sábado, 9 de noviembre de 2013

SEGUNDA JORNADA DE LA GENERAL EN LA DEHESA.


            Está claro que cosa, aquí por el Andévalo está mal. El conejo, prácticamente, ha desaparecido debido a las dos sangrantes enfermedades que le afectan –principalmente a la vírica-, perdices cada día hay menos, porque tienen que soportar la gran presión de los depredadores y sólo la liebre, en muchos casos como en nuestro coto, mantiene unos números más o menos decentes. Si a lo expuesto, le sumamos que en nuestro coto La Dehesa de Puebla de Guzmán, hay pocos socios y muchas veces no van todos, no somos unos Búfalo Bill que digamos y que mi hijo Pablo –que conoce el coto como la palma de su mano y tira bastante bien-, como ya comenté en el artículo anterior, no caza y sólo va de acompañante, no se le puede pedir más. Echamos el rato, charlamos mientras tomamos la cervecilla después de cada jornada cinegética y tratamos de divertirnos lo máximo posible. Creo que de eso se trata. No está el campo, al menos por aquí, como ya he dicho en repetidas ocasiones, para tirar cohetes. Y eso que la finca está cuidada y guardada al máximo.

         En esta jornada de hoy, hemos logrado una percha de siete liebres -aunque se han ido más de una y más de dos- y dos codornices, ya que conejos hay pocos y lo pájaros que se han tirado se han largado sin tocarle una pluma. Un zorro no se ha abatido, pero iba bien tocado.


Las imágenes siguientes son una muestra de algunos momentos del día de hoy. En la primera se puede ver a mi hijo Pablo con su "arma reglamentaria" y, en la segunda, al lado del compañero Luis Hernández Calero al llegar a las puertas. En la tercera, Luis y su hijo Fran con algunas de las liebres y, en la última, unos de los mejores momentos de la caza como queda dicho con anterioridad: una vez en el cortijo, la charla entre compañeros con la cervecita y unas tapillas.