta buena cantidad de calorías, proteínas e hidratos de carbonos, nutrientes importantes en la dieta de cualquier ser vivo., por lo que el abusar tampoco es conveniente, dado el sedentarismo de nuestros reclamos.

Ahora bien, una vez más hay que dejar claro que nuestros reclamos pueden ser buenos, regulares y malos. Ello significa que el que es bueno,va a seguir siendo bueno, aunque no le echemos esas golosinas que tanto les gustan y el que es malo, así se morirá, si no lo largamos antes, por muchas buenas "viandas" que les pongamos a su disposición.

Dos fotos da las habas. La primera nos muestra la diferencia entre cuando están secas y tras un día en remojo. En la segunda, se ve las habas ya picada y el verde, en este caso hojas de rábanos y cerrajas.



viernes, 17 de abril de 2015

UBICACIÓN DEL AGUARDO RESPECTO AL SOL

         Con este artículo, en ningún momento pretendo dar clases magistrales sobre una de las circunstancias importantes que rodean a nuestra afición y que todo el mundo conoce de sobra. Ahora bien, como uno en esto lleva muchos años y ha probado de todas las formas posibles, quiero que lo aquí expuesto le pueda servir de guía a los muchos que empiezan para que, una vez en el campo, no tengan muchos problemas en situar el portátil según sea puesto de sol o de tarde.

        Normalmente, la ubicación del aguardo de camuflaje o portátil se lleva a cabo teniendo muy en cuenta la posición del sol en el momento que vamos a dar el puesto. Por tanto, ni que decir tiene que la tronera, mirilla o boquilla del mismo debe estar en el lado contrario del punto donde se encuentre el astro rey porque, como bien sabemos, si no es así, los cañones de la escopeta recibirán los rayos y brillarán o relucirán. De esta manera, al menor desplazamiento de los mismos o en el momento de apuntar, las patirrojas pueden verlo -sin son autóctonas todavía más- y la entrada al reclamo será más complicada, puesto que, en mayor o menor grado recelarán e, incluso, se alejarán sin dar la cara.

Dos imágenes de cómo debemos colocar el aguardo según posición del sol. El de la izquierda del dibujo corresponde al puesto de mañana o de salida del sol. El de la derecha corresponde a un puesto de tarde. En ambas posiciones los rayos solares nos vienen por la parte trasera del aguardo.


           No obstante, si el terreno lo permite y colocamos el aguardo en posición sur y el pulpitillo al norte del mismo, nos puede servir tanto para el puesto de mañana como para el de tarde. Y es así, porque al salir el sol, sus rayos molestan poco y sobre las diez, hora normal de dar el puesto, lo tendremos casi detrás de nosotros. Por el contrario, si colgamos por la tarde, sobre las quince treinta o dieciséis, hora más o menos habitual de hacerlo, el sol estará prácticamente a nuestra espalda y cuando se vaya poniendo ‘por el horizonte, su luz ya molesta poco.

Posición aguardo/matojo S-N


          Ahora bien, si los colocamos al contrario: aguardo al norte y tanganillo al sur, tanto por la mañana como por la tarde, el sol siempre lo tendremos de frente. Por tanto, mientras se pueda, debemos evitar el colocarlos en estas posiciones.

domingo, 12 de abril de 2015

VAMOS POR LA SEGUNDA TANDA DE TIMBRADOS.

          La primera tanda de canarios timbrados ya está a punto de pasar a sus voladeras, puesto que, las madres, de nuevo echadas en huevos, pronto sacarán la segunda pollada. Así, desde hace unas fechas hasta la separación, los pollos están separados de sus padres  por una rejilla por donde reciben, cada vez menos, la comida que le da el padre mientras la mande incuba la nueva puesta.

       Al final, han sido veintidós pichones los que han salido para adelante entre amarillos, pintos y verdes -algunos de ellos se pueden ver en las imágenes siguientes-, ya que, la pareja isabela se dejó morir los cuatro pollos que sacó.





          Para la semana que viene, empezarán a nacer las nuevas crías después de trece días de incubación por parte de sus madres y, en algunos casos, también de sus padres.

Imágenes de dos hembras en fase de incubación



          Aparte del alpiste y nabina que es la base de la alimentación que les doy a mis canarios, durante la cría y algunas veces por semana durante todo el año, les pongo alimentos ricos en proteínas a base de bizcocho, huevo y cuscús más frutas y verduras: manzana, pepino, brócoli, lechuga, cerrajas...



          Por último, decir que, el bizcocho que les pongo a mis timbrados lleva una parte de pasta de cría Witte Molen amarilla y dos partes de pan rayado ligado con huevo duro y restos de brócoli, un poco de cuscús humedecido y un poco de negrillo.

viernes, 10 de abril de 2015

MIS RECLAMOS PARA LA MUDA 2015

Después de la limpia, como queda dicho en artículo anterior, al final, mi jaulero con vistas a la temporada siguiente estará compuesto, en un principio, por seis reclamos. Todos ellos y siendo exigente con lo tengo en mis jaulas o son reclamos medianamente buenos o, como mínimo, con buena pinta para futuro. De guardar por guardar, nada de nada. En esta línea, todos ellos, aparte de su mayor o menor calidad, porque hay diferencias entres unos y otros, tienen una cualidad en común y que es básica para mí: su nobleza y mansedumbre, puesto que, como ya he dicho en infinidad de veces, si no cumplen tal condición, aun pudiendo ser pájaros que puedan servir, no los quiero.

Pues bien, con sólo seis me he quedado. No son pocos, pero para mí, que suelo colgar las gran mayoría de los días hábiles que contempla las Órdenes de Vedas, tampoco son muchos. Y no lo son porque, para un aficionado que cuelgue fines de semana o, de vez en cuando, posiblemente, sean incluso más de la cuenta, pero para el diario, llega un momento en que algunos se queman de tanto repostero, porque, como bien sabemos, solemos llevar la mayoría de las veces a los mejores del jaulero y, de estos, nunca estamos sobrados. Los demás son pollos que se les debe sacar al campo de vez en cuando y no abusar de ellos, si no queremos quemarlos y tener pájaros para el futuro.

De esta manera, los seis reclamos que me acompañarán, si Dios quiere, la próxima temporada, más los pollos que lleguen, porque habrá que buscar savia nueva, con la ilusión de dar con algo que pueda ser un pájaro de futuro, son los siguientes:

CHIMENEA: cazará siete celos y, esta temporada, con plomeo en una de sus patas, por un rebote, le he abatido veintiuna patirrojas. Reclamo de granja, de la localidad granadina del mismo nombre, con un gran temple y un magistral trabajo, especialmente para las hembras. Como me he cansado de repetir, va camino de ser, si lo es ya, mi mejor reclamo.

ALPUJARREÑO: reclamo criado en cautividad por una pareja de campo que fueron heridos en cacería. Cazará el cuarto celo y, en la actual temporada, aunque ha estado un tanto flojete, al no encelarse, le he tirado ocho perdices. Es muy trabajador y una música como el mejor campero.

DON BENITO: reclamo de segunda, procedente de una granja de la localidad toledana de Los Yébenes, cedido por el propietario de la misma, D. Benito Pardo, veterinario y estudioso de nuestra auténtica perdiz roja salvaje. Sólo le he dado dos puestos: en el primero estuvo muy bien pero no le tiré porque el campo no quiso dar un paso y en el segundo le abatí dos colleras, tras un más que buen trabajo. Llegó a mis manos el diez de febrero de este año.

LITRI: pollo de dos celos cedido por un amigo que ha dejado la afición. Le he cobrado cuatro camperas en los tres puestos que le he dado, pero lo he visto fuerte con el campo, aunque era final de temporada. Ya veremos cómo se comporta la próxima temporada.

RIBERA: pájaro de la campiña próxima a Huelva capital, regalo de un amigo. Este año, como pollo del año, ha estado muy bien, pues le he matado ocho. Es suave en el recibo y no se arruga con los machos salvajes.

CHOPEA: pollo del año de la granja granadina El Chopo, regalo de su dueño Alonso Segura. Lo he colgado poco porque lo vi un poco atrasaíllo, pero el último día de caza para mí, le tiré una pareja, recibiendo y cargando el tiro aceptablemente. Es un pájaro que me gusta por su buena planta, nobleza y música.

Imágenes de mis seis reclamos por orden de aparición: Chimenea, Alpujarreño, Don Benito, Litri, Ribera y Chopea.







lunes, 6 de abril de 2015

¿QUÉ DEBEMOS SITUAR PRIMERO, EL TANTO O EL TOLLO?

         Aunque en un principio parezca que es una circunstancia que no tiene la mayor trascendencia, bajo mi punto de vista es justamente lo contrario, es decir, es de vital importancia que, una vez llegado al colgadero cazadero, el cuquillero, pajarero, pajaritero, aficionado al cuco… tenga bien claro si es conveniente levantar primero el tanto, repostero, tanganillo, arbolillo, maceta, matojo, farolillo, pulpitillo, mata, postizo… o, por el contrario, debemos proceder, justamente, al contrario, situar en primer lugar el aguardo, tollo, puesto, chozo, timera…

Como formas de actuar las hay para todos los gustos, mi opinión sobre esta particularidad, que creo muy importante y donde se empieza a cimentar el éxito o fracaso de un lance cuquillero, es la siguiente:

Una vez en lo que podría ser el rincón escogido de una finca para dar el puesto, evidentemente una zona de querencia para nuestra reina del monte, tras una atenta inspección al lugar exacto donde pensamos colgar, deberíamos obrar, independientemente de la posición del aguardo respecto al sol, atendiendo a lo que las patirrojas suelen hacer normalmente cuando se desplazan. En base a ello, debemos tener claro que, si el cazadero forma parte de parajes de sierra y con su vegetación característica –en campiña y olivar es otra cosa-, situar el repostero en un limpio y sin matorral próximo es casi sinónimo de fracaso. Hay veces que se hace por no existir otro sitio donde atalayar al reclamo, pero mientras se pueda, hay que desechar los lugares anteriormente citados. Y debe ser así, porque, como bien sabemos, nuestra perdiz roja se suele mover al amparo de la vegetación y siempre buscando el cobijo de la maleza para sus desplazamientos, puesto que, como ya se ha dicho, en lugares descubiertos, no se siente segura y le cuesta mucho el desplazarse.

Pues bien, con la premisa anterior, fundamental para mi entender, la situación del matojo en el lugar elegido como tiradero no debería ser muy complicada. De esta manera, y partiendo de la base que éste debemos ubicarlo muy cercano a manchones de monte o, si es posible, en el mismo borde, para que nuestras montaraces entren al reclamo con cierta seguridad y no con temor a verse inseguras por no tener el amparo de la maleza o vegetación del lugar, entiendo y creo que, en primer lugar, debemos fijar la posición del tanto o tanganillo y, con posterioridad, ubicar nuestros aguardo o puesto portátil. Hacerlo al contrario, puede suponer que, en ocasiones, no encontremos el sitio idóneo para colocar el arbolillo. Bien porque no haya más remedio que situarlo en un claro o, como también ocurre muchas veces, a más o a menos distancia de la cuenta.

Resumiendo, si se puede, que será la gran mayoría de las ocasiones, en primer lugar, deberíamos buscar el lugar para ubicar nuestro pulpitillo y, en base al él, a continuación, buscarle acomodo al aguardo. Eso sí, si dicha faena la llevamos a cabo momentos antes de dar el puesto, no debemos tocar prácticamente nada entre el tanto y el tollo. Así, cortar o arrancar matas de la plaza es un verdadero error, puesto que, nuestras patirrojas salvajes, si es que colgamos en terrenos donde todavía están poblados por dichos ejemplares, conocen palmo a palmo sus hábitats o lugares por donde se mueven y, a la menor alteración de los componentes de un determinado lugar, recelarán y sus movimientos, si es que los llevan a cabo y no se marchan sin dar la cara, serán con muchísima precaución y gran desconfianza.