jueves, 1 de agosto de 2019

EL OBJETIVO FINAL DE NUESTRA AFICIÓN CINEGÉTICA: EL DISFRUTE.


Aunque nos habíamos emplazado para septiembre, tras la vuelta de vacaciones, no viene mal un alto en el camino y dejar una opinión personal sobre el fin con el que deberíamos, yo el primero, tener siempre en mente cuando salimos al campo a dar el puesto.

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Cuando participamos en cualquier actividad, sea del tipo que sea, siempre tenemos un objetivo en mente, pues nada se hace por hacerlo y si le añadimos que la caza de la perdiz con reclamo macho es algo encaminado a dejar a un lado la rutina del quehacer cotidiano, la finalidad no puede ser otra que el divertirnos y pasarlo bien en nuestras salidas al campo. No le demos más vueltas.  Por consiguiente, si queremos ser verdaderos aficionados a tan emblemática y  tradicional forma de caza, las miras principales no pueden ser otras que encaminarnos al colgadero y venir del mismo con la máxima alegría por haber echado el día en el campo practicando la modalidad cinegética que más nos gusta. No es fácil lo dicho entre líneas, porque intervienen multitud de factores, a vece ajenos a nuestra voluntad, pero es una verdad irrefutable.

Lo que pasa es que lo que debería ser una máxima cuquillera,  hace años que no está en el punto de mira de  muchos de los cazadores que se han visto arrastrados, por la caída en picado de otras muchas especies cazables -dígase conejo-, a entrar en tan ancestral modalidad cinegética. Y cuidado, esto no significa, ni quiero que se pueda entender así, que todo el que se inicia en el mundo de la caza con reclamo, no haga las cosas bien, Dios me libre de dejar caer tal burrada, pero sí es cierto que un buen número de los nuevos cuquilleros, más el que ya lo trae en sus genes -aun llevando muchos años en el tema-, el pasarlo bien y disfrutar en el puesto debe y tiene ir acompañado por el apretar el gatillo y conseguir buenas perchas, pues si no es así, no hay alborozo. Y ahí está el gran fallo, ya que no se puede salir a dar el puesto con la idea principal de gastar cartuchos, sino a pasar dos horas de relax en el aguardo, estar en contacto con la naturaleza, recrearse de la belleza y encantos del paisaje y de quien ese día está en el repostero. Eso sí, si se puede y es el momento porque se dan las condiciones en la plaza, a nadie le amarga un dulce. De esta manera, si se tira un macho, una hembra o una collerita, incluso dos -si nos toca la “lotería”-, mejor que mejor. Ahora bien, llegar al final de una jornada cuquillera enfadados porque no se ha hecho una buena percha, no es de recibo.

Todo lo anterior por un lado, pero, además –y tengámoslo bien claro-, existen otros condicionantes que tampoco deben alterar la satisfacción del cazador de reclamo como puede ser la procedencia de sus  pájaros de jaula, el tipo de perdiz que albergue la finca donde caza y, por supuesto, el terreno donde se cace, siempre y cuando todo el que se meta en el aguardo siga un proceder ético y moral acorde con la grandeza de este tipo de caza. En esta línea, si el reclamo es de campo, bien. Que es de granja, pues también bien. Que las patirrojas son autóctonas, formidable. Que son de repoblación, pues igualmente fenomenal. Además, olivar, campiña, dehesa, sierra… tampoco deben ser circunstancias excluyentes de la satisfacción que nos debe producir nuestra modalidad cinegética, puesto que cada uno caza en donde puede y su capacidad económica u otra de diferente índole se lo permiten. De esta manera, que se nos quite de la cabeza que no es de segunda división quien tiene reclamos de granja y cuelga en terrenos donde solo hay repoblación, ni muchísimo menos. Es más, muchos de estos compañeros, grandes pajariteros en muchos casos, hacen sus deberes como marca la tradición, son felices con lo que tienen a mano y, en muchos casos, a más de dos y a más de tres podrían dejarnos bien callados hablando de la grandeza de la afición cuquillera y del proceder en la misma.

Para finalizar, solo apuntar que ni hacen falta grandes fincas de perdiz autóctona, ni reclamos fenotípicamente perfectos y formidables de procedencia salvaje, ni abatir en cada puesto lo que por Ley no se puede,… para terminar satisfechos al concluir una jornada de caza. Lo realmente importante es disfrutar en el día a día, independientemente de lo que ocurra en el cazadero, pues si se es cuquillero de verdad debemos tener bien presente que todos los días no puede tocar la “lotería” y, mucho menos, en los tiempos que corren. ¿O es que un gran puesto que nos dé nuestro pájaro de jaula en un precioso colgadero, aunque por circunstancias diversas no se le puede tirar, no puede ser un motivo de regocijo?





jueves, 13 de junio de 2019

UNA MUDA MÁS

                                      Primeras plumas, señal del comienzo de la muda

      Como año tras año, y ya van muchos, dicho sea de paso, los aficionados a la caza de la perdiz con reclamo nos preparamos para pasar unos meses, tres o cuatro, lleno de incertidumbre. Y es así porque, como bien sabemos, el proceso natural del cambio de plumas, por el que cíclicamente pasan nuestros reclamos es importantísimo en el futuro de los mismos, no en vano y miles de veces referido, una buena muda refuerza la calidad de nuestros mimados pájaros de jaula y, lo contrario, suele ser sinónimo de un mala temporada, incluso de no poder contar con ellos pues, a veces, suelen tener una pelecha extemporánea poco antes de dar comienzo al periodo hábil de su caza. Por tanto, no debemos caer en el tópico de que todos los pájaros mudan porque, aunque sea verdad, no es ni parecido hacerlo bien que mal y, en ello, va mucho nuestra actuación en estos delicados meses. En este sentido, si somos minuciosos en la observación y cuidado, todo irá más o menos bien. No obstante si, por el contrario, dejamos a nuestros “guerreros” un poco de lado, nos podemos encontrar con desagradables sorpresas, pues si ya de por sí, aun estando encima, pueden surgir contratiempos, si nos olvidamos de ellos, no digamos.
En base a lo anterior, la cuestión de tierra y sus diferentes tipos y procedencias o sin ella, en jaula o cajones de diversas modalidades, en un lugar u otro, darle este pienso o aquel… creo, desde mi prisma óptico, aunque es importante, no es lo fundamental. Lo primordial, excepto en cuestiones puntuales que nadie está libre de ellas, es la rigurosidad en el día a día del dueño, sin que suponga, que también hay que decirlo, una auténtica  obsesión.
  En resumidas cuentas, la observación diaria, una limpieza máxima, el buscarle un lugar más o menos adecuado, baños periódicos, alimentación equilibrada, aporte de vitaminas y aminoácidos para suplir las carencias del momento…, debe y tiene que ser nuestra responsabilidad como cuquilleros. Luego, la naturaleza, siempre sabia, hará lo demás. Eso sí, no se nos olvide que aun estando encima las veinticuatro horas del día, ocurren situaciones no agradables, pero si se está al pie del cañón, las posibilidades de desgracias, siempre serán menor, pues como bien sabemos, aparte del cambio de plumaje -que ya tiene su miga-, nadie está a salvo de una serie de enfermedades que se pueden presentar en esta época y que se pueden llevar por delante a más de un reclamo. No olvidemos que los ácaros/piojillos están al acecho, al igual que las insolaciones, las caguetas, las infecciones, el ataque de rapaces u otros animales sin están en el exterior, los enganches en los barrotes de los cajones…, pues todo ello forma parte del devenir de la afición.
Ahora bien, solo decir que cada reclamo es un mundo y, por consiguiente, el proceso de “cambio de vestimenta” que ahora se inicia será totalmente diferente en cada uno de los inquilinos de nuestro jaulero. Ninguno seguirá las mismas pautas en la pelecha, aunque a nadie se le escapa que a los más metidos en años les costará más trabajo desprenderse del “abrigo” que les ha acompañado durante todo un año. Contando siempre que para comienzos del otoño, aunque puede haber algún retraso, todos deben presentar sus “togas” o libreas nuevas y relucientes.
Como punto y final y sin querer entrar en polémica, porque nunca ha sido la idea de este blog, quiero hacerme eco de la mucha controversia que existe en la forma de mudar a nuestros reclamos. Sobre el tema, solo apuntar que nadie está en posesión de la verdad absoluta, ni nadie está equivocado totalmente. Cada uno, dependiendo de la zona de procedencia, según aprendió, le enseñaron o cree, lo hace de una forma que para él es la mejor y como todas la demás debe ser respetable. Por tanto, dejémonos de historias y que cada vecino arregle su casa como mejor crea y pueda. Eso sí, dentro de la gran diferencia que existe entre la perdiz enjaulada y en libertad, solo decir que cuando ésta se encuentra en el campo toma su tierra. Por tanto, de una forma u otra, cuando está en cautividad también debería de tomarla.

QUE EL VERANO NO SE HAGA MUY COMPLICADO Y QUE DISFRUTEMOS DE ÉL. EN SEPTIEMBRE VOLVEREMOS, AHORA TOCA PLAYA.

viernes, 31 de mayo de 2019

LA DISMINUCIÓN ALARMANTE DE LA CAZA MENOR


Decir que cada día hay menos caza menor en las diferentes zonas de Huelva es una aseveración que no puede ser discutida por nadie que salga al campo y conozca de qué va el tema. No es una situación nueva, pues lleva ya años, pero en los últimos tiempos la disminución de las especies cazables es tan alarmante que da pena pasear por donde no hace mucho tiempo había un poco de todo, y hoy para tropezarse con algo hay que andar buenos trechos. Conejos no hay, liebres cada día menos y perdices autóctonas tal para cual. Eso sí, cigüeñas, aves rapaces, urracas, rabilargos,  jabalíes, meloncillos, zorros…, todos los que hagan falta y, como bien sabemos, desgraciadamente, este personal limpia cualquier finca. Si a ello unimos los arados y desmontes por esta época, apaga y vámonos.

Todo comienza hace ya unos años con la desaparición casi por completo del conejo de monte. No es que haya pocos es que no hay prácticamente ninguno. El motivo por el que aquí están bajo mínimos y en otros lugares no muy lejanos los hay al montón es un enigma que cada uno lo descifra de una forma, pero la triste realidad es que llevamos ya casi una década que en fincas donde antes se le quitaban miles de ellos, ahora brillan por su ausencia. Ni que decir tiene que la caza abusiva en otros tiempos, mixomatosis y en mayor grado la neumonía hemorrágica vírica han hecho estragos por estos lares en sus poblaciones, aunque nadie entiende que los haya en otros lugares no muy distantes y aquí no. Eso sí, hablo del conejo que nace y cría en el campo, no del de fincas en donde año tras años se sueltan los que hagan falta.

Pues bien, con la desaparición del conejo de monte, la liebre y la perdiz se han transformado en el blanco de los depredadores, con lo que no hay que ser muy listos para saber que todos los animales tienen que comer diariamente y ello significa que al no haber conejos, pieza tradicionalmente preferida por ellos, la liebre en los primeros estadios de su vida tiene poco cuartel y nuestra perdiz roja salvaje, más hábil y escurridiza, termina también por sucumbir.

Se puede argumentar que siempre ha habido depredadores, cosa cierta, pero cuando había mucha caza la incidencia era menor porque había para todos. Pero ahora que no la hay, lo poco que queda está siempre en el ojo del huracán. En los tiempos que corren, con el alarmante crecimiento del jabalí y en algunos lugares del de la cigüeña, más el machaconero trabajo de los “queridos” zorritos, lo poco que va quedando, si no cae hoy lo hará mañana. Tan es así que en fincas en donde hace años había un jabalí tal cual, ahora los hay en cualquier rincón de la misma y si no, en la finca de al lado. De esta manera, en cuanto haya dos o tres hembras con crías algún que otro macho y sus “amigos” los raposos, noche tras noche hacen un destrozo enorme.

Pero además y puedo certificarlo, porque lo veo cada vez que voy a mi coto, las urracas y las cigüeñas  -y nadie sabe el daño que causan hasta que no las tiene en su “corral”-, porque allí las hay de sobra, son pertinaces e infatigables en la búsqueda de nidos y recién nacidos. Huelga decir que por estas fechas -más o menos- que ambas tienen que alimentar a sus respectivas crías no dejan “títere con cabeza”. Así, días tras día, patean todo lo que tienen que patear y tal circunstancia unida a su prodigiosa vista producen daños irreparables, mientras los que pagamos religiosamente nuestros cotos solo nos queda contemplar impotentes tales atropellos, porque unas están protegidas por la Ley y las otras en esta época no se pueden cazar.

Y, por supuesto, hablo de cotos bien guardados y con buenos dineros empleados en su arrendamiento y gestión.

viernes, 12 de abril de 2019

ADIÓS, CHIMENEA. MUCHAS GRACIAS POR LOS AÑOS QUE ME HAS HECHO DISFRUTAR.

Una imagen de Chimenea, un reclamo ya historia.

      No es fácil el escribir objetivamente cuando los sentimientos personales forman parte del tema o contenido de lo que se quiere compartir, pues lo normal es que se sobredimensione para bien o, para mal, lo relatado sobre un determinado episodio, acontecimiento, suceso… que, de alguna manera, ha intervenido en mayor o menor medida en el discurrir de nuestra vida. No obstante, como lo que quiero exponer ha formado parte de este blog durante muchos años, no debo pasar la ocasión, porque es de bien nacidos ser agradecidos, para que el final no figure en el mismo, máxime cuando el personaje principal de la historia, Chimenea, ha sido fuente de multitud de artículos y, por supuesto, alegrías e inolvidables lances durante una década, pues muchas patirrojas autóctonas y de repoblación quedaron abatidas a sus pies tras inolvidables y memorables trabajos en el pulpitillo.
No me quiero extender mucho en esta entrada, porque podría caer, como suele ser normal, en excesivas alabanzas o adulaciones. Pero la realidad es que esta mañana, este gran reclamo, al menos para mi, de procedencia granjera, ha pasado a mejor vida antes de despuntar el día. Tenía algunos achaques propios de la edad, pero nada me hizo suponer, en el día de ayer, que estaba consumiendo los últimos momentos de su vida. Sin embargo, desgraciadamente, así ha sido.
Podría escribir mucho sobre él, pero casi todo está ya más que apuntado. Por tanto, solo me queda darle las gracias  de todo corazón a Chimenea por los maravillosos momentos que me ha regalado en sus diez años de existencia. Consiguientemente, la vara de medir que deja creo que es bastante larga.
Para concluir, y como se suele decir, la historia pone a cada uno en su sitio y este pájaro de jaula no iba a ser menos. El tiempo -y esperemos que sea mucho- me lo irá confirmado. Eso sí, para mí, hasta el día de hoy, ha sido el mejor. Ni que decir tiene que otros vendrán que dirán mucho de él.
Como punto final y como homenaje a su buen hacer en el repostero, pulpitillo, farolillo, tanganillo, matojo... valga este capítulo extraído del libro Historias desde el colgadero publicado en 2016.

               EL DEBUT
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himenea no tardó mucho tiempo en debutar como reclamo, debido a que, desde el primer momento que formó parte de mi jaulero, aprecié en él algo que me atraía sobremanera. Tan es así que, si llegó a mis manos un viernes al mediodía, el sábado de la segunda semana siguiente, se estrenó en el campo, casi sin pensarlo, pero así ocurrió. No resultó muy ortodoxo mi proceder, sin embargo, es lo que aconteció.

Fue en la finca del amigo Jesús Gómez, La Solana de la Corte, perteneciente al término municipal de El Almendro (Huelva). Y lo peor del caso fue que la mañana de su puesta de largo como reclamo, no era la que nos gusta escoger a los cuquilleros para tales menesteres. Así, frío, lluvia y viento eran las características de aquella jornada matutina de finales de enero.

Recuerdo que fui a la citada finca, porque mi hermano Juanvi se había quedado en La Dehesa de Enmedio, dando el puesto en mi lugar. El colgadero elegido fue una preciosa meseta que había casi al coronar un cerrete cubierto por vegetación de pino piñonero, encinas y matorral no demasiado espeso, lindera con una zona de olivar.

En un principio, el reclamo elegido era El Manchego, un pájaro ya con sus buenos puestos, que le había comprado a un amigo que dejó la afición. De hecho, llegó a estar en el pulpitillo bastante tiempo, casi una hora, pero no abrió el pico. Las malas condiciones meteorológicas, principalmente, el fuerte airazo, el movimiento de las grandes aspas de un molino de viento que había en las proximidades del aguardo y el continuo tiroteo a los zorzales en la finca colindante fueron los culpables, diría él, de no escuchársele ni un solo canto de mayor.

Como aquel día, me había llevado a Chimenea para que se fuera acostumbrando al movimiento y traqueteo del coche, como suelo hacer con los pollos del año, lo tenía en el maletero y por mi cabeza rondó la poca ortodoxa y descabellada idea de ir por él, ponerlo en el matojo y ver cuál era su comportamiento, como tantas veces suele ocurrir, no me pude resistir. De esta manera, llevé al todoterrenos al Sr. Manchego y, a los pocos minutos, Chimenea estaba en el repostero, cantando desde que le quité la sayuela y sin el más mínimo temor ni al agua, ni al viento, ni al ruido de las aspas del molino, ni al tiroteo vecino… Me costaba trabajo dar crédito a lo que mis expectantes e incrédulos ojos estaban presenciando, pero era así.

A unos seguros y potentes reclamos, tras unos segundos de observación del paisaje, le siguió un atractivo cuchichío intercalado con seductores piñones. Y mucho de sugestivo debería tener su música porque, al poco tiempo, una hembra le contestó en la costana frente a donde él estaba enclavado.

A partir de ahí, todo fue un inmenso gozo y alegría. Chimenea, como si fuera un pájaro curtido en mil batallas, atraía a la campera ante mi cara de orgullo y satisfacción, que no acababa de creerse lo que estaba ocurriendo en tan desagradable, climatológicamente hablando, mañana.

Y no fue tarea fácil porque aquella dama no se lo iba a poner nada fácil a tan atrevido y osado neófito, puesto que, en cuanto dio la cara y lo vio erguido y arrogante en su atalaya, con una rápida carrera, se amparó en el manchón de monte donde yo tenía apostado el aguardo y de allí no había quien la moviera. Estaba dispuesta a dar la murga y solo un continuado charachachá, charachachá, charachachá… era su carta de presentación. Pero estaba claro que, allí en el matojo, había madera noble, por lo que, viendo la actitud de aquella recelosa hembra, Chimenea echó la cabeza a la esterilla y un atrayente y melodioso titeo surgió de su cuerpo, a lo que no pudo resistirse la buena señora que, ahora sí, con paso firme y decidido se dirigió para Chimenea, que le seguía musicándole esas cosas que solo ellos saben decirse y a las que no suelen ofrecer resistencia, por muy desconfiada y cautelosa que sea una patirroja. Luego, unos buenos instantes de música de recibo y, tras certero disparo, solo alguna que otra pluma movida por el fuerte viento reinante en aquel momento fueron los que acompañaron al magistral entierro que Chimenea le dedicó, en su primer tiro, a aquella escamosa y esquiva perdiz autóctona. Es innecesario decir que acababa de nacer, lo que hoy, siete años después, es una realidad irrefutable y constatable, un pájaro puntero o un gran espada, como decimos en la jerga cuquillera.

Luego, antes de que acabara esa temporada, varias patirrojas más fueron la continuación de una historia que tuvo el principio más que feliz anteriormente reseñado. Huelga decir que, a partir de ese momento, Chimenea siempre ha ocupado un lugar privilegiado, tanto en los cajones de muda, como en el habitáculo donde mis reclamos pasan la mayoría del año. Es más, aunque a los reclamos punteros no les hacen falta muchas milongas para siempre dar la talla, cuando él sale al campo, siempre le acompañan una de mis mejores jaulas, acorde con su más que gran envergadura, una preciosa sayuela bordada con mis iniciales, regalo de un buen amigo y una artesanal, cómoda y fuerte esterilla, En otras palabras, unos buenos complementos de caza, como nos gusta decir a los cuquilleros.
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     POR CIERTO, NO SE NOS OLVIDE UNA MÁXIMA DE LA EXISTENCIA:POR MUCHO MIMO Y CELO QUE PONGAMOS EN EL CUIDO DE UN SER VIVO, ENTRE LOS QUE NOS PODEMOS INCLUIR, SIEMPRE HAY UN PRINCIPIO Y UN FINAL. PÒR CONSIGUIENTE, INDEPENDIENTEMENTE DE LOS CUIDADOS QUE LE DISPENSEMOS, "LA FECHA DE CADUCIDAD", AUNQUE DUELA, NUNCA FALTA. ESO SÍ, COMO YA DIJO ALGUIEN: "ANOCHECERÁ, PERO SIEMPRE AMANECERÁ DE NUEVO".

miércoles, 27 de marzo de 2019

UNA HISTORIA MUCHAS VECES REPETIDA EN EL TIEMPO: CAMPO AUTÓCTONO O DE REPOBLACIÓN


Vaya por delante que no voy a descubrir nada nuevo con mis palabras, pues este tema está muy trillado -incluso en este blog- y que con ellas no pretendo dar lecciones sobre el mismo, pues mi único objetivo es exponer lo que vengo percibiendo día tras día en los diferentes debates que se producen en foros y redes sociales.

Para empezar tengo que decir que, desgraciadamente, en la gran mayoría de nuestras tierras y campos lo que hoy hay, en cuanto a nuestra querida reina de los bosques se refiere, no es perdiz autóctona o Alectoris rufa, sino ejemplares de repoblación o hibridados -con más o menos pureza-, como resultado de las incontables sueltas que desde hace ya algunas décadas se han ido realizando en los muchos rincones de nuestra geografía regional y nacional. Debido a ello, pureza cien por cien en pocos lugares podemos encontrarla. Perdiz pura la hay y tal aseveración es una verdad irrefutable. Eso sí, en contadísimos lugares, pero, por mucho que se quiera, no todo el mundo puede, por diferentes motivos, acceder a ella a la hora de cazarla con el reclamo.

Pues bien, de lo anteriormente expuesto, que cualquiera que tenga los pies en la tierra no puede ponerle ni el más mínimo pero, surge una pregunta casi sin quererlo: si el panorama está así, ¿qué procede? ¿Quedarse en casa y no poner en práctica lo que un determinado aficionado siente de corazón o salir al campo a divertirse con la perdiz que puebla los lugares en donde vive? Por supuesto, hay que puntualizar que hablamos de terrenos con patirrojas de repoblación soltada en su momento por sociedades o particulares con el fin de que en sus acotados las haya para después cazarlas y no de fincas de caza intensiva en donde se suelta perdiz a diario que incluso, a veces, lleva pienso compuesto en el buche y huele a gallinero. Pues si ocurre esto último, el tema sería otro totalmente distinto.

Huelga también decir que cuando hablo de aficionados, me estoy refiriendo a cuquilleros en toda la extensión de la palabra –aunque de pico todo los somos-, que salen al monte a divertirse con el trabajo de sus pájaros de jaula y no rellenadores de estadillos anuales de muchas perdices muertas.

Es obvio que sobre el tema existen multitud de opiniones que, por supuesto, si no son insultantes y minusvalorativas, todas son válidas, pero, si somos realistas, pocas son elogiosas y generosas con quienes cazan perdiz de repoblación, porque no tienen otra cosa. Yo, al menos, aprecio al leer muchos de los comentarios sobre el tema, como que el que caza perdiz de suelta está en un escalón más bajo del colectivo perdigonero. Vamos…., en pocas palabras, en segunda división. Y creo y pienso que no es así. Ni mucho menos.

Partiendo de la base que nunca será lo mismo cazar ejemplares autóctonos que de repoblación, cuestión irrebatible e incontestable –aunque de todos sitios se cuecen habas-, el tema está en si el que caza repoblación es menos pajaritero que el que caza perdiz salvaje o que si cazar perdiz de suelta es sinónimo de bajeza cuquillera. Mi respuesta a esta dualidad es clara y concisa: NO. No es un desprestigio cazar perdiz de repoblación con nuestros pájaros de jaula, siempre y cuando se tengan en todo momento presente una serie de principios de actuación que a través del tiempo han sostenido a nuestra controvertida y milenaria forma de cazar la perdiz roja. Es más, creo que el que sale al campo a dar el puesto actúa igual sea perdiz autóctona o de repoblación. Por tanto, da igual lo que cace. Lo importante es el tipo de cazador que sea. Lo que lo engrandecerá o lo tirará por los suelos es como actúe, independientemente de quien entre en plaza. ¿O todos los que cazan perdiz autóctona son unos fenomenales cuquilleros y los que cazan repoblación, unos cualquiera?

Como punto final, solo decir cuando estemos dentro del aguardo, actuemos como se debe y punto, pues ahí reside la grandeza de nuestra ancestral afición. No es cuestión del tipo de perdiz que cacemos, es cuestión del tipo de pajaritero que seamos. Así, el tan manido “es que caza granja” no debería ser una cuestión de peso, pues mucho más importante debería ser “vaya lance más bonito”. Eso sí, los grandes números nunca son buenos aliados de nuestra modalidad cinegética y, desgraciadamente, abusamos de ello.

lunes, 11 de marzo de 2019

REFLEXIONES CUQUILLERAS PARA COMENZAR LA TEMPORADA DE RECLAMO 2019/20



Aunque ya traté hace algunos años lo que voy a exponer a continuación, no está de más incidir sobre algo que creo importante. En esta línea, tanto en nuestra modalidad cinegética como en cualquier aspecto de la vida, ni nadie nace sabiendo, ni nadie lo sabe todo, por muy puesto que uno esté en una determinada materia, aunque haya quien se jacte de ello y piense que lo que él diga o haga es lo mejor y que todos los demás están equivocados.

  Debido a ello, quiero recalcar en primer lugar que el escribir/publicar no es sinónimo de sapiencia ni de tener siempre la razón, Dios nos libre a los que nos ponemos con la “pluma” para hacer llegar cuatro cosas a quien desee leerlas, sino una manera de compartir con otros compañeros de afición cinegética y a quien le dé por leerlas, pensamientos, ideas, sensaciones, vivencias… sobre un determinado tema, en este caso sobre la perdiz con reclamo. No es cuestión de dar una lección magistral sobre cualquier circunstancia que forma parte de la misma, pues en esta modalidad de caza, no hay maestros, sino que todo el mundo somos aprendices. Eso sí, como cuquilleros con algunos años con la jaula a cuestas, los que compartimos lo que sentimos y hacemos en esto del reclamo, sí podemos ofrecer una visión personal -nunca infalible- de lo que está ocurriendo hoy día y de cómo ha ido cambiando con el paso del tiempo la caza de la perdiz con reclamo macho en sus diferente apartados. Por consiguiente, que quede claro que con estas líneas y todas las ya plasmadas en este blog, durante ya algunos años, en ningún momento ha existido la más mínima idea de sentar cátedra, sino de exponer posiciones y opiniones, nada más.

 Debido a ello, en cualquier tema que se trate es positivo que haya quien esté en la línea de lo expuesto, porque coincida en los planteamientos y quien esté totalmente en contra, pues de eso es de lo que se trata, de compartir ideas y opiniones y aprender de quien tenga otras distintas. No hace falta decir que si todo fuera asentir, el aburrimiento sería insoportable.

Eso sí, como caza meramente tradicional que es la del reclamo de perdiz, muchas de nuestras formas de actuar son fiel copia de lo que en su día aprendimos de nuestros mayores y, por lo tanto, puede existir procederes no muy acertados y, sin lugar a dudas, existen posiciones o actuaciones mucho mejor que lo que yo opine o haga, pero a menudo y a sabiendas de que  no la tenemos todas consigo en una determinada cuestión, seguimos con ella erre que erre porque así lo vimos hacer a quien nos apadrinó en esto del reclamo y nos cuesta dar nuestro brazo a torcer. Además, la gran mayoría de las veces una actuación puntual no es ni mejor ni peor que otra, sino distinta y, por tal motivo, no podemos menospreciar lo que hace o dice otro y, mucho menos, con salidas de tono y de descrédito hacia quien obra o piensa distinto a mí, máxime cuando puede ocurrir que yo, que critico a otro, lo hago lo mismo o peor e, incluso, no tengo ni conocimientos ni experiencia práctica para tirar por tierra lo que otro opina o lleva a cabo.

Por tanto sirva para abrir la temporada 2019/20 esta reflexión personal de que nadie lo sabe todo y que muchas cosas son válidas aunque yo nos las comparta u obre de forma diferente. Por supuesto, el respeto y la tolerancia tienen que ser nuestro guía, pues nada más tenemos que leer comentarios en diferentes grupos de redes sociales para darnos cuenta que en este aspecto debemos mejorar muchísimo.

Además y para finalizar, para quien se sienta cuquillero, desde este momento ya debe estar en marcha el nuevo año pajaritero si quiere que sus reclamos estén en plena forma cuando se abra el periodo legal de caza allá por el próximo diciembre/enero, según zonas de nuestra geografía nacional. Queda mucho y largo trabajo a la “sombra”, pero es lo que hay, lo sabemos y lo aceptamos.

jueves, 7 de marzo de 2019

LOS RECEPTORES INALÁMBRICOS DE SONIDO EN EL RECLAMO


A nadie se le escapa que con el paso de los años se vayan  deteriorando muchos aspectos de nuestro físico, entre ellos, la audición. De esta manera no es de extrañar, que los que ya tenemos algunos abriles, e incluso muchos de los más jóvenes, a veces, nos cueste trabajo captar sonidos de poca intensidad, porque nuestros oídos no son capaces de percibir ondas sonoras de baja frecuencia. Así, muchos sonidos emitidos por diferentes animales, incluida nuestra perdiz roja, son inaudibles para el hombre y otros muchos solo pueden ser captados por quienes no tienen el menor problema auditivo.

En esta línea, si nos referimos a los diferentes cantos que emite nuestra perdiz roja, existen algunos de ellos que en determinados momentos son casi imperceptibles para el oído humano, dígase el cuchichío que emite el reclamo cuando las patirrojas camperas se acercan a donde él está atalayado. Circunstancia que no debería tener mayor importancia, pero que en realidad a la hora del disparo sí que la tiene, pues hacer esto último si el que está en el pulpitillo no está recibiendo de pico suele ser contraproducente y terminará con el paso del tiempo, si no obramos bien, por no cantar y ponerse que no cabe en la jaula en cuanto las barrunte. Tan es así que si el reclamo recibe de pluma, sin hacerlo con algún tipo de sonido característico del recibo, nuestro pájaro de jaula se acostumbrarán a lo fácil -las bulanas-, y cada día querrá que le matemos lo que entra en plaza, lo antes posible y en cuanto dé la cara. Si lo hacemos sin que haya "debate" y le abatimos la caza solamente recibiendo de pluma, aunque cuando están en su sazón entran de cualquier forma, las perdices camperas le costará una vida llegar a las inmediaciones del farolillo y, si seguimos tirándole solo con bulanas e hinchado como un globo de feria, terminarán por no entrar, pues el que está en el repostero las asustará más que atraerlas. Independientemente que pueda haber reclamos más fogosos que otros y eso no se puede reconducir.

Pues bien, para los que no estamos muy bien del oído, como ya he dicho antes, aunque haya ocasiones en que detectemos que nuestro reclamo está cantando suave porque mueve la gorguera o gola, viene muy bien el receptor inalámbrico de sonido, sea del tipo que sean, pues con él, sí captamos lo que emite el que está en el pulpitillo por muy bajo que lo haga. Huelga decir que es un trasto más que llevar al puesto, pero dada su importancia y aunque se pierdan unos minutos en su colocación, merece la pena, máxime en los primeros tiros que se le hagan a un determinado pájaro novel, pues de ellos va a depender muy mucho la futura forma de actuar del mismo. Ni que decir tiene que si desde el principio lo acostumbramos a que recibiendo solo de pluma no se le tira, terminará haciéndolo de pico y la patirroja de turno, si está medianamente en condiciones, terminará acercándose al repostero, como personalmente he podido comprobar en muchos casos. Eso sí, todo lo expuesto va enfocado a reclamos que pueden dar el avío, pues el que es un mochuelo, siempre lo seguirá siendo, pues huelga decir que este "artilugio", sirve para lo que sirve, pero nunca para hacer fenómenos.

Para finalizar, solo decir que como tantos y tantos adelantos tecnológicos, el que nos trae en el artículo, ya tratado en multitud de ocasiones en foros y escritos -incluso en este blog-, siempre tendrá sus adeptos y detractores y el que suscribe sólo da su opinión, pues después de no haberlo utilizado nunca, de unos años para acá sí lo hago y me va muy bien, pues se quiera o no, matar caza sin que nuestro pájaro de jaula “dialogue” con el del campo, como dice el refrán es “pan pa hoy y hambre pa mañana”, aunque haya veces que sigamos tirando cuando el recibo es de pluma. Por supuesto, de marcas y modelos, muchos por cierto, no tengo mucha idea. El que yo utilizo -foto siguiente-, que me va muy bien, es de los más simples y bastante barato: una sencilla radio digital para sintonizar la frecuencia y un emisor de FM.



domingo, 3 de marzo de 2019

TEMPORADA DE RECLAMO 2019. ÚLTIMA QUINCENA Y FINAL DE TEMPORADA


                                                                Panderón en los Montes de S. Benito

     
 Como temporada tras temporada y, últimamente más, los finales del periodo legal de caza con reclamo suelen ser malos, a no ser que el año se presente lluvioso, circunstancia que no se ha producido este año, sino todo los contrario. El campo, autóctono o de repoblación -si lo hay-, pasa olímpicamente del que está en la jara y éste último, tras días y días sin que se le acerquen las de monte empieza a estar cansado y, al igual, que ellas, anda bajo mínimo, pues ambas circunstancias suelen correr muy en paralelo. De esta manera, a los quince o veinte minutos sin oír -los fundamentales en esta modalidad-, cierran el pico y se ponen a tomar el sol o, si por el contrario, se les viene el campo a su alrededor, pero no le entra, lo habitual es que pechugazos a la jaula y botecito tras botecito sea lo normal del que está entre los alambres.

Y lo peor de la historia es que lo que ahora está ocurriendo lo sabemos de sobra, pero año tras año no nos damos cuenta que esta situación es una repetición de lo sucedido en la temporada anterior y en la anterior y en la anterior… Sin embargo, volvemos a caer en la desesperanza. Olvidamos, o no queremos autoconvecernos, que la caza de la perdiz con reclamo, en las fechas actuales, dura quince días, es decir, la primera quincena, pues las patirrojas que pueblan nuestros campos, muy degeneradas, al igual que las de repoblación aprenden rápido y con la ayuda de la mala climatología, no están por la labor de entablar pelea con el que está en el tanto o farolillo. Entran en plaza, si es que entran y poco más. Por lo que ya no es cuestión de números, es cuestión de llegar a casa contento de lo que nos ofrece nuestra afición cinegética y, desgraciadamente, tal circunstancia ocurre muy puntualmente.

En base a lo anteriormente expuesto solo decir que, aunque puede haber excepciones y quien opine lo contrario, en estas dos semanas finales, lo más positivo y reconfortante, aparte de echar un día de campo, son los buenos ratos de diálogo con los compañeros a mediodía en la comida, puesto que, como he apuntado, las patirrojas están fatal por la falta de lluvias y por su alarmante bajonazo que año tras año demuestran en sus comportamientos y, cómo no iba a ser menos, los reclamos, ya hartos de jaulazo tras jaulazo, empiezan a decir hasta aquí llegó. Y no es que esto sea una novedad, pero al no acordarnos de lo ocurrido en temporadas anteriores, de nuevo tropezamos en la misma piedra y lo pasamos mal al comprobar in situ la agonía en la que vive nuestra querida y maltratada afición cinegética. Y vuelvo a repetir: no es cuestión de hacer buenas perchas, sino de salir satisfechos de los puestos y participar en lances que transmitir a los más jóvenes. Eso sí, esto es lo que hay y si queremos seguir poniendo en práctica nuestra afición, debemos adaptarnos a lo que tenemos. No hay vuelta de hoja. Pensar en revivir otros tiempos es una auténtica quimera.

En lo referente al día a día decir que ya incluso cuesta trabajo el levantarse temprano para estar en el cazadero a buena hora, máxime si lo que en teoría sirve no se lleva al campo, pues ya está bien de hacerle pasar malos ratos. En dicha línea, la segunda división del jaulero ha demostrado el porqué de no estar en los primeros puestos y, como consecuencia de ellos, alguno ha pasado a otras manos, pues guardar lo que no sirve, como ya he repetido en multitud de ocasiones, es perder el tiempo y no dejar un hueco libre para que alguien lo sustituya. Solo Montija y un pollo que, en principio era dudoso su sexo, han cumplido. El resto…


Y como en esta vida todo cambia de hoy para mañana, el miércoles pasado a mediodía recibí una llamada de un amigo, Tomás Gómez,  invitándome a echar unos días de reclamo en una preciosa finca de la provincia de Toledo y ni me lo pensé. Tan es así que el jueves por la mañana estaba dando el puesto por aquellas tierras, al igual que el viernes y sábado. Sólo decir que al no estar el cazadero muy jauleado, pues no es el reclamo la base de su actividad cinegética, aunque el campo no estaba bueno y no llevaba lo mejor de mi jaulero, ha sido otro mundo y me ha servido para desechar tres reclamos por evidencias irrefutables y comprobar que otros dos que le había dado pocas oportunidades durante la temporada, Serrano y un pollo de granja han demostrado con dos lances preciosos cada uno, que se puede confiar en ellos. De hecho con el primero, compartí las acometidas de un precioso macho alrededor del reclamo, foto siguiente, que estuvo dando vueltas al farolillo muchísimo tiempo antes de dispararle.


Para finalizar, a partir de ahora, reflexionar sobre lo ocurrido en la temporada recién acabada, al menos para mí, darle las gracias a todos los compañeros por el inmejorable trato que me han dispensado en todo momento, ver donde hemos errado para ponerle solución a los detalles en los que no hemos estado a la altura de las circunstancias y esperar que el que mueve los hilos de la vida nos deje participar en la siguiente, aunque a partir de hoy, si queremos que nuestra parte cumpla, ya estamos en la próxima, pues no podemos dejar para cuarenta días antes lo que necesita estar encima los otros trescientos veinticinco restantes.

domingo, 17 de febrero de 2019

CUARTA SEMANA DE RECLAMO 2019. A PARTIR DE AHORA HACEN FALTA PÁJAROS DE PRIMER NIVEL

                       Montija de mayor en La Dehesa de Enmedio

       No es que en los primeros días de la apertura de la temporada no hicieran falta reclamos que dieran el nivel para atraer a las perdices campesinas, pero con el paso del tiempo, el campo aprende y el llevarlo a plaza empieza a estar bastante complicado. Ahora, en la "segunda vuelta", aparecen las carencias de más de uno de los inquilinos de nuestro jaulero, por lo que en éste comienza a haber huecos libres. Algunos de los reclamos que antes de iniciarse el periodo hábil eran una maravilla por las cositas que hacían, ahora nos demuestran lo que realmente son: cantamañanas. Eso sí, los consagrados, de los que como bien sabemos, se pueden contar con los dedos de la mano, seguirán siendo nuestro estandarte, pero las medianías y la tercera línea principian a “cantar la gallina”, es decir, las patirrojas ya capoteadas comienzan a “pintarles sus caras” y sus respectivos dueños terminan reconociendo que algunos de aquellos pajaretes que les prendaban, cuando llegaron a las jaulas, no son más que una partida de mochuelos. Debido a ello, aunque más de una vez lo parezca, no es oro todo lo que reluce en otoño. Unos porque se pasan y otros porque no llegan es lo normal por estas fechas. De esta manera, podemos encontrarnos con los que se quieren “comer” al campo en cuanto lo escuchan o lo barruntan y otro que cierran el pico o hacen lo mínimo cuando las patirrojas se acercan, por lo que éstas terminan por no dar la cara. Y lo lógico, después de mucho mimo y cuido durante bastantes meses, es que este personal tome puerta. Lo que puede ocurrir es que, en bastantes ocasiones, aún a sabiendas que un determinado ejemplar no da para mucho más, nos quedamos con él y lo volvemos a aguantar un año más, para a la siguiente temporada darle larga, sin darnos cuentas que, por estas fechas, el que no muestra buenas maneras no sirve y no se le de más vueltas.


      Eso sí, como bien debemos de saber, cuando el año está muy malo, como éste, los pájaros de jaulas son el fiel reflejo de los del campo y no actúan como debieran, por lo que hay que tener muy buen ojo clínico a la hora de quitarnos de encima a un determinado componente del jaulero, porque puede haber errores de peso. Pues no será la primera vez que soltamos a unos de nuestros perdigones por no estar en forma y luego dan la cara. En pocas palabras, esto del reclamo no es nada fácil y el que se jacte de saber mucho de él está equivocado, pues nunca llegamos a comprender ni a entender muchas cosas. Es más, cuando llegamos a tener claro alguna circunstancia sobre este mundillo, la realidad diaria viene a dejarnos bien claro que somos unos perfectos anafalbetos. Pues no olvidemos que engancha de esta modalidad cinegética es que ni lo sabemos todo, ni, afortunadamente, todo es matemáticas. Ahí reside la grandeza de nuestra afición.

En cuanto al día a día y en lo que a mí respecta, he ido poco al campo, solo dos días y una mañana, pero como he dicho anteriormente cuatro ocupantes de mi jaulero han pasado a otras manos, incluso uno de ellos aún tirándole dos machos, pero con inmensa suerte y sin dar lo que esperaba de él. Los otros, con pájaros muertos no acababan de ofrecer lo que yo esperaba de ellos. Por el contrario, Ariza sigue bastante bien, al igual que Cristeño y Montija. En lo referente al campo, las autóctonas están casi imposible como es normal en ellas y las de repoblación muy similares y, como suele ocurrir la gran mayoría de las veces, de las damas para qué hablar. Aprenden rápido y saben "latín" y, por supuesto, ya no las engaña cualquiera que esté en la mata.


                                                         Cristeño en plena faena

Aparte de lo meramente cuquillero y vaya desde aquí mi agradecimiento, mi coche, aun con la falta de lluvias, se me quedó atascado al máximo aunque tiene 4X4, pero con la colaboración de los compañeros de coto, no sin esfuerzo por su parte y con la ayuda del Land Rover de Manolo Somoza, se consiguió sacarlo del barro.


        Andrés Fernández y Manuel Somoza en plena tarea

sábado, 9 de febrero de 2019

TERCERA SEMANA DE RECLAMO 2019. EL CAMPO EMPIEZA A PONERSE COMPLICADO


Terminé el artículo de la semana anterior puntualizando sobre la preocupante falta de lluvias, circunstancia que se ha hecho más patente en esta semana. De esta forma, el viento ha acabado con la poca humedad del suelo y, como resultado, además del tema agrícola-ganadero, las patirrojas salvajes, excepto excepciones, aparte que no las hay de sobra, empiezan a no querer saber nada del reclamo. Las camperas autóctonas no abren el pico, pues el tomar tierra las deja fuera de forma y las de repoblación, que cada día hay menos, porque se van quitando de circulación, empiezan a saber más de la cuenta y, como abundan las hembras, ya se han aprendido la lección y no es fácil que entren en plaza. En resumidas cuentas, vuelve a repetirse lo de temporadas anteriores: esta modalidad cinegética es para verdaderos sufridores. Pensar en un periodo hábil de caza fenomenal es no saber de qué va el tema. Eso sí, con el paso de los años nuestras queridas perdices, sean del tipo que sean, se van degenerando más y más. Y no lo digo por añoranza, sino por pura realidad. Nuestra perdiz roja le pasa como al ganado bravo de lidia: cada día que pasa van ofreciendo menos, por mucho afán que se ponga en mantener lo que hace años llevaban dentro. Los motivos, como bien sabemos, son muchos y no es cuestión de ahondar en ellos, pero ahí están y el resultado es más que palpable, aunque nos cueste aceptarlo: nuestra perdiz roja salvaje es un espejismo de lo que era hace unas decenas de años. Y vuelvo a puntualizar y dejar claro: no es cuestión de números. Es cuestión de pasarlo bien y divertirse en el puesto. Lo que pasa es que este posible desencanto se suple con otras alegrías que acompañan a la caza del reclamo y que ya hemos relatado muchas veces.

En cuanto a lo sucedido decir que, por diferentes motivos, no he ido mucho al campo, aunque algo se ha hecho. En esta línea, Chimenea, que empieza a sufrir el bajón  normal de los años, ha vuelto a demostrar que el que tuvo, retuvo. Una collera abatida, no sin esfuerzos, incluyendo titeo a la hembra, para que entrara en plaza, sirve para atestiguarlo. Y un pollo, en su segunda salida, Navío, consiguió meter una pareja y un macho a sus pies que pasaron a mejor vida. Cristeño sigue en forma y también recibió su premio al igual que un nuevo ejemplar, todavía en fase de “exámenes” que ha llegado a mis manos y que empieza a mostrar cualidades.


Chimenea y Navío con el resultado de dos buenos puestos



Por supuesto, también tengo que decir que en algunos puestos más que bonitos por su enclave y buenos resultados de años anteriores no ha habido suerte. Los reclamos que estuvieron en el farolillo en dichos lugares cumplieron de sobra. Sin embargo, el campo no dio señales de vida.  O estaba mudo, o no los había. Y hablo de cuatro buenos colgaderos en dos fincas distintas y con ganado diferente y en los que me había divertido de lo lindo en otras temporadas. Espero que ello no sea un indicativo de que, con la mitad del periodo hábil por delante, la caza del reclamo empieza a pintar bastos esta temporada.

viernes, 1 de febrero de 2019

RECLAMO 2019. SEGUNDA SEMANA CON UNA AGRADABLE SORPRESA

                                                        Una imagen de Ronquillo en el farolillo
Nuestra maltratada modalidad cinegética es una afición en la que se vive más de la ilusión que de hechos consumados, pues, como sabemos de sobra, la caza de la perdiz con reclamo no nos ofrece muchas alegrías, pero sí es verdad que las pocas en las que participamos son suficientes como para que día tras día y temporada tras temporada lleguemos al campo esperando un gran lance que nos haga olvidarnos de la rutina de puestos que no dejan la más mínima huella en nuestra retina. Aún así, perdura en el tiempo porque como ya se comentado en infinidad de ocasiones nos ofrece un algo al que difícilmente podemos abstraernos y ahí reside la grandeza de la afición cuquillera. Simplemente el salir al campo, admirar lo que nos rodea y ver a nuestro reclamo lanzar al aire su maravillosa música es suficiente para que renovemos día a día la necesaria ilusión. Lo sabemos y seguimos siendo cuquilleros porque con tan poco nos contentamos. No es cuestión de abatir muchas patirrojas. La base debe estar en tener siempre presente que el buen lance algún día se suele presentar. Luego, lo ocurrido lo recordaremos y compartiremos con compañeros y amigos. Siempre ha sido así y tal máxima se perpetúa en el tiempo, pues no tiene sentido cazar por cazar.

Pues bien, esta semana he vivido uno de esos momentos que siempre nos gusta tener presente por la belleza y el desarrollo del mismo. Sí, Fabián, regalo de un buen amigo, me ha hecho vivir tres horas –de 9,25 a 12,20- de auténtico deleite. Fue un puesto de sol y el reclamo salió de momento como debe ser. Luego, alternó canto de mayor, con curicheo y piñoneo desde el principio y supo estar a la altura de la circunstancia cuando recibió de largo a un buen macho que no tardó mucho en entrar. A continuación, tras cargar el tiro como todos deseamos, metió en plaza a otra pareja, no sin esfuerzo y, tras matarle el macho, para ver cómo se comportaba con la hembra, a la hora y diez minutos le abatí la viuda -teniéndola siempre a la vista- tras una labor de maestro, con repetitivos titeos y sin descomponerse lo más mínimo. Y estamos hablando de un pollo de dos celos criado en casa con progenitores autóctonos heridos en cacerías en tierras jiennenses. Así que a partir de este momento, el tiempo dirá cuál será techo. Por el momento, tres puestos cumpliendo más que bien, metiendo el campo en todos ellos, aunque en el primero, no creí oportuno tirarle porque las camperas no estaban donde yo creía que deberían estar.

Aparte de lo relatado, sigue sin llover en condiciones -aunque las previsiones eran de un invierno con bastante agua-, lo que significa que continua la cosa casi igual y nuestras perdices camperas no muestran mucha disposición para la pelea con el reclamo e incluso si vienen en pareja se quedan a unos metros de la plaza y de allí, canta que te canta, no se mueven. Eso sí, aún con el airazo que ha hecho algunos días, cosa normal por estas fechas, siempre hay alguna que se da una vuelta por la plaza para disfrute del que está apostado en el aguardo y el del repostero. Destacando Ariza con dos fenomenales puestos y el resurgir de Montija que, después del mal año anterior, le abatí una trabajada pareja autóctona en su segunda salida. Chimenea, Cristeño y Ronquillo cumplieron en el tanganillo y también tocaron pluma. 

En resumidas cuenta, que nos quede claro, que si todo fuera perfecto: meteorología, patirrojas camperas, reclamos y pajariteros, en una semana habríamos acabado con todo lo que se mueve en el monte. Afortunadamente se presentan muchos inconvenientes, pues si todo fuera coser y cantar, nuestra perdiz roja hace tiempo que se habría extinguido.


Tres momentos de diferentes puestos. En la primera imagen se aprecia una pareja atrancada al lado del puesto sin dar la cara. La segunda nos muestra a Montija con la pareja abatida. En la última podemos ver a Fabián con sus trabajados trofeos.





       Para finalizar, decir que ayer y esta madrugada ha llovido bastante por esta zona, aunque en el momento de escribir este artículo, 17,30 hace un aire de espanto, lo que secará la tierra y volveremos casi seguro al punto de partida, pero algo es algo. 

domingo, 27 de enero de 2019

CAZA DE LA PERDIZ CON RECLAMO. PRIMERA SEMANA


                                                                Imagen de Ronquillo en el farolillo.

Después de unos breves días en Manzanares con tiempo infernal para iniciar la temporada 2019, llegamos a la apertura del periodo hábil de la caza de la perdiz con reclamo en los terrenos incluidos en el Grupo 1º de Andalucía, anteriormente zona baja, con un tiempo más benigno pero prácticamente sin lluvias a excepción del día 20 de enero que cayeron unos litros, aunque el tremendo aire de los días posteriores se llevó el agua caída por delante. De esta manera, poco se mejoró y las perdices, aparte de las degeneración y declive de las mismas, siguen tomando tierra con lo que no entran al reclamo como a todos nos gustaría. Se atrancan, principalmente, las hembras y, si no se tiene en la mata un buen reclamo, muy poco se hace, o si entran lo hacen de careo y curioseo. Y, al menos, lo digo por mí, el tirar así, con todos mis respetos,  va en contra de como marca nuestra tradición milenaria.

De todas formas, se va picoteando y se lleva uno alguna que otra alegría con “sangre nueva” que empieza a dar la cara y a buscarse un hueco en el jaulero, caso de Fabián, Pechín y Panderón. Pájaros de dos y tres celos respectivamente que han cumplido con creces en sus primeras salidas al campo este año. De los ya consagrados, Chimenea, con diez añitos, se va viniendo poco a poco abajo y, aunque se le sigue tirando, ya no tiene los recursos, la musicalidad y el encanto para las hembras de hace cuatro o cinco años. Ariza, también de la granja de Chimeneas, está en un momento envidiable y lleva unos puestos de verdadero merito tanto con perdiz de repoblación como autóctono. PechínCristeño y Ronquillo siguen cumpliendo más que de sobra y como siempre el Alpujarreño, de momento, en el único puesto que le he dado casi no cantó -cosa normal en él desde hace ocho año que está conmigo-. En resumen, hay que divertirse con lo que hay: con el echar el día de campo y disfrutar de lo que pone en nuestras manos nuestra madre Naturaleza, con el diálogo con los compañeros, con lo que tenemos en nuestro jaulero, con lo que hoy pueblan nuestros campos y con la climatología que tenemos, máxime cuando sabemos de sobra que nuestra afición, por multitud de situaciones, ya no es lo que era. Pero nunca debe faltar la ilusión de vivir algún lance para recordar. La caza de la perdiz con reclamo es lo que es y debemos aceptarla tal cual. Pensar en tiempo húmedo y sin viento, campo en su punto álgido y reclamos al cien por cien, hoy por hoy, es una auténtica quimera.

Resultado de tres puestos de Ronquillo, Panderón y Ariza.






   Para terminar, solo decir que si las autóctonas hace no mucho, cuando aún estaba cerrada la veda, cantaban y estaban en forma, ahora que se pueden cazar, están, con excepciones, fatales. La gran mayoría de las veces ni cantan y cuando entran en plaza, después de mucho esfuerzo del reclamo de turno, lo hacen, excepto excepciones, con pocas ganas, aunque la finca esté muy buena de ellas. Como temporada tras temporada sigue repitiéndose la misma historia

         Resumiendo: nuestra querida afición, si se practica con el decálogo del bien hacer, no da para mucho más, pero, como bien sabemos, quienes somos forofos de ella, estamos fabricados con una madera especial. Si no fuera así, hace tiempo que hubiéramos colgados los trastos. Por tanto, paciencia y suerte para todos los que seguimos al pie del cañón.

miércoles, 23 de enero de 2019

EL BUEN PUESTO CON EL PASO DE LOS AÑOS.


Vaya por delante que la repoblación con ejemplares de granja ha significado que en muchos lugares de nuestros rincones andaluces, donde nuestra perdiz roja salvaje, por diferentes motivos –que en este artículo no vienen al caso-, había desaparecido o estaba en vías de ello, se puedan seguir cazando para el disfrute de quienes aman la actividad cinegética, en las diferentes formas en las que se pueden cazar y, entre ellas, por supuesto, la de la perdiz con reclamo.

Ahora bien, la repoblación ha traído consigo que una gran mayoría de los que se mueven preferentemente por los cotos intensivos dedicado a la suelta masiva de perdices de granja y los que alternamos tal práctica con la caza de la perdiz autóctona hayamos cambiado la forma de pensar a la hora de ver los resultados de los puestos. Es decir, en las fechas que corren, el dar un puesto en una determinada finca dedicada a la suelta de perdices para su posterior caza con el reclamo y matar una parejita supone un rotundo fracaso, cuando no hace mucho, tal circunstancia significaba un lance suficiente para disfrutar personalmente y materia más que de sobra para que compartirlo con los amigos y conocidos en las muchas tertulias que se montaban cuando se estaba en plena faena cuquillera. En la actualidad, si no se hacen buenas perchas, no estamos satisfechos y nuestro ánimo no está radiante por la gran faena que nuestro reclamo Fulanito le hizo aunque no se apretara el gatillo. De esta manera, el llegar al final de semana con tres o cuatro perdices abatidas y puestos para recordar, parece que no es sinónimo de grandeza de nuestra afición, pues prima mucho más lo cuantitativo.

En resumidas cuentas, la perdiz de granja ha significado que se enfoque el puesto de otra forma diferente de cómo siempre se ha visto. Así, en muchas ocasiones, priva más la cantidad que la calidad. El llegar al cortijo con una hembra/macho o, si ha habido suerte, con una pareja es casi sinónimo de fracaso. Debido a ello, aparte que la perdiz autóctona va reduciendo sus poblaciones de forma alarmante, la perdiz de repoblación va ganándole terreno a la salvaje. Se va al puesto a hacer buenos números de perdices abatidas, no a divertirse con imborrables lances. Es duro reconocerlo porque nos jugamos una antiquísima forma de entender nuestra maltratada afición, aunque haya quien no piense ni actúe así, pero es una realidad más o menos irrefutable o, al menos, así lo pienso. Y por supuesto, no quiero tocar la cuestión del trabajo del reclamo con uno y otro “material”, pues como bien sabemos, fenómenos con muchísimas patirrojas de repoblación abatidas, desgraciadamente, no pasarían un examen de preescolar con la verdadera perdiz roja salvaje española.