Como año tras año, llegan estas entrañables fiestas y, por consiguiente, quiero aprovechar este momento para felicitar a todos los lectores de este blog, a los aficionados a la caza de la perdiz con reclamo en general y a sus respectiva familias. Por lo tanto, vaya por delante mi deseo de todo corazón.
lunes, 23 de diciembre de 2019
viernes, 29 de noviembre de 2019
DISTINTAS ACEPCIONES DE ALGUNAS EXPRESIONES O PALABRAS DE NUESTRA JERGA CUQUILLERA.
Este artículo, extraído de mi libro Con la jaula a cuestas, segunda edición, lo traigo al blog para compartir con quien le pueda interesar
Pepe, Pepito, Pepillo, Pepín, Joselito, Josecito, Joselín, Joselillo…; Paco, Paquito, Paquillo, Fran, Quico, Isco, Frasco, Chesco, Curro, Currillo… son diferentes apelativos que utilizamos para nombrar a las personas que tienen por nombre José o Francisco, respectivamente. Ni que decir tiene que en otros muchos aspectos de la vida sucede lo mismo y, por supuesto, nuestra afición, la caza de la perdiz con reclamo, no iba a ser menos. Debido a ello, infinidad de acepciones se utilizan en las diferentes zonas de nuestra geografía para nombrar a muchos de los útiles, personas, lugares, situaciones… que intervienen de una forma u otra en la ancestral caza del “cuco”. Tan es así que, a veces, al escuchar o leer cuestiones puntuales sobre nuestra afición, surgen palabras cuyo significado desconocemos y tenemos que esforzarnos y darle rienda suelta a nuestra imaginación para saber de qué se está hablando o escribiendo. Por citar un ejemplo aclaratorio sobre este capítulo, si en el Andévalo de Huelva a la sayuela se le llama funda, en la Sierra Norte de Sevilla se le conoce como mantilla y en muchas zonas de Granada, como cobija.
Por
tal motivo, este apartado tiene como objetivo el dar a conocer algunas de esas
diferentes formas de nombrar a muchas de los vocablos que forman parte de
nuestro día a día perdigonero. Eso sí, como se comprobará, algunas expresiones
o cuestiones que presentan pocas acepciones o sinónimos; de otras tantas, por
el contrario, podemos encontrar bastantes. En esta línea, voy a exponer a
continuación diversos ejemplos incluidos en la amplísima y tradicional jerga
pajaritera.
Reclamo
de perdiz: macho o pájaro de jaula,
pájaro perdiz, perdigón, perdigacho, pájaro, “jaula”, cuco…
Reclamo
bueno: pájaro sobresaliente, pájaro
de bandera, primer “espada”, pájaro puntero, el figura, el fenómeno, el
campeón, el bueno, el mejor…
Reclamo
malo: mochuelo, burraco, petardo,
zarrio, “cantamañanas”, balconero, “quemasangre”, maula…
Perdices
de campo: patirrojas, “campo”, camperas,
montaraces, salvajes, autóctonas, montesinas…
Macho
de campo: macho salvaje, garbón,
gallo, machaco…
Hembra: hembrilla, pájara, pajarilla, “señora”, “dama”…
Espolón;
garrón, espuela, juanete, garbanzo, habichuela, haba…
Puesto para la caza del reclamo: tollo,
aguardo, chozo, choza, chamizo, escondite, boezuelo, apostadero, majano,
caseta, caracol, covacha, gavillera, caseta, cueva, esperil …
Plaza: plazuela, placeta, plazoleta, tiradero, rasa, ruedo,
rueda …
Tanto
o lugar para colocar el reclamo en el campo: mata, tantillo, tango, matojo, farolillo, peana, mampostero, menganillo, mono, mampuesto,
tanganillo, arbolillo, arbolete, arbolejo, hacho, moña, maceta, mata, púlpito,
pulpitillo, pulpillo, pinete, postela, canastillo, repostero, postero, reportero,
repuesto, atril, trono, mojón, mojoncillo, majanillo, candelero, castillejo,
castillete, torrecilla, palo, poyo, pincho (si está fabricado con material metálico)…
Asiento para sentarse
en el aguardo: silla, silleta, banquillo,
catrecillo, banqueta, poyete…
Lugar
para dar el puesto con el reclamo: colgadero,
cazadero, cucaero, postura…
Echarse para
detrás en la jaula el reclamo: hacer el
Cristo, tomar copas/copeteo, sacar agua, hacer el arco, hacer el asa de cántaro, volteo...
Cantar de reclamo:
canto de mayor, canto por alto, canto de cañón, reclamar, echar
unas jácaras, echar unas coplas…
Cuchichío:
cuchicheo, dar de pie, coleteo, curicheo, meloseo, guricheo, cafeteo,
castañeteo…
Titeo:
cañamoneo, llamada a comedero, llamada a trigo, hacer la carretilla…
Dar piñones:
piñonear, dar besos, dar o tirar pitas o pitos…
Maullar:
maulear, mayar, suspirar, dar quejidos…
Cargar el tiro:
quedarse al humo, salir al humo, no cortar el canto, no cortar al tiro, hacer el entierro,
hacer el funeral, cantar el responso, entonar el cántico funerario…
Matar una perdiz:
abatirla, dejarla seca, dejarla hecha un taco, dejarla sin mover una pluma,
mandarla a soñar…
Muda:
pelecha, pelecho, desplume, “espelecho”, cambio de plumas...
Conjunto de
utensilios cuquilleros: trebejos, chismes, cacharros,
bártulos, enseres, trastos, trastes,
cachivaches, chirimbolos, avíos…
Terrero:
cajón de muda, arenero, polvero, pelechero, desplumadero, cajonera….
Casillero:
repisa, tablero, posadero, jaulero, portajaula…
Sayuela:
sayota, funda, mantilla, capucha o capucho, capuchón, capillo o capilla,
capotillo, ropillo o ropilla, enagüilla, camisilla, camiseta, cobija,
cobijilla, capirote, saya, trapo, capeta, talega…
Asiento para la
jaula al salir al campo: esterilla, esterillo, peal,
pealillo, zalea, zaleílla, zalejuela, suelo, suelillo, suelecillo, solecillo,
sentón, espartuela, soletilla, capacho o capacha, capachillo o capachilla,
baleo, baleíllo, solera, plantillina, alfombrilla, pellejuelo, roal, roalillo...
Tronera:
mirilla, boquilla, boquete, pitera, visera, piquera, cañonera, disparadero, ventanuco,
portillo, lucana, lumbrera, respiradero, lucerna, aspillera, luneto, gatera…
Cazador
de reclamo: cazador de pájaro de
jaula, cazador de perdigón, aguardista, cazador de “cuco”, cuquillero,
chuchero, chuchillero, cuclillero, cuquero, perdigonero, pajaritero, jaulero,
colgador, puestero, tollero, perdigotero, reclamista, jibao…
Debo decir que, con este pequeño glosario, no he querido, Dios me
libre, dar una clase magistral de cómo se nombran en muchos rincones andaluces
y del resto de España algunas de las muchas cosas que, de alguna forma,
intervienen en la caza de la perdiz con reclamo. En realidad, aparte de los
vocablos y expresiones que conocía, otros muchos que aparecen aquí han llegado
a mí por vía de los muchos compañeros y amigos que tengo en diferentes rincones
de nuestra piel de toro o por consultas en algunos
tratados venatorios. Ahora bien, con el presente apartado, sí he pretendido, en
primer lugar, ahondar, escudriñar y curiosear en nuestro rico vocabulario
cuquillero y, posteriormente, darlo a conocer.
Como se ha podido comprobar, faltan muchas palabras, situaciones,
detalles…, pero es obvio que, si me extendiera más, tendría que escribir un
tratado completo sobre el diccionario pajaritero. Tan es así que, como se habrá
constatado, y por citar algunos ejemplos, no aparecen las conocidas bulanas o
recibir de pluma, el botarse, el rifarse, las embuchadas, el regaño, el salir de
estampida, el venirse abajo, el aplastarse o cantar la gallina, los reclamos
“mediascucharas”, los reclamos algarines, las toradas de machos y cientos y
cientos de vocablos y pormenores que se podrían incluir, pero como he dicho se
haría todo muy largo y, de paso, un poco soporífero. Pese a todo, se puede
decir que la terminología aquí plasmada es de lo más usual y, normalmente, la
que utilizamos en nuestra jerga en el día a día la mayoría de nosotros.
lunes, 18 de noviembre de 2019
EL RECLAMO PUNTERO O SOBRESALIENTE
Chimenea, un reclamo puntero de granja |
Ante todo, quiero
puntualizar que el contenido de este artículo ni es nuevo en el blog, ni con él
quiero descubrir nada original, pues todo lo expresado en él está más que hablado
y escrito, pero no viene mal volverlo a exponer pues es importante tener las
ideas claras sobre qué es un pájaro de primer nivel.
--------------ooo O ooo------------
--------------ooo O ooo------------
A modo de introducción, tengo que decir que todo el que esté metido
en el mundo cuquillero, en principio, tiene más o menos claro lo que es un
pájaro de bandera o de primer nivel. Ahora bien, no es fácil concretar -aunque
debería no ser muy complicado- las características que debe reunir un ejemplar
de estas características para que sea catalogado como un reclamo puntero, puesto
que, como bien sabemos, las opiniones que pueda haber sobre ellas son muy
subjetivas, debido a que cada aficionado ve el tema de forma diferente y, la
gran mayoría de las veces, se deja llevar por emociones personales. Tan es así
que, con cierta frecuencia, reclamos de muy mediano nivel -no digo ya pájaros
medianos como solemos tener normalmente-, en boca de sus dueños, suenan a fenomenales
tenores y grandes espadas, cuando la cruda realidad nos dice que no son más que
pájaros que nos “regalan” la vista con su aspecto externo, con cuatro cositas
que hacen, pero poco más.
Pues bien, a partir de lo expuesto anteriormente y si queremos
ser objetivos con los inquilinos de nuestros jauleros, lo primero que debemos
tener claro es que cuando hablamos de pájaros punteros o de bandera, nos estamos
refiriendo a ejemplares que dan la talla en el campo día tras día y no en los
balcones o diferentes testeros de una vivienda para deleite de sus engatusados y
encandilados dueños, independientemente de su estampa y nobleza.
En esta línea y ya con unos años con la jaula a cuestas, debo
decir que la gran mayoría de los fenomenales reclamos que dicen atesorar muchos
cuquilleros, que hablan y no paran de los mismos, no son más que pajaretes que en
casa suelen dar grandes sesiones de cante y hermosas bulanas, que se le tira
caza cuando las condiciones son muy favorables, dígase ejemplares de
repoblación -con todos mis respetos hacia ellos-, o autóctonos valientes y en
su sazón que entran raudos al repostero sin grandes esfuerzos del que ese día
se encuentra atalayado en el mismo. Eso sí, en cuanto a este personal -muchos
de ellos con grandes números de perdices abatidas- se le tuerce un poco el
lance y surgen contratiempos mientras están en el colgadero, se desvanecen como
castillos de naipes para vergüenza propia de su dueño que, aunque a los
amigos/compañeros de coto les diga que Fulanito o Menganito ha
realizado un gran trabajo, pero que el campo no ha “querido coles”, la cruda
realidad es que no dan la talla ni de “mediacuchara” aunque en tertulias y reuniones hablen excelencias de ellos. Y de estos casos hay
miles.
En resumidas cuentas y compartiendo totalmente la opinión de un
buen amigo, Juan Luis Rosa, una cosa son los reclamos que se presentan a los
concursos de belleza, nobleza y canto -muy respetables, como debe ser- o a los
campeonatos de perdiz con reclamo -también respetables al máximo- y otra, bien
distinta, es dar el puesto en parajes en donde todavía, por bien de nuestra
fauna mediterránea, sobrevive nuestra auténtica perdiz roja salvaje. En esta
línea, huelga decir que, aunque nos cueste reconocerlo, el pájaro de primer
nivel, reclamo de bandera o el bueno, como se suele llamar a los ejemplares muy
destacados, no se tienen en un determinado jaulero todos los días y, mucho
menos, varios de ellos, temporada tras temporada. Un pájaro perdiz de primer nivel, que hay quien
se va a la tumba sin saber lo que ello significa, es un verdadero regalo de la
naturaleza que aparece casi siempre cuando menos se le espera y que,
independientemente de su aspecto y comportamiento en la pared, da en el tanto o
pulpitillo el do de pecho día tras día, en cualquier momento del mismo, aun con
condiciones adversas e, incluso, con campo poco receptivo, más que jauleado y
que se las sabe todas. Obviamente y respetando al máximo las repoblaciones,
cuando hablamos de estos “tesoros”, debemos de dejar a un lado los cotos
intensivos y otras fincas con perdiz de granja, pues es irrefutable que no es
lo mismo cazar perdiz de suelta que salvaje.
Ser atractivo a la vista o no muy agraciado en su aspecto externo,
noble o bronco al máximo en el trato diario, con algún defecto en sus notas
musicales, mudo total en casa, que también los hay…, el reclamo puntero, de
primer nivel o de bandera es aquel que cuando lo afianzamos en el tanto, matojo,
farolillo, repostero, pulpitillo…, sale con prontitud, trabaja incansablemente en
cualquier momento del día, haya sol, viento, lluvia, frío… Además, aun con
multitud de contratiempos que se le puedan presentar durante el tiempo que dura
el puesto se les tira patirrojas, un día sí y otro también, cuando otros
compañeros que también cazan en los mismos parajes llegan al cortijo sin
comerse una rosca. Es más, el pájaro ya de por sí no es una máquina y, debido a ello, tampoco debe ser un motor en funcionamiento durante todo el lance, pues no por mucho cantar se tiene mayor éxito.
Evidentemente, este tipo de reclamo, durante un determinado
lance, siempre, excepto casos muy puntuales, ofrece una meritoria faena. Salida
a levanta cobija, como se dice muchos lugares de Andalucía, un cante de mayor
aceptable, intercalado con atractivo cuchichío y piñoneo, un recibo suave y
agradable y un entierro que pone los vellos de punta. Si la situación en el colgadero se complica y
el campo no está por la labor, dígase machos de espolones corridos o cobardones
o hembras esquivas, pone en práctica todos los recursos inimaginables:
significativas calladas, cautivadoras embuchadas, seductores titeos o
cañamoneos, fascinantes cloqueos…, para que quien no quiere dar la cara en
plaza termine rindiéndose a sus zalamerías. Eso sí, no todos los pájaros son idóneos para cualquier tipo de terreno, pues como bien sabemos no es lo mismo cazar en campiña/tierras bajas que en sierra. De hecho, pájaros de primer nivel acostumbrados a zonas de terreno llano pueden fracasar en parajes abruptos o viceversa.
Para ir finalizando tengo que decir a boca llena que cuando
hablamos de un reclamo sobresaliente no significa que hacemos referencia solamente a pájaros de
procedencia salvaje, pues la experiencia me ha demostrado que de los nacidos en
cautividad o de cualquier granja pueden y de hecho salen ejemplares del más
alto nivel que no tienen que envidiar nada a sus hermanos de monte. Y hago esta
aseveración porque, de los dos grandes reclamos que han pasado por mis manos en
mi ya larga trayectoria como pajaritero, uno de ellos, Chimeneas, que ha
muerto este año con once primaveras, era de granja.
Pues bien, como se puede comprobar, este tipo de pájaro de
jaula no es fácil que llegue a las manos de todo el mundo y en cantidad. Consiguientemente,
el hablar de cuatro o cinco de ellos en un determinado jaulero, honestamente
creo que no es de recibo. Por tanto y como punto y final valgan estas tres citas/opiniones
sobre los mismos de ilustres aficionados andaluces y autores de libros sobre nuestra
modalidad cinegética.
D. Fermín Vaquero,
autor de Perdices y Memorias de un jaulero andaluz: “de cada mil
pájaros que se enjaulen sale un pájaro de primer nivel”.
D. José Cuenca autor de Sierras, perdices y olivares: “en
toda la vida de un hombre cazador hay una única mujer, un único perro y un
irrepetible reclamo.”
D. Juan José Cabrero autor de La perdiz con reclamo citando
en dicho libro palabras de su amigo y aficionado, Rafel Herrera: “los buenos
reclamos son como los obispos, uno por provincia”.
Ni que decir tiene que lo aquí expresado anteriormente es opinión personal que comparto con quien quiera leer dicho artículo y que, por lo tanto, habrá quien piense y opine en esta línea y quien esté diametralmente en contra.
Ni que decir tiene que lo aquí expresado anteriormente es opinión personal que comparto con quien quiera leer dicho artículo y que, por lo tanto, habrá quien piense y opine en esta línea y quien esté diametralmente en contra.
jueves, 24 de octubre de 2019
LAS SAYUELAS EN LAS JAULAS
U
|
na
vez que se pasan los reclamos a las jaulas tras la época de pelecha o, principalmente,
cuando adquirimos, nos regalan algunos de ellos o herimos un ejemplar en una
determinada jornada de caza, se les suele poner las sayuelas, fundas, cobijas,
mantillas, sayas, capuchas… por encima de las jaulas con el fin de que los
pájaros se vayan acostumbrando al cambio de habitáculo o bien para que se familiaricen
con este utensilio o complemento cuquillero. Es más, también hay pajariteros
que, de igual forma, las utilizan cuando el lugar donde tienen a sus perdigones
es frío y de esta manera estén más abrigados.
En lo que a mí respecta, no suelo tenerles puestas
las sayuelas, excepto para los reclamos nuevos que llegan a mi jaulero, que se
las coloco unos días hasta que se acostumbran a su nueva morada y, por
supuesto, cuando salen al campo.
Pues bien, normalmente, cuando se les tienen
puestas las fundas durante un cierto tiempo en casa o de temporada en el campo,
los pájaros terminan picoteándolas, metiendo parte de ellas por entremedio de
los alambres y, en infinidad de ocasiones, le sacan los hilos y acaban abriéndoles agujeros en las costuras. Pero ya no es solo por la cuestión del
deterioro, sino que, a veces, se enredan en los hilos, incluso se tragan los
mismos con el consiguiente riesgo que tales circunstancias conllevan, máxime cuando una gran cantidad de este importante complemento cuquillero se fabrica con tela de camuflaje, loneta o pana y que, por lo tanto, tiene una gran facilidad para deshilacharse.
En consecuencia, para librarse en lo posible de estas incidencias o se tienen unas
fundas viejas para estos menesteres o, para evitar que las deshilachen y las
deterioren lo mínimo o provoquen un accidente, se le colocan con la parte de al derecho para adentro, es
decir, la parte “bonita” dando para el pájaro. De esta manera, le cuesta más
trabajo tirar de los hilos de los cosidos o de las terminaciones de las piezas
que conforman la sayuela y, por consiguiente, las estropean menos.
Para finalizar, solo decir que todo lo expuesto sobre al derecho o al revés es solo para casa, cuando los reclamos van al campo llevan las fundas como "Dios manda". Tuviera que ver !!!
Para finalizar, solo decir que todo lo expuesto sobre al derecho o al revés es solo para casa, cuando los reclamos van al campo llevan las fundas como "Dios manda". Tuviera que ver !!!
lunes, 30 de septiembre de 2019
LLEGA LA HORA DE COMPLETAR NUESTRO JAULERO, PERO SIN LOCURAS (SEGUNDA PARTE).
Como bien sabemos todos, por estas fechas surgen dudas del "material" a adquirir para completar nuestro jaulero y el precio a pagar por el mismo, pues existen muchas ofertas de "producto" y aunque la economía no está muy boyante para la mayoría, parece que el dinero sobra a la hora de adquirir reclamos de perdiz.
En esta línea y al hilo del post anterior en el que hablaba sobre la adquisición de pollos
para completar nuestros respectivos jauleros, hoy tengo que decir que aparte de
los noveles de procedencia salvaje heridos en las diferentes modalidades de
caza –salto u ojeo- o criados en casa en cautividad y que puedan llegar a
nuestras manos, si nos inclinamos por comprarlos en algunas de las granjas que
tenemos en Andalucía u otros profesionales que se dedican a la venta de pájaros
de jaula para reclamo, debemos, aunque cada uno es libre de pagar lo que le
parezca por un neófito que tenga buena pinta, tener claro un principio de coherencia y paralelismo entre el “producto” y su precio. De esta manera, desembolsar un buen puñado de
euros –que a la mayoría seguro que no le sobra, sino todo lo contrario- por un
proyecto de reclamo, aunque todos lo hayamos hecho, no es lo más acertado,
máxime cuando la única “ganga” que se nos ofrece es una buena pinta y una buena
música en la pared o expositor –si hay suerte-, pero nada más. Pues que yo sepa, pájaros por los que se paga
100, 150, 200 € … , al menos, a mí, y con todos mis respetos, me parece una salvajada, sean de una granja o profesional del que procedan. Y es así porque, por
más que se empeñe su criador o vendedor del ramo, por estas fechas no hay muchos
más elementos de juicio que ofrecer. Y cuidado, respetando al máximo al
vendedor, pues todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, pero el que lleva
metido en esto muchos años sabe más que bien que en el noventa y tanto por
ciento de las veces, lo que nos llevamos para casa es un futuro “cantamañanas”,
que no muy tarde causará baja en nuestro jaulero, con el consiguiente sofocón.
Eso por una lado, pero además hay que tener siempre en mente que no existen
granjas “expedidoras” de buenos reclamos –aunque haya quien lo piense-, pues
opino y creo que no estoy equivocado, como he referido en infinidad de
ocasiones, a día de hoy, todo el mundo que se dedica al reclamo trata de ser
competitivo en la oferta de perdices, tanto en genotipo como en fenotipo. Con
lo cual, de cualquier granja de estas que vienen a continuación -listado del Portal de Caza y Pesca de la Junta de Andalucía- , más otras cinegéticas y profesionales que también se dedican
al reclamo, puede salir un buen pájaro puntero, no de ésta u de la otra, sino
de cualquiera. La cuestión primordial es que pagando una cantidad módica -25/50
€- por un pájaro que tenga buena pinta y luego, trabajándolo con tranquilidad y
sapiencia, se tenga la suerte de acertar. No hay mucho más, abonar lo que haga
falta por un futuro proyecto sin la más mínima garantía, es volver a tropezar
en la misma piedra. Pues, incluso contando con toda la voluntad y formalidad
del vendedor, que en la mayoría de las veces es una realidad, todos sabemos que el buen pájaro no se busca, se encuentra. De
esta manera, al adquirir un nevel de perdiz, solo debemos demandar una mediana presencia y una buena actitud en
la jaula, pues con los del montón, con los que están en los departamentos de los expositores, puede haber sorpresas musicales. si queremos más,
hay que ir a la prueba real y, ahí sí que hay que aflojar el bolsillo, pues pensar que un pájaro de esta u aquella granja, excepto los tocados por los dioses, es ponerlo en la jara y salir marchando es soñar despierto.
En resumidas cuentas, en cualquiera de las siguientes granjas y alguna que
se quede atrás, con total seguridad nacen todo los años buenos pájaros e
infinidad de mochuelos. La gran suerte es que nos toque la lotería. No hay más,
solo que no se nos vayan los ojos y los billetes tras lo que no es mucho más
que los demás. Eso de granjas de primera y segunda, si nos paramos a pensarlo,
no ha lugar, aunque haya quien lo defienda. Pero es más, hay que tener presente que un pájaro puntero no sale todos los días. Por tanto, pensar que con comprar y comprar se va a tener una buena colección de ellos es una auténtica quimera.
Listado de granjas andaluzas certificadas
o SC Bobadilla
GJ-MA-2010-001
o La Parrita GJ-
SE-1999-001
o San Esteban
GJ-AL-2004-003
o Cinedizza
GJ-GR-2011-001
o Axarquía
GJ-MA-2002-001
o Paraje El Pozo
GJ-JA-1994-007
o N.A.RA. GJ-CO-1197-002
o La Majá GJ-AL-2006-003
o Los Pinos
GJ-AL-2012-003
o Perdices Sierra de
Baza GJ-GR-2011-004
o Barranco de Sierra
Nevada GJ-AL-2004-002
o La Pajarera
GJ-AL-2003-002º
o La Malena
GJ-CO-2001-001
o El Cristo
GJ-CO-1990-002
o El Chopo
GJ-GR-2004-001
o San Marcos GJ-AL-2006-001
o La Janda
GJ-CA-2014-001
o Perdices Pavión
GJ-AL-2003-003
o El Plantel
GJ-CO-1986-001
o La Matanza
GJ-SE-1996-001
o La Metralleta
GJ-AL-2004-001
o Cinegética Cano
GJ-JA-1997-002
o La Palmera
GJ-CO-2004-001
o La Ventilla
GJ-MA-2003-002
o Perdices Ariza GJ-GR-2005-001
o El Troncoso GJ-CA
1983-140
o Club Deportivo de
Cazadores "Los Larveños" GJ-JA-2002-001
o Las Medianas
GJ-HU-2012-001.
o Santa Rita
GJ-JA-2007-002.
o El Carbonero
GJ-GR-2010-002.
o El Coto GJ-AL-2003-001
o Garrido
GJ-JA-2007-0001
o Perdices La Colina
GJ-AL-2003-001
o Cinegética El Romeral
GJ-JA-2013-001
o Los Chirimeros Altos
GJ-CO-1997-004
o El Cuco GJ-AL-2015-001
o Perdices Sierra de
Castril GJ-GR-2018-001
Granjas Homologadas.
SCEA LE PRE DES FAISANS (nº 44291)
SCEA LES COLLINES (nº 850100)
SCEA LES VALLONS / LA FROLIERE (nº 850089)
SCEA LES VALLONS / LA FORET (nº 850035)
ELEVAGE VIBREUIL (nº FR 079AV17103)
SCEA GENÉTHIC (grupo GIBOVENDEE) (nº 85002)
Agrocinegética Perdices Altube, S.
LÉNVOL DE RETZ (nº 85004)
QUIÑON SA (ES 421620500031)
Granjas Homologadas.
SCEA LE PRE DES FAISANS (nº 44291)
SCEA LES COLLINES (nº 850100)
SCEA LES VALLONS / LA FROLIERE (nº 850089)
SCEA LES VALLONS / LA FORET (nº 850035)
ELEVAGE VIBREUIL (nº FR 079AV17103)
SCEA GENÉTHIC (grupo GIBOVENDEE) (nº 85002)
Agrocinegética Perdices Altube, S.
LÉNVOL DE RETZ (nº 85004)
QUIÑON SA (ES 421620500031)
viernes, 31 de mayo de 2019
LA DISMINUCIÓN ALARMANTE DE LA CAZA MENOR
Decir que cada día hay menos caza menor en las
diferentes zonas de Huelva es una aseveración que no puede ser discutida por
nadie que salga al campo y conozca de qué va el tema. No es una situación
nueva, pues lleva ya años, pero en los últimos tiempos la disminución de las
especies cazables es tan alarmante que da pena pasear por donde no hace mucho
tiempo había un poco de todo, y hoy para tropezarse con algo hay que andar
buenos trechos. Conejos no hay, liebres cada día menos y perdices autóctonas
tal para cual. Eso sí, cigüeñas, aves rapaces, urracas, rabilargos, jabalíes, meloncillos, zorros…, todos los que
hagan falta y, como bien sabemos, desgraciadamente, este personal limpia
cualquier finca. Si a ello unimos los arados y desmontes por esta época, apaga
y vámonos.
Todo comienza hace ya unos años con la
desaparición casi por completo del conejo de monte. No es que haya pocos es que no
hay prácticamente ninguno. El motivo por el que aquí están bajo mínimos y en otros
lugares no muy lejanos los hay al montón es un enigma que cada uno lo descifra de una forma,
pero la triste realidad es que llevamos ya casi una década que en fincas donde
antes se le quitaban miles de ellos, ahora brillan por su ausencia. Ni que decir tiene que
la caza abusiva en otros tiempos, mixomatosis y en mayor grado la neumonía hemorrágica vírica han hecho
estragos por estos lares en sus poblaciones, aunque nadie entiende que los haya
en otros lugares no muy distantes y aquí no. Eso sí, hablo del conejo que nace y
cría en el campo, no del de fincas en donde año tras años se sueltan los que
hagan falta.
Pues bien, con la desaparición del conejo de monte,
la liebre y la perdiz se han transformado en el blanco de los depredadores, con
lo que no hay que ser muy listos para saber que todos los animales tienen que
comer diariamente y ello significa que al no haber conejos, pieza tradicionalmente
preferida por ellos, la liebre en los primeros estadios de su vida tiene poco
cuartel y nuestra perdiz roja salvaje, más hábil y escurridiza, termina también
por sucumbir.
Se puede argumentar que siempre ha habido
depredadores, cosa cierta, pero cuando había mucha caza la incidencia era menor
porque había para todos. Pero ahora que no la hay, lo poco que queda está siempre
en el ojo del huracán. En los tiempos que corren, con el alarmante crecimiento
del jabalí y en algunos lugares del de la cigüeña, más el machaconero trabajo
de los “queridos” zorritos, lo poco que va quedando, si no cae hoy lo hará
mañana. Tan es así que en fincas en donde hace años había un jabalí tal cual,
ahora los hay en cualquier rincón de la misma y si no, en la finca de al lado.
De esta manera, en cuanto haya dos o tres hembras con crías algún que otro
macho y sus “amigos” los raposos, noche tras noche hacen un destrozo enorme.
Pero además y puedo certificarlo, porque lo veo
cada vez que voy a mi coto, las urracas y las cigüeñas -y nadie sabe el daño que causan hasta que no
las tiene en su “corral”-, porque allí las hay de sobra, son pertinaces e
infatigables en la búsqueda de nidos y recién nacidos. Huelga decir que por
estas fechas -más o menos- que ambas tienen que alimentar a sus respectivas
crías no dejan “títere con cabeza”. Así, días tras día, patean todo lo que
tienen que patear y tal circunstancia unida a su prodigiosa vista producen
daños irreparables, mientras los que pagamos religiosamente nuestros cotos solo
nos queda contemplar impotentes tales atropellos, porque unas están protegidas por
la Ley y las otras en esta época no se pueden cazar.
Y, por supuesto, hablo de cotos bien guardados y con buenos dineros empleados en su arrendamiento y gestión.
viernes, 12 de abril de 2019
ADIÓS, CHIMENEA. MUCHAS GRACIAS POR LOS AÑOS QUE ME HAS HECHO DISFRUTAR.
![]() |
Una imagen de Chimenea, un reclamo ya historia. |
No es fácil el escribir objetivamente cuando los sentimientos personales forman parte del tema o contenido de lo que se quiere compartir, pues lo normal es que se sobredimensione para bien o, para mal, lo relatado sobre un determinado episodio, acontecimiento, suceso… que, de alguna manera, ha intervenido en mayor o menor medida en el discurrir de nuestra vida. No obstante, como lo que quiero exponer ha formado parte de este blog durante muchos años, no debo pasar la ocasión, porque es de bien nacidos ser agradecidos, para que el final no figure en el mismo, máxime cuando el personaje principal de la historia, Chimenea, ha sido fuente de multitud de artículos y, por supuesto, alegrías e inolvidables lances durante una década, pues muchas patirrojas autóctonas y de repoblación quedaron abatidas a sus pies tras inolvidables y memorables trabajos en el pulpitillo.
No
me quiero extender mucho en esta entrada, porque podría caer, como suele ser normal, en excesivas alabanzas o adulaciones. Pero la realidad
es que esta mañana, este gran reclamo, al menos para mi, de procedencia granjera, ha pasado a mejor vida antes de despuntar el día. Tenía algunos achaques propios de la edad, pero nada
me hizo suponer, en el día de ayer, que estaba consumiendo los últimos momentos
de su vida. Sin embargo, desgraciadamente, así ha sido.
Podría
escribir mucho sobre él, pero casi todo está ya más que apuntado. Por tanto, solo
me queda darle las gracias de todo corazón a Chimenea
por los maravillosos momentos que me ha regalado en sus diez años de existencia. Consiguientemente, la vara de medir que deja creo que es bastante larga.
Para concluir, y como se suele decir, la historia pone a cada uno en su sitio y
este pájaro de jaula no iba a ser menos. El tiempo -y esperemos que sea mucho-
me lo irá confirmado. Eso sí, para mí, hasta el día de hoy, ha sido el mejor. Ni que decir tiene que otros vendrán que dirán mucho de él.
Como punto final y como homenaje a su buen hacer en el repostero, pulpitillo, farolillo, tanganillo, matojo... valga este capítulo extraído del libro Historias desde el colgadero publicado en 2016.
EL DEBUT
C
|
himenea no tardó mucho tiempo en debutar como reclamo, debido a que, desde el
primer momento que formó parte de mi jaulero, aprecié en él algo que me atraía
sobremanera. Tan es así que, si llegó a mis manos un viernes al mediodía, el
sábado de la segunda semana siguiente, se estrenó en el campo, casi sin
pensarlo, pero así ocurrió. No resultó muy ortodoxo mi proceder, sin embargo,
es lo que aconteció.
Fue en la finca del amigo Jesús Gómez, La Solana de la Corte, perteneciente al
término municipal de El Almendro (Huelva). Y lo peor del caso fue que la mañana
de su puesta de largo como reclamo, no era la que nos gusta escoger a los
cuquilleros para tales menesteres. Así, frío, lluvia y viento eran las
características de aquella jornada matutina de finales de enero.
Recuerdo que fui a la citada finca, porque mi
hermano Juanvi se había quedado en La
Dehesa de Enmedio, dando el puesto en mi lugar. El colgadero elegido fue
una preciosa meseta que había casi al coronar un cerrete cubierto por
vegetación de pino piñonero, encinas y matorral no demasiado espeso, lindera
con una zona de olivar.
En un principio, el reclamo elegido era El Manchego, un pájaro ya con sus buenos
puestos, que le había comprado a un amigo que dejó la afición. De hecho, llegó
a estar en el pulpitillo bastante tiempo, casi una hora, pero no abrió el pico.
Las malas condiciones meteorológicas, principalmente, el fuerte airazo, el
movimiento de las grandes aspas de un molino de viento que había en las
proximidades del aguardo y el continuo tiroteo a los zorzales en la finca
colindante fueron los culpables, diría él, de no escuchársele ni un solo canto
de mayor.
Como aquel día, me había llevado a Chimenea para que se fuera acostumbrando
al movimiento y traqueteo del coche, como suelo hacer con los pollos del año, lo
tenía en el maletero y por mi cabeza rondó la poca ortodoxa y descabellada idea
de ir por él, ponerlo en el matojo y ver cuál era su comportamiento, como
tantas veces suele ocurrir, no me pude resistir. De esta manera, llevé al
todoterrenos al Sr. Manchego y, a los
pocos minutos, Chimenea estaba en el
repostero, cantando desde que le quité la sayuela y sin el más mínimo temor ni
al agua, ni al viento, ni al ruido de las aspas del molino, ni al tiroteo
vecino… Me costaba trabajo dar crédito a lo que mis expectantes e incrédulos
ojos estaban presenciando, pero era así.
A unos seguros y potentes reclamos, tras unos
segundos de observación del paisaje, le siguió un atractivo cuchichío intercalado
con seductores piñones. Y mucho de sugestivo debería tener su música porque, al
poco tiempo, una hembra le contestó en la costana frente a donde él estaba enclavado.
A partir de ahí, todo fue un inmenso gozo y
alegría. Chimenea, como si fuera un
pájaro curtido en mil batallas, atraía a la campera ante mi cara de orgullo y
satisfacción, que no acababa de creerse lo que estaba ocurriendo en tan
desagradable, climatológicamente hablando, mañana.
Y no fue tarea fácil porque aquella dama no se
lo iba a poner nada fácil a tan atrevido y osado neófito, puesto que, en cuanto
dio la cara y lo vio erguido y arrogante en su atalaya, con una rápida carrera,
se amparó en el manchón de monte donde yo tenía apostado el aguardo y de allí
no había quien la moviera. Estaba dispuesta a dar la murga y solo un continuado
charachachá, charachachá, charachachá… era su carta de presentación. Pero
estaba claro que, allí en el matojo, había madera noble, por lo que, viendo la
actitud de aquella recelosa hembra, Chimenea
echó la cabeza a la esterilla y un atrayente y melodioso titeo surgió de su
cuerpo, a lo que no pudo resistirse la buena señora que, ahora sí, con paso
firme y decidido se dirigió para Chimenea,
que le seguía musicándole esas cosas que solo ellos saben decirse y a las
que no suelen ofrecer resistencia, por muy desconfiada y cautelosa que sea una
patirroja. Luego, unos buenos instantes de música de recibo y, tras certero
disparo, solo alguna que otra pluma movida por el fuerte viento reinante en
aquel momento fueron los que acompañaron al magistral entierro que Chimenea le dedicó, en su primer tiro, a
aquella escamosa y esquiva perdiz autóctona. Es innecesario decir que acababa de nacer,
lo que hoy, siete años después, es una realidad irrefutable y constatable, un
pájaro puntero o un gran espada, como decimos en la jerga cuquillera.
Luego, antes de que acabara esa temporada,
varias patirrojas más fueron la continuación de una historia que tuvo el
principio más que feliz anteriormente reseñado. Huelga decir que, a partir de ese momento, Chimenea siempre ha ocupado un lugar
privilegiado, tanto en los cajones de muda, como en el habitáculo donde mis reclamos
pasan la mayoría del año. Es más, aunque a los reclamos punteros no les hacen
falta muchas milongas para siempre dar la talla, cuando él sale al campo, siempre
le acompañan una de mis mejores jaulas, acorde con su más que gran envergadura,
una preciosa sayuela bordada con mis iniciales, regalo de un buen amigo y una artesanal,
cómoda y fuerte esterilla, En otras palabras, unos buenos complementos de caza,
como nos gusta decir a los cuquilleros.
------00O00------
POR CIERTO, NO SE NOS OLVIDE UNA MÁXIMA DE LA EXISTENCIA:POR MUCHO MIMO Y CELO QUE PONGAMOS EN EL CUIDO DE UN SER VIVO, ENTRE LOS QUE NOS PODEMOS INCLUIR, SIEMPRE HAY UN PRINCIPIO Y UN FINAL. PÒR CONSIGUIENTE, INDEPENDIENTEMENTE DE LOS CUIDADOS QUE LE DISPENSEMOS, "LA FECHA DE CADUCIDAD", AUNQUE DUELA, NUNCA FALTA. ESO SÍ, COMO YA DIJO ALGUIEN: "ANOCHECERÁ, PERO SIEMPRE AMANECERÁ DE NUEVO".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)