lunes, 5 de abril de 2010

LA DISTANCIA DEL TANTO Y LOS CALIBRES DE LAS ESCOPETAS


Una cosa tengo clara sobre este tema: nunca nos pondremos de acuerdo. ¿El porqué…? Está claro, o yo por lo menos lo tengo así. Cada jaulero es un mundo aparte. Es único y especial, por lo tanto, muy suyo y un poco maniático. Lo que yo creo, posiblemente, o casi seguro, para otro no es así.

Una vez hecha esta pequeña introducción, voy a tratar de exponer mi idea sobre el tema de los tantos, de las distancias y las armas a emplear, avalada por “algunos muchos años” viéndolos hacer y haciéndolos.

Para mí, la distancia entre el tanto, matojo, farolillo, maceta, pulpitillo, tanganillo, arbolillo, arbolete, repostero, peana… y el aguardo o puesto, salvando los casos extremos por necesidades del terreno, –excesivamente distantes o cercanos-, no es una cosa vital, o por lo menos, no es lo más importante. Lo es mucho más el tipo de escopeta y la persona que va a disparar.

Cuando hablo de este tema, siempre recuerdo a mi tío Jerónimo, uno de mis maestros en esto de la “jaula”. Él siempre tiró con una “Indian” calibre veinticuatro -no le gustaba la del doce para el puesto-, y cartuchos recargados. El resultado siempre era el mismo, la patirroja de turno no movía una pluma; y cuando lo hacía, no era debido a la escopeta, sino a fallo humano: precipitación, nerviosismo, tiro trasero al salir de estampidas las campesinas o avaricia en las carambolas. Pero cuando estas circunstancias no se daban, por muy largo que estuviera el matojo –como él le llamaba-, la que estaba en plaza no decía ni “pescao frito”. La razón no era otra que el disponer de una escopeta que, aunque era de pequeño calibre, plomeaba muy bien y él era un hombre ducho en esas lides y con una tranquilidad pasmosa a la hora de apretar el gatillo.

En esas dos circunstancias –escopeta adecuada y tranquilidad-, más un cartucho normalito, creo que está el meollo de la cuestión; y me explico:

Últimamente, se anda dándole más vueltas de la cuenta a este tema y, la mayoría de la veces, lo que ocurre es que hablamos sin conocimiento de causa; o bien, porque Fulanito dice o Menganito hace.

Aparte de los caprichitos, que existen -los jauleros somos así-, si somos medianamente entendidos y consecuentes, el farolillo lo haremos con lógica en cuanto a la distancia de separación con el aguardo. A nadie se le ocurre levantar uno a veintitantos pasos si su escopeta, por citar una, es del calibre 410, o lo contrario, ponerlo a doce pasos si tira con una monocañón del calibre veinte con una o dos estrellas. La razón, es de cajón en ambos casos: en el primer supuesto, lo más seguro es que la patirroja se vaya plomeada o si hay suerte, y se le da en un sitio más o menos vital, se quede; pero la mayoría de las veces lo hará dando botes, aleteando, pataleando... con el peligro para el reclamo que ello conlleva. En la segunda situación, lo más seguro, si el tiro es certero, es que la pieza abatida, que por supuesto, no “dirá ni pío”, sirva para colador, pero no para el puchero.

Muchas veces, o más bien la mayoría, el tipo de escopeta y sus correspondientes estrellas, el tipo de cartucho, su plomo y gramaje y las distancias, son cuestiones tan elementales que no necesitarían mucho papel para acertarlas. Lo que pasa, bajo mis cortas entendederas, es que los jauleros somos gente indecisa e insegura. Necesitamos que alguien nos diga si lo estoy haciendo bien o lo estoy haciendo mal. Pero, en cuanto la opinión que solicitamos no coincide con la nuestra, ya está el lío. No estamos seguros de nuestras ideas, necesitamos que alguien nos la corrobore. Afortunadamente, no todos los jauleros son así. Los hay con gran seguridad en sus ideas y actuaciones, pero, humildemente, creo que una buena mayoría necesita que alguien le “caliente la oreja”.

Yo, en este punto, siempre lo he tenido muy claro. Sea por capricho, por gusto o por convencimiento, nunca he utilizado calibres grandes, sino todo lo contrario. He ido bajando en lo referente a ello. Empecé con el veinte, pasé al veintiocho -es con la que normalmente siempre he tirado- y ahora quiero probar con el 410, aunque también he tirado puntualmente con él.

Razones que me han movido a ello:

- Los farolillos están más cerca y se disfruta más de los lances.

- Se oye mejor todo el “concierto” del reclamo y del “campo”.

- Las escopetas son menos pesadas y más manejables.

- Los tiros suenan y espantan menos.

- Se destroza menos la caza.

- Soy caprichoso en mis cosas del mundo de la jaula.

Y si tengo que ser sincero, que lo voy a ser, pocos pájaros se me han ido, algunos como a “to” cristiano, pero pocos. Quizás porque nunca me he alobado a la hora del disparo o quizás porque he sido sensato a la hora de colocar el tanganillo a su distancia con respecto a la escopeta que me acompañaba.

Por tanto, y a modo de resumen, lo importante creo que no es tal o cual escopeta o este o aquel calibre –que también tiene que ver-, lo importante es saber qué se tiene en las manos y obrar en consecuencia. Que la escopeta “entaca” mucho, farolillo lejos; que por el contrario abre más de la cuenta o es de un calibre pequeño, arbolillo más cerca.

Para evitar situaciones no deseadas y de las que luego tengamos que arrepentirnos, no se debe nunca, a no ser por una excepcionalidad, ir al puesto con una arma que no se conoce, ya que si la cosa pinta bastos y se nos van las campesinas de la plaza o se quedan aleteando o saltando, malo.

Y si entramos en grosor del plomo y su gramaje, casi ocurriría lo mismo. Hay quien cree que está a la caza de la paloma al vuelo: plomo del seis y treinta y cuatro e incluso treinta y seis gramos; y esto no deja de ser una locura. Si se tira con una escopeta del “doce” con una y tres estrellas en los caños y una distancia del repostero de 18/24 pasos, que es lo que debe ser normal, con un cartucho de 32 gramos, incluso menos y plomo del siete u ocho, quizás este último, mejor, sobra. Por el contrario, si el calibre es más pequeño, debemos afinar más, ya que algunas de ellas –dígase las del veinte-, son un cañón. Cuando nos encontramos con estos casos, habrá que alejar el pulpitillo, e incluso, aunque parezca una aberración, cortarle un poco los caños -no seríamos ni los primeros, ni los últimos-.

Con calibres todavía menores, la cosa se complica un poco más, aunque afortunadamente en el mercado hay variedad de cartuchos para todos los casos y gustos. En el mío particular, con escopeta del veintiocho, con una y tres estrellas, después de muchas pruebas –ahí está el éxito-, llegué a la conclusión que lo mejor era plomo ocho y veintiún gramo. Con ese cartucho, sin citar marca, y a una separación normal de 16/20 pasos, pocas montaraces han entonado el “pichopichopicho…”, incluyendo más de una carambola. Por último y para terminar, con la modernura del 410, todo va a depender de la distancia, si la maceta está un poquitín larga –que no debería-, quizás el plomo seis sea el ideal, aunque tenga menos cantidad. Si la separación es normal para este calibre -12/15 pasos-, el plomo ocho, para mí, es el idóneo, siempre hablando de la variedad mágnum.


Mis dos escopetas de siempre más una nueva que incorporo (de izquierda a derecha):

La 1ª una Aya monocañón del calibre 20 que deja al "campo seco" a cualquier distancia. No se le pueden poner los farolillos muy cerca, ya que "barre" la caza.

La 2ª una Hnos Zabala del calibre 28. Una buena escopeta todoterreno con cartuchos de 21 gramos. Cañón derecho de tres estrellas e izquierdo de una.

La 3ª una Hnos Zabala Anthea del 410 que me he regalado este año para el día de S. José. Una preciosidad. Tiene un solo gatillo y selector de tiro, pero está por ver en el campo. Una estrella en cada caño, adaptados con polichoc. Presenta buena pinta en los tiros. Esta probada a 12/16 buenos pasos.



Con se puede apreciar -regular en las fotos anteriores y mejor en esta última-, suelo pintar de camuflaje los cañones de mis escopetas con pintura mate negra, verde bosque y ocre. Como siempre tengo los caños sacados por la tronera, cuando entra el campo, no suele extrañar nada.

9 comentarios:

  1. Deberian encarcelarlo como hace con sus animales!

    Es una verguenza! No se como puede tener la conciencia tranquila teniendo a estos pobres animales en esa miniatura de jaula donde no puedn ni darse la vuelta.

    Deseo que se viera en la misma situacion, que lo encierren en un espacio tan pequeño que no pueda ni articular las extermidades.


    Verguenza me da de llamarme de apellido Romero...

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  2. Sr. Anónimo.
    En primer lugar, darle las gracias por perder el valioso tiempo de su vida en visitar mi humilde rincón particular. Además, me alegra que dé su opinión, muy válida como todas, sobre una modalidad de caza milenaria a la que ya conocía Aristóteles, como bien sabrá.

    No voy a extenderme mucho en contestarle porque veo que, aunque le diera todas las explicaciones del mundo, Vd. seguiría –por su forma de expresarse- pensando lo mismo que ha expuesto anteriormente.

    Sólo decirle que me gustaría que amase y cuidase tanto a los animales, incluyendo a las perdices, como lo hago yo.

    En cuanto al encarcelamiento, si todos los aficionados a la caza de la perdiz con reclamo –sólo en Andalucía más de 40.000 licencias esta temporada-, tuvieran que enjaularnos, sería difícil dar con el alambre suficiente. Además, por si no lo sabe, pagamos religiosamente al Estado, porque este tipo de caza es legal en este país, unos buenos dineros por no muchos beneficios.

    Por último, sólo decirle que, si quiere seguir interviniendo en este blog, debe poner sus datos por delante, como yo lo hago, ya que no se puede escudar en el anonimato para atacar sin dar la cara. Soy el administrador de mi blog y, en él, hago lo que lo creo que debo hacer. Y por supuesto, no me avergüenzo de nada y menos de mi apellido. No faltara más

    Un cordial saludo.

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  3. Anonimo?.
    En nuestra lengua tenemos un amplio refranero:
    "Zapatero a tus zapatos".
    "Mas vales porlo que callas que por lo que dices".
    "No te metas en camisa de once varas",etc...
    Esto viene a proposito del comentario suyo en este blog.Yo tambien soy jaulero y creo que tengo derecho a que se me respete igual que yo respeto su opinion.
    Esto es una aficion legal y por lo tanto puedo ejercerla libremente, lo que si me parece una cobardia es atacar anonimamente.
    Al decir Vd que se averguenza de su apellido ya lo ha dicho todo.
    Raimundo

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  4. Querido José Antonio,
    a parte de ser de Huelva (pequeño detalle sin importancia), eres un libro abierto. No me canso de visitar tu blog, porque cada día aprendo más y mejor.
    Un abrazo desde Córdoba
    Nacho

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  5. Hay que ver lo atrevida que es la ignorancia. En seguida se trata de desvirtuar lo que a mí no me gusta, aunque no sepa nada del tema.
    Me está ocurriendo algo parecido con los vídeos míos en youtube, cazadores de otros países que no tienen ni idea de ésta modalidad pero cómo no es la que practican y tienen un desconocimiento total de ella, pues ... hay que desprestigiarla.
    Un saludo y aquí tienes un seguidor incondicional.

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  6. Amigo José Antonio, ni caso a comentarios necios y todavia más, si se esconden detras del anonimato.
    Con referencia al calibre y cartucheria para la caza del reclamo, te comento que cazo solo esta caza y desde hace tres año uso una monotiro del 410 y 19 gramos del 7, y puedo asegurar que despues de cazar más de 40 años con calibre 12 y 16, la 410 es a mi entender una de las mejores para esta modalidad de caza. Es la primera vez que doy con esta pagina. Un saludo.

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  7. Amigo Avelino.

    Gracias por visitar mi página y espero que encuentres donde echar el rato. Para eso lo tengo y así seguiré.

    Un saludo desde Huelva

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  8. hola soy el piloto y me encanta la caza de la perdiz con reclamo de echo tengo una jaula para esa practica que es una verdadera obra de arte saludos y olvidaros de esos avinagrados que no disfrutan con nada y creen que van ha arreglar el mundo

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  9. Estimado compañero.

    Ante todo, gracias por visitar mi blog.

    Enhorabuena por ser aficionado a la caza y en especial a la del reclamo, puesto que nuestros detractores no saben lo que se pierden.

    Me gustaría ver fotos de esa preciosa jaula.

    Saludos desde Punta Umbría.

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