sábado, 3 de septiembre de 2016

DONDE ANTES DIJE DIGO, AHORA DIGO DIEGO.

No hay cosa peor que la ansiedad, cuando se espera algo. Máxime cuando se supone que una de las virtudes que debemos tener, en esto del reclamo, es la paciencia, puesto que, como bien sabemos, los cuquilleros siempre hemos hecho gala de una enorme perseverancia o serenidad.

Pues bien, de vuelta al blog después de las vacaciones, en el artículo anterior, escribía que mis reclamos no estaban llevando a cabo una buena muda. Situación, que a día de hoy ha dado un giro de 360º, pues lo que antes eran unas plumillas en los cajones de muda, hoy se han transformado en una enorme cantidad de plumas. Y esto significa que, cuando yo quería que mudaran bien, ellos no lo hacían porque no había llegado su momento. Ni más ni menos.

El cambio del plumaje anual es una actividad compleja y que se mueve por una serie de factores que no los podemos manejar a nuestro antojo. Por ello, la pelecha, como otras tantas cosas que se producen en los seres vivos, se llevan a cabo cuando en un momento determinado suceden, no cuando nos guste.

Está claro que alguna circunstancia ha debido de haber este año para que el cambio de “vestimenta” se encuentre en pleno apogeo en estas fechas y no hace un mes, como tradicionalmente ocurre temporada tras temporada. de todas formas, como no es tarde, Chimenea y compañía, si no surgen más inconvenientes, llegarán en perfectas condiciones a la apertura de la veda, allá por mediados de enero próximo, que es cuando se dan el "pistoletazo de salida" en esta zona.

En estas dos fotos que vienen a continuación, se puede apreciar la gran cantidad de plumas que han soltado sendos reclamos en tres días.