Creo que,
desde que aparecieron en escena las redes sociales, lo que respecta al recibo
se ha sacado bastante de madre, antiguamente se hablaba del recibo en todas las
tertulias, pero se hablaba con más flexibilidad, ahora han salido opiniones
para todos los gustos y señores, que se consideran “grandes doctores” del
reclamo, sientan cátedra sobre cómo tiene que recibir un pájaro.
¡¡¡Estos señores pretenden decirle a un
animal vivo, con instintos ancestrales y propios de su raza, cómo tiene que
comportarse cuando vea venir al enemigo!!!
Estos
señores repiten una y otra vez: “el pájaro tiene que recibir tieso y de pico,
todo lo que no sea eso, no es recibo”.
Resulta
también curioso (al menos, a mí me lo resulta), que muchos de los aficionados
que afirman categóricamente este tipo de cosas, sean de los que tienen poco
tiempo para cazar y, como consecuencia de esto, tienen pocas horas de puesto,
con lo que su experiencia en “la doma” de los reclamos es muy corta.
Como no
puede ser de otra manera, yo respeto esa opinión, pero no la comparto.
Y no la
comparto porque, como he dicho antes, el reclamo es un animal que está vivo y
tiende a comportarse con arreglo a lo que le dicta su genética, de tal manera
que si nosotros pretendemos cambiarle su comportamiento podemos correr el
riesgo de romper un pájaro
extraordinario.
Creo que
es mucho más sensato dejarse ir con el comportamiento instintivo del reclamo
para, con el paso del tiempo y el crujir de la escopeta, que él vaya dándose
cuenta de que no son necesarias tantas “alegrías” en el recibo.
Soy de los que piensan que recibo es todo
cante o gesto que el reclamo use para conseguir meter el campo en plaza y, una vez
que éste entre, que esté centrado en la jaula y en la pelea.
Ese
hecho, el que el campo esté centrado en la jaula y en la pelea, es lo que
indica que el reclamo está diciendo lo que tiene que decir para mantener
embelesado al campero hasta que decidamos tirarlo, a partir de ahí lo mismo de
válido es que esté recibiendo de pico y tieso como un garrote, como que esté
hecho una pelota dando vueltas en la jaula y no le escuchemos decir nada (lo
que no quiere decir que no diga), el resultado
es el mismo, el del campo
ensimismado peleando con él.
A mí, como a cualquiera, me gusta un pájaro
que reciba sin mover ni una pluma pero, tengo que reconocer, que me gustan
bastante más los que moviéndose mucho, son capaces de meter al campo en plaza y
de fijarlo en la pelea hasta que decidamos tirar porque creo que tiene mucha
más dificultad y encanto esto segundo que lo primero.
De entre
los pájaros que he tenido
-MATIAS:
Flemático, no se movía, siempre recibió de pico.
-CAMILO:
Tieso, con el pico hacia arriba, siempre recibió de pico.
-ECIJANO:
Tieso, pujado, siempre recibió de pico.
-RONDANO:
a los machos los tomaba doblado al esterillo con el ala derecha en escudo y
recibiendo de pico, a las hembras a todas titeando, si entraban juntos recibía
al macho.
-ALTUBE:
Siempre de pico y derecho como una vela, pero raramente acudían.
-FULGENCIO:
Dando vueltas y trechas en la jaula, no se oía recibir, cuando llegó la
tecnología comprobé el titeo que formaba ¡con razón no se le iban! El pájaro
que le hizo 41 lo tomó derecho y ya no se movió más.
-MONTORO:
Según venía el enemigo, así recibía.
-VIOLINES:
Derecho y de pico.
-PANAERO:
Derecho y de pico.
-GRANAINO:
Derecho y de pico.
-PAREJO:
Siempre recibió derecho y de pico.
-LAGARTIJO:
Según venía el enemigo.
-MACHAQUITO:
Moviéndose siempre mucho y de pico.
-CHIMENEAS:
Dos celos y medio del tercero, moviéndose mucho, luego se paró él solo y
recibía derecho y de pico.
En
consecuencia y después de todo lo dicho, estamos ante una modalidad en la que
por ser tan personal y usar como reclamo un animal vivo, con su carácter y su ADN., no podemos
pretender que dos y dos sean cuatro salvo en contadas excepciones.
Vicente Hurtado Navarro
