Cuando llegan estas fechas ya
cercanas a la apertura de la veda del reclamo, los aficionados empezamos a sufrir
esa “calentura” que, año tras año, nos hace presa de ella. Así, después del
recorte de nuestros pájaros, cada dos por tres, estamos encima de los mismos
deseando verles lo que minuto a minuto soñamos despiertos: buen cante de mayor,
cuchicheos, piñones… Por consiguiente, muchas veces, caemos en el error de
acercar unos reclamos a otros que, normalmente, no están el uno al lado del
otro.
Obviamente, presenciamos un atrayente
repertorio de bulanas, curicheos, rinrineos, piñoneos… que nos hacen sentirnos
orgullosos de dichos reclamos, pero…, en el fondo, lo que estamos consiguiendo
es que los espadas de turno endurezcan el recibo, se pongan broncos y, con el
tiempo, se pasen de celo si seguimos en tal forma de actuar.
Este pequeño vídeo que viene a continuación, de dos de mis reclamos, nos
muestra lo que no debemos hacer, aunque, como bien sabemos, de vez en cuando, no podemos aguantar el tirón y lo hacemos.