Sirvan estas humildes líneas de quien suscribe, como homenaje a un compañero de afición y amigo que nos abandonó en el día de ayer.
¡Qué injusto es el destino la mayoría de las veces!
¡Qué palos nos da cuando menos lo esperamos!
¡Cómo de un plumazo se lleva por delante las ilusiones de unos y hunde en la tristeza a los corazones de otros!
Como se suele decir en estos casos buscando la comprensión y el consuelo: “habrá que tomar estos hechos con resignación y fe cristiana”. Pero..., habría que añadir de camino: ¡qué injusta es la vida!
Mi buen amigo Alejandro..., te has ido como viviste toda la vida: sin hacer ruido y sin molestar a nadie, ni a tu familia siquiera. Y lo peor es que eras todavía bastante joven.
Viviste por y para el reclamo y, aunque no llegaste a comprender muchas cosas de la afición, la ilusión y las ganas que siempre le pusiste, superaron con creces los desconocimientos. Seguro que ningún reclamo, de los muchos que tuviste, habrá tenido o tendrá palabras de desagradecimiento hacía tu persona, sino todo lo contrario. Nunca les faltó de nada en ningun momento. Lo que les gustaba, lo tenían independientemente de la época. Seguro que todos tus “chismes” nunca dejaron de estar como el primer día. Seguro que soñaste miles de veces con puestos de diez. Seguro que...
Dejas atrás a tus pájaros, a tus escopetas, a tus “cachivaches“ y hasta pagada la cuota de este año en tu coto. Pero también dejas atrás, muchos amigos y compañeros de “fatigas” y, entre ellos, tus “colegas” de siempre: Vicente y Jerónimo Lluch. Ellos sí que te echarán de menos. Te enseñaron casi todo lo que supiste sobre el reclamo, pero tú les enseñaste lo que significaba la amistad y el compañerismo, la sinceridad y la lealtad.
Puedes irte tranquilo, porque en tus parámetros, no existía la arrogancia, ni el orgullo, ni la maldad..., sino todo lo contrario: la sencillez, la humildad, la bondad... Ese será tu gran legado
Amigo Alejandro.., que allá donde vayas, encuentres lo que siempre buscaste: paz e ilusión.
¡Qué des muchos puestos de alba, como así fue tu despedida!
¡Hasta siempre Alejandro!