viernes, 12 de enero de 2018

PERSONAS QUE SE "VISTEN POR LOS PIES"

      Nunca me ha gustado usar este blog para publicitar a personas o negocios, sean del tipo que sean, aunque, a veces, al escribir un artículo sobre un determinado reclamo y citar su procedencia, implícitamente lo haya hecho, como ha sido el caso de mi buen reclamo Chimenea, incluso también cuando he hablado de mis libros Con la jaula a cuestas e Historias desde colgadero. Ahora bien, se presentan momentos en los que hay que darle al César lo que se merece, porque es suyo.  Y, por supuesto, de bien nacido es ser agradecido.

     Pues bien, hecha esta aclaración general, quiero dejar constancia que en este mundo tan deteriorado como en el que actualmente vivimos y en el que todo vale, afortunadamente, sigue habiendo personas que merecen la pena, porque actúan como eso, como personas, como todos deberíamos ser. No es fácil, porque casi todo está corrompido, pero siempre sigue habiendo quien está ahí para corroborar que siguen existiendo quienes, como se dice, se visten por los pies. Y en esta línea, Salvador Sánchez Ferrando, dueño de la cinegética Nostra Perdiu, de Barxeta, Valencia, me ha demostrado, con su proceder, que es uno de ellos, aparte, por supuesto, de ser una persona muy correcta, educada y buen profesional del ramo.

    Y como notario de mis palabras, aquí están los hechos:

    Hace no mucho, aunque este año decidí no cargarme de noveles, le encargué dos pollos a Salvador. Uno para mí -el único que he comprado este año- y otro para un amigo, pues hace unos años le adquirí uno, al que puse por nombre Saldor, que me dio, hasta su muerte, bastantes satisfacciones. Así, cuando los recibí, muy bien presentados por cierto, el que me correspondió a mí era inquieto y tenía, al menos según mi criterio personal, la peor manía que un pájaro de jaula puede presentar como "tarjeta de visita": se echaba para atrás o sacaba agua, como se le suele decir a tan fea costumbre. Por tal motivo, rápidamente me lo quité de encima y lo regalé, aun teniendo una música bastante aceptable. Días después, se lo comuniqué a Salvador, simplemente para que supiera que no había tenido suerte en la compra y le envié un pequeño vídeo de lo que hacía el pájaro y, cuál no sería mi sorpresa cuando, tras intercambiarnos algunos whatsapp, me comunicó que me enviaría otro, corriendo él con todos los gastos. No es que sea una cosa de otro planeta, pero no todo el mundo lo hace, como me ha ocurrido con varios pollos de otras granjas y que me costaron unos buenos euros. Obviamente, no significa que lo que me ha mandado de nuevo vaya a ser un fenómeno, porque eso nunca se sabe cuando se vende un novel con destino a reclamo, pero la acción bien merece mi aplauso y quiero que se conozca, porque dice mucho de Salvador, de su seriedad y valía personal. Por todo ello, he querido dejar constancia escrita, pues el proceder de Salvador bien lo merece.
Imagen del pollo recién llegado a casa.


Sirva este enlace de mi blog de lo que escribí hace seis años, sobre el pollo al que le puse por nombre Saldor.


Lo único que pido es que este nuevo proyecto de reclamo de Nostra Perdiu, con una planta muy buena, salga algo parecido al anteriormente reseñado. No es fácil, como bien sabemos los que llevamos esta afición en la sangre, pero la esperanza e ilusión nunca faltan, pues si esos sentimientos nos faltaran, la caza de la perdiz con reclamo ya hubiera desaparecido.

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