martes, 17 de abril de 2018

MI JAULERO PARA LA TEMPORADA 2019

                                                              Mi jaulero en la actualidad

       Queda mucho, pero así es la vida del aficionado a la caza de la perdiz con reclamo. Nada más acabar la temporada correspondiente, comienza la siguiente en cuanto a reclamos. Por ello, eliminamos lo que creemos que no sirve y dejamos lo que nos parece que tiene futuro. Así ocurre año tras año desde tiempos que se pierden en nuestra memoria. Si ya durante la temporada nos quitamos de encima a quienes nos parece que no merecen seguir en nuestro jaulero un año más, acabada la misma, también damos larga a más de uno tras darle muchas vueltas a la cabeza. A veces, hay errores, pero lo normal es que lo que desechamos nunca, excepto en caso muy contados, que siempre los hay, llegue a ser un pájaro de bandera.

Pues bien, el que suscribe no va ser menos y también ha hecho limpia, menos que otros años, pero más de uno ha cogido puerta. De esta manera, D. Benito, Ribera y el Veinticinco pasaron a otras manos, aun siendo pájaros con un buen número de patirrojas abatidas. El porqué de tal decisión es obvia: no me acababan de convencer. Aparte de estos tres, también varios pollos han cogido puerta por no dar la talla.

Por consiguiente, tras las bajas reseñadas, mi jaulero ha quedado compuesto por doce pájaros para la muda: Chimenea, Alpujarreño, Montija, Salmerón, Ariza, Cristeño, Panderón, Pechín, Calatraveño, Ronquillo, más dos pollos del año aun sin nombre. De todo ellos, aparte de Chimenea y el Alpujarreño -nueve y seis años respectivamente-, dos pájaros ya hechos y consolidados, Ariza, Panderón y el Ronquillo presentan ya unas cualidades formidables. De ellos, el primero -también de Chimeneas-, en su tercer año, ha estado más que bien y ha sido al reclamo que más le he tirado. Buena música, muy trabajador y un buen recibo son su carta de presentación. Panderón, un segunda desalado el año pasado en las Alpujarras, solo ha salido al final de temporada. Ha dado unos puestos buenísimos y se le ha tirado una pareja tras un gran trabajo con la hembra. Posee una estampa envidiable. Por último, el Ronquillo, adquirido con dos celos por un precio muy módico creo que tiene un gran futuro, pues con las hembras da gusto verlo y no se arruga con los machos. Tiene la virtud de no mover una pluma cuando tiene el campo cerca, pues recibe solo de pico.




El resto de los citados anteriormente y no incluidos entre estos tres últimos son pájaros de jaula de los que dan el avío y, por tal motivo, forman parte de mi jaulero. Eso sí, el más viejo de ellos es Montija, que la temporada próxima cazará su cuarto celo, por los que todos tienen margen de mejora.

En fin, estos reclamos, más tres o cuatro pollos que reuniré el año próximo serán, Dios mediante, los componentes de mi jaulero para 2019. Quizás parezcan muchos, pero no hay que olvidar que cazaré casi todo los días y no descarto Alta Sierra y otras Comunidades. Ahora, a primeros de mayo, toca cajones de muda y cuido máximo diario, pero no hay otra si queremos que estén en buena forma para la temporada próxima. Pronto, aunque ya hay alguno liado, vendrá la caída de las plumas. Mientras tanto, sinfonía musical durante casi todo el día, pues abril, mayo y parte de junio es época de pleno apogeo transmitido con los conocidos machaconeros cantos.


Aunque demasiado pronto, primeras plumas soltadas por uno de mis reclamos.


domingo, 15 de abril de 2018

SÍ A LA CAZA


En el día de hoy, 15 de abril, en muchos lugares de nuestra querida España, se han celebrado concentraciones y manifestaciones a favor de la caza en general, pues no podemos olvidar que dicha actividad humana es casi tan antigua como nuestra propia existencia y, por consiguiente, quien está favor de ella, que somos muchísimos en nuestro país, no podemos ni debemos permitir que tan ancestral práctica cinegética pueda pasar a mejor vida porque haya quien, sin muchos conocimientos sobre el tema, no quiera ni verla y, si pudiera, la quitaría de en medio de un plumazo.


Pues bien, hoy me he acercado por la concentración que se ha llevado en Huelva a las 12 de la mañana en la Plaza de nuevo Mercado de la capital para dejar constancia que en estas tierras, como en otras de las que componen nuestra Comunidad y Nación, la gente está por la caza y por todo lo que conlleva. Es decir, por decir bien claro: SÍ A LA CAZA.

Por todo ello, no he querido dejar pasar la ocasión de hacerle un hueco en mi blog, pues nací cazador, vivo cazador y así seguiré hasta que Dios me lo permita.


Tres momentos de la concentración de hoy. El primero nos muestra una toma general anterior a la hora prefijada. Las dos siguientes muestran a compañeros de afición.





Pues, aprovechando este momento, quiero dejar constancia de un artículo que se me publicó en la última revista de Cuquilleros al Alba, de Villanueva de Algaidas en donde dejo claro que estoy a favor de la caza.


SÍ, SOY CAZADOR.
C

uando se habla o nos preguntan sobre la actividad cinegética, el que se sienta cazador de verdad, como es mi caso -y casi desde la cuna-, debe y tiene que pregonar a boca llena que su práctica, sea de la modalidad que sea, es una actividad tan tradicional como noble. Tradicional, porque ya los hombres del Paleolítico hacían su grandes pinitos y, debido a tal circunstancia, más de uno “perdió el pellejo” en el envite y noble porque, aparte de haberla practicado una buena parte de los grandes de España, aunque fuera en otros tiempos, siempre ha sido, en la gran mayoría de las ocasiones, una actividad llevada a cabo por personas “bien nacidas” y de los que se “visten por los pies”. Huelga decir que, con el devenir de los años, han variado las formas, los medios y los fines, pero, en el fondo, la filosofía sigue siendo la misma: la grandeza de ésta y de los lances que incluye.

Siempre he defendido, al igual que otros muchos que, el amar la Naturaleza, como me inculcaron mis mayores y el cazar nunca se deben dar la espalda, si el que la práctica siente a ambas cosas en el corazón, como es mi caso y el de otros muchos, entre los que os encontraréis una gran mayoría de los que muchos días del año salís al campo a disfrutar llevando a cabo lo que os gusta y sentís como vuestro. Y es así porque, como he referido anteriormente, lo cinegético es señorial y debe ser respetado en toda su dimensión y modalidades. Por tal motivo, no se puede, ni es de recibo, tirar por tierra a los cazadores, si no se sabe verdaderamente qué hacen, qué piensan y qué sienten. Pero es más, los que practicamos la caza, no deberíamos sentirnos cazadores si no respetamos a quien no piensa de la misma forma que nosotros, porque es aficionado a otra modalidad de caza diferente. En pocas palabras, el respeto a todo lo que nos rodea en el campo y a quienes salimos a él incluso, en precarias condiciones de salud, a poner en práctica una modalidad cinegética, sea del tipo que sea, debe ser máximo, al igual que el que debemos profesarle a todas las piezas que se abaten y a todos los ejemplares que, por no poder hacerlo, al ampararlos la ley, embellecen todos los rincones de nuestra piel de toro. El que personas que no saben de qué va el tema, ni sientan en cazador, hablen mal de nosotros nos debe importar un pimiento. Seguro que, si conocieran a fondo lo que significa cazar de corazón, no hablarían así.

Pero además, debemos ser valientes y no unos timoratos a lo hora de expresar nuestros sentimientos, puesto que no cometemos ningún delito, porque practicamos una actividad, además de señorial, permitida por la Ley y que, dicho sea de paso, deja a las arcas del Estado un buen puñado de euros. En esta línea, quiero puntualizar que, hasta hace unos años, he sido Maestro de Escuela y tengo que decir que, en ningún momento, me he sentido avergonzado por referir a mis alumnos y alumnas que era cazador y que muchos de mis ascendientes también lo fueron. Todo lo contrario, siempre me sentí orgulloso al comentarles lo que era y que siempre lo seguiría siendo, pero respetando al máximo nuestro ya deteriorado Medio Ambiente y luchando por conservar lo poco que va quedando de lo que un día alguien puso en nuestras manos. De hecho, muchos de ellos, conocían bastante bien mis andanzas y vivencias. Incluso más de un día, en momentos puntuales, se leyeron y comentaron mis relatos de caza sobre la caza de la perdiz con reclamo, especialmente los relativos a mi niñez.

También tengo que decir que tengo dos hijos y creo, sin lugar a equivocarme, que ambos están orgullosos de que a su padre le guste el campo y sea cazador. Es más, mi hijo Pablo, cómo no, también lo es. Y lo es, porque, desde que nació, me vio con la “escopeta al hombro” y porque, desde siempre, le hecho ver, y el mismo lo ha podido comprobar, la grandeza de la caza. No es cuquillero como yo, pero ambos respetamos, como debe ser, a la modalidad que a cada uno nos tira. Y eso es lo importante.


Para finalizar, les diría a todos los cazadores andaluces, que luchen por lo que sienten y es suyo: LA CAZA, sea de la modalidad que sea. Hay que ser valientes y no ocultar nuestra afición. Miles de años nos avalan. Es más, uno de los mejores legados que le podemos hacer a nuestros descendientes es ponerlos en el camino de la actividad cinegética, pero defendiendo a muerte la Naturaleza. Seguro que no se arrepentirán.

Pero que no se nos olvide, solo caza y todo lo que la rodea. Lo demás no debería tener cabida si queremos que tan ancestral actividad sea señorial, perdure en el tiempo y sea la actividad que siempre sueñan los aficionados de tradición. 


jueves, 12 de abril de 2018

CON LA NATURALEZA NO HAY QUIEN PUEDA


No hace mucho, escribía en este blog cuando hacía las crónicas de la temporada de reclamo que hacía muchos años que no veía unan sequía tan prolongada, circunstancia más que cierta porque, prácticamente, no habían llovido en todo el otoño y en el inicio del invierno. De hecho, en la mayoría de los rincones de Huelva, el agua recogida no superaba los cien litros por metro cuadrado. Cantidad minúscula para lo que el campo necesitaba. Así, dejando la caza aparte, aunque también sufriera los estragos de la falta de lluvias, no había más que darse una vuelta por cualquier finca para ver las secuelas de la sequía: pasto del año anterior sin podrir, hierba y sembrados al mínimo, regajos y pantanos secos, polverío por todo sitio, arboleda necesitada de agua, ganado comiendo de lo que le arrimaban sus dueños… Y lo peor del caso es que no se vislumbraba posibilidades reales de lluvia y estábamos a mediados de febrero.

Pues bien, llegó final el citado mes y todo cambió radicalmente. Empezó a llover con gana, la fauna y flora cambió radicalmente, pantanos, arroyos y regajos con agua, carriles encharcados… Es decir lo que tenía que ser. En consecuencia, en poco más de un mes los trescientos litros por metro cuadrado ha sido lo normal en cualquier paraje de nuestra geografía. Ha habido un descanso de unos días, afortunadamente para la Semana Santa, pero aquí está el agua otra vez. Tan es así que hoy, nuevamente, ha caído y sigue cayendo agua a chuzos.
Tres imágenes de cómo está el campo a día de hoy.




Todo lo anterior viene a demostrarnos que nuestra madre Naturaleza no entiende de pronósticos climatológicos. Cuando dice allá voy, va de verdad. Como es el caso del fondo del artículo. De esta manera, lo que parecía un año fatal para todo lo relacionado con el campo, agricultura y ganadería pueden transformarse, de hecho así parece, en todo lo contrario: un año fenomenal. Nada más tenemos que darnos una vuelta por cualquier rincón de nuestra tierra para ver cómo está todo. Ni que decir tiene que la primavera va de lujo. Y parece, como antaño, que seguirá lloviendo. Consiguientemente, dentro de poco nuestros campos adquirirán ese bellísimo policromado conformado por la floración de infinidad de especies vegetales y se llenarán de multitud de cantos de las muchas aves que conforman nuestra rica avifauna mediterránea. Y, como no, nuestros machos de perdiz marcaran sus territorios mientras sus hembras incuban sus respectivas nidadas.

domingo, 8 de abril de 2018

ENCUENTRO DE JAULEROS DEL CLUB DE CAZA


Durante este fin de semana (6 y 7 de abril) y, como año tras año, se ha celebrado El Encuentro Nacional de Cazadores de Perdiz con Reclamo 2018, organizado por el portal de internet CLUB DE CAZA. Esta vez ha sido en Huelva y ni que decir tiene que lo hemos pasado de maravilla, pues nuestra afición no necesita mucho para que siempre sea señorial y tenga tirón, aun sin mucha publicidad. El simple hecho de juntarse unos pocos amigos y charlar largo y tendido sobre la misma es suficiente para pasarlo en grande. A ello hay que unirle que se contacta con compañeros nuevos o con otros a los que hacía tiempo que no veíamos, se intercambian ideas, vivencias y anécdotas y, de camino, se toman unas copas y se degustan productos de la tierra, en este caso, como no podía ser de otra forma, buen marisco.

Pues bien, Mari Carmen Pacheco y yo hemos hecho de anfitriones-organizadores y hemos programado todo lo que se ha llevado a cabo en estos dos días, por lo que esperamos que todo el mundo se haya marchado contento del evento, que es de lo que se trataba. Así, en las dos cenas y en la comida de ayer sábado hemos echado un buen rato hablando de nuestra modalidad cinegética. Además, hemos tenido la suerte de contar con dos artista musicales como la copa de un pino: David Soto, a la guitarra y Alfonso Morales, al cante. Los dos, cada uno en su faceta, nos hicieron disfrutar de lo lindo, pues interpretaron diferentes temas sobre nuestra ancestral afición. Sevillanas y fandangos llegaron muy hondo a todos los asistentes. Igualmente, Paco Domínguez, sintiéndolo desde sus adentros y muy emocionado, nos recitó una maravillosa elegía sobre el reclamo de José Fernández Escribano, Juan de los Pedroches.

Huelga decir que relatos de puestos y reclamos que están en nuestro recuerdo, vídeos de buenos lances y algún que otro regalillo no faltaron a la cita. En unas palabras, al menos para mí: dos días formidables.

Cinco momentos del Encuentro. La primera imagen nos muestra a algunos asistentes en la visita a La Rábida. La segunda, el grupo cena del viernes. La tercera nos muestra un momento de la distendida charla de los vecinos de mesa. En la cuarta se puede ver a Alfonso Morales cantando y a David Soto tocando la guitarra. La última nos muestra el momento de la entrega de unos de los regalos que diferentes personas y marcas comerciales donaron.








           Para finalizar, solo decir que quiero dar las gracias a todos los asistentes por hacer un hueco en sus vidas y estar en Huelva, incluso, en algunos casos, con muchos kms a las espaldas. Eso sí, el año próximo el Encuentro será, Dios mediante, en Huercal-Overa de Almería. Si no pasa nada, allí estaremos.

           PD. Dar las gracias, de todo corazón, a nuestras mujeres por acompañarnos, la mayoría de las veces, a cosas que ellas no les gustan, como es el caso de nuestra afición. Se merecen un gran aplauso.