No hay cosa peor
que la ansiedad, cuando se espera algo. Máxime cuando se supone que una de las virtudes que debemos tener, en esto del
reclamo, es la paciencia, puesto que, como bien sabemos, los cuquilleros
siempre hemos hecho gala de una enorme perseverancia o serenidad.
Pues bien,
de vuelta al blog después de las vacaciones, en el artículo anterior, escribía
que mis reclamos no estaban llevando a cabo una buena muda. Situación, que a día de
hoy ha dado un giro de 360º, pues lo que antes eran unas plumillas en los
cajones de muda, hoy se han transformado en una enorme cantidad de plumas. Y
esto significa que, cuando yo quería que mudaran bien, ellos no lo hacían porque
no había llegado su momento. Ni más ni menos.
El cambio
del plumaje anual es una actividad compleja y que se mueve por una serie de
factores que no los podemos manejar a nuestro antojo. Por ello, la pelecha,
como otras tantas cosas que se producen en los seres vivos, se llevan a cabo cuando
en un momento determinado suceden, no cuando nos guste.
Está claro
que alguna circunstancia ha debido de haber este año para que el cambio de “vestimenta”
se encuentre en pleno apogeo en estas fechas y no hace un mes, como tradicionalmente
ocurre temporada tras temporada. de todas formas, como no es tarde, Chimenea y compañía, si no surgen más inconvenientes, llegarán en perfectas condiciones a la apertura de la veda, allá por mediados de enero próximo, que es cuando se dan el "pistoletazo de salida" en esta zona.
En estas dos fotos que vienen a continuación, se puede apreciar la gran cantidad de plumas que han soltado sendos reclamos en tres días.

