Después de la limpia, como queda dicho en
artículo anterior, al final, mi jaulero con vistas a la temporada siguiente
estará compuesto, en un principio, por seis reclamos. Todos ellos y siendo
exigente con lo tengo en mis jaulas o son reclamos medianamente buenos o, como
mínimo, con buena pinta para futuro. De guardar por guardar, nada de nada. En
esta línea, todos ellos, aparte de su mayor o menor calidad, porque hay diferencias entres unos y otros, tienen una
cualidad en común y que es básica para mí: su nobleza y mansedumbre, puesto
que, como ya he dicho en infinidad de veces, si no cumplen tal condición, aun
pudiendo ser pájaros que puedan servir, no los quiero.
Pues bien, con sólo seis me he quedado. No
son pocos, pero para mí, que suelo colgar las gran mayoría de los días hábiles
que contempla las Órdenes de Vedas, tampoco son muchos. Y no lo son porque,
para un aficionado que cuelgue fines de semana o, de vez en cuando,
posiblemente, sean incluso más de la cuenta, pero para el diario, llega un momento en que algunos se queman de tanto repostero, porque, como bien sabemos, solemos llevar la
mayoría de las veces a los mejores del jaulero y, de estos, nunca estamos
sobrados. Los demás son pollos que se
les debe sacar al campo de vez en cuando y no abusar de ellos, si no queremos quemarlos y tener
pájaros para el futuro.
De esta manera, los seis reclamos que me
acompañarán, si Dios quiere, la próxima temporada, más los pollos que lleguen, porque habrá que buscar savia nueva, con la ilusión de dar con algo que pueda ser un pájaro de futuro, son
los siguientes:
CHIMENEA:
cazará siete celos y, esta
temporada, con plomeo en una de sus patas, por un rebote, le he abatido veintiuna
patirrojas. Reclamo de granja, de la localidad granadina del mismo nombre, con
un gran temple y un magistral trabajo, especialmente para las hembras. Como me he cansado de repetir, va camino de ser, si lo es ya, mi mejor reclamo.
ALPUJARREÑO: reclamo criado en cautividad por una pareja de
campo que fueron heridos en cacería. Cazará el cuarto celo y, en la actual temporada,
aunque ha estado un tanto flojete, al no encelarse, le he tirado ocho perdices. Es muy trabajador y una música como el mejor
campero.
DON
BENITO: reclamo de
segunda, procedente de una granja de la localidad toledana de Los Yébenes, cedido por el propietario de la misma, D. Benito Pardo, veterinario y estudioso de nuestra auténtica perdiz roja salvaje. Sólo le he dado dos
puestos: en el primero estuvo muy bien pero no le tiré porque el campo no quiso
dar un paso y en el segundo le abatí dos colleras, tras un más que buen
trabajo. Llegó a mis manos el diez de febrero de este año.
LITRI: pollo de dos celos cedido por un amigo
que ha dejado la afición. Le he cobrado cuatro camperas en los tres puestos que
le he dado, pero lo he visto fuerte con el campo, aunque era final de temporada.
Ya veremos cómo se comporta la próxima temporada.
RIBERA: pájaro de la campiña próxima a Huelva capital, regalo de
un amigo. Este año, como pollo del año, ha estado muy bien, pues le he matado
ocho. Es suave en el recibo y no se arruga con los machos salvajes.
CHOPEA: pollo del año de la granja granadina El Chopo, regalo de su dueño Alonso Segura.
Lo he colgado poco porque lo vi un poco atrasaíllo, pero el último día de caza para mí, le tiré
una pareja, recibiendo y cargando el tiro aceptablemente. Es un pájaro que me gusta por su buena planta, nobleza y
música.
Imágenes de mis seis reclamos por orden de aparición: Chimenea, Alpujarreño, Don Benito, Litri, Ribera y Chopea.





