Seis imágenes de diferentes momentos del recorte de este año. En la última, se aprecia a uno de mis reclamos ya recortado, enjaulado y pulverizado de agua con vinagre de manzana para que la pluma se le asiente y le quede más bonita.
Como marca
la tradición cuquillera, por estas fechas, más o menos, según zonas y
aficionados, se vuelve a repetir el ritual tan ansiado del recorte de nuestros
reclamos. En mi caso, el pasado martes día quince, como año tras año vengo
haciendo.
Puntualizar
que, como ya he dejado constancia en escritos de otras temporadas, solo recorto
los pájaros que sé que pueden servir, bien pájaros más o menos consagradas o pollos del año anterior que el año pasado tuvieron buen comportamiento. Los noveles, primero tienen que demostrar una cierta compostura antes de
pasar por las tijeras. Si no me gustan, les doy largas.
Este año he
añadido una novedad, como se puede ver en las dos primeras imágenes, una cajita
u ortoedro de madera, y a a modo de cajón taurino, para coger los
pájaros con más seguridad y evitar posibles fracturas, puesto que, una vez que
el reclamo pasa de la jaula o cajón a dicho artilugio, se mete la mano por el
lado que no tiene puerta y se le agarra con mayor seguridad. Como se puede ver en la foto posterior, la caja, de unas medidas de 25 cm de largo, 12 cm de ancho y 18 cm de alto, tiene en uno de los frontales una rejilla -en este caso de palitos- y sin puerta, para meter la mano, en el otro frontal.