El otoño meteorológico ha comenzado por estas tierras. Así,
después de mucho tiempo si ver la bendita agua que nos traen las nubes
atlánticas, a estas horas, de siesta para muchos/as, ha empezado a llover.
Desde
ayer por la tarde, como se aprecia en la primera imagen, el panorama empezó a
pintar bien, al menos para los que nos gusta este tipo de tiempo. Negros
nubarrones, alternando con el cárdeno rojizo de la puesta de sol, aventuraban
que las lluvias otoñales no estaban muy lejanas, como así está ocurriendo en
estos momentos acompañadas de no pocos truenos –imágenes segunda y
tercera-.
Esperemos
que esto que está ocurriendo ahora mismo no se flor de un día, y menos de unos momentos, y que la estación en
la que hace poco que entramos nos regale con un buen año, al menos, en el
aspecto meteorológico. Nuestra flora y fauna, ávidas de ello, se lo agradecerán.
Aunque resulta tópico hablar de ello, se
caerán las hojas de muchos árboles y arbustos y, con ellas, muchas cosas “dormirán”
por un tiempo, pero…, no mucho después, volverán a la vida. Es la Ley
natural. Esperemos contemplarla durante mucho años.
PD. La muda de los reclamos, al menos en mi caso, está resultando este año fenomenal.