lunes, 23 de diciembre de 2019

TIEMPO DE NAVIDAD


          Como año tras año, llegan estas entrañables fiestas y, por consiguiente, quiero aprovechar este momento para felicitar a todos los lectores de este blog, a los aficionados a la caza de la perdiz con reclamo en general y a sus respectiva familias. Por lo tanto, vaya por delante mi deseo de todo corazón.


viernes, 29 de noviembre de 2019

DISTINTAS ACEPCIONES DE ALGUNAS EXPRESIONES O PALABRAS DE NUESTRA JERGA CUQUILLERA.

        Este artículo, extraído de mi libro Con la jaula a cuestas, segunda edición, lo traigo al blog para compartir con quien le pueda interesar

   Pepe, Pepito, Pepillo, Pepín, Joselito, Josecito, Joselín, Joselillo…; Paco, Paquito, Paquillo, Fran, Quico, Isco, Frasco, Chesco, Curro, Currillo… son diferentes apelativos que utilizamos para nombrar a las personas que tienen por nombre José o Francisco, respectivamente. Ni que decir tiene que en otros muchos aspectos de la vida sucede lo mismo y, por supuesto, nuestra afición, la caza de la perdiz con reclamo, no iba a ser menos. Debido a ello, infinidad de acepciones se utilizan en las diferentes zonas de nuestra geografía para nombrar a muchos de los útiles, personas, lugares, situaciones… que intervienen de una forma u otra en la ancestral caza del “cuco”. Tan es así que, a veces, al escuchar o leer cuestiones puntuales sobre nuestra afición, surgen palabras cuyo significado desconocemos y tenemos que esforzarnos y darle rienda suelta a nuestra imaginación para saber de qué se está hablando o escribiendo. Por citar un ejemplo aclaratorio sobre este capítulo, si en el Andévalo de Huelva a la sayuela se le llama funda, en la Sierra Norte de Sevilla se le conoce como mantilla y en muchas zonas de Granada, como cobija. 

Por tal motivo, este apartado tiene como objetivo el dar a conocer algunas de esas diferentes formas de nombrar a muchas de los vocablos que forman parte de nuestro día a día perdigonero. Eso sí, como se comprobará, algunas expresiones o cuestiones que presentan pocas acepciones o sinónimos; de otras tantas, por el contrario, podemos encontrar bastantes. En esta línea, voy a exponer a continuación diversos ejemplos incluidos en la amplísima y tradicional jerga pajaritera.

Reclamo de perdiz: macho o pájaro de jaula, pájaro perdiz, perdigón, perdigacho, pájaro, “jaula”, cuco…

Reclamo bueno: pájaro sobresaliente, pájaro de bandera, primer “espada”, pájaro puntero, el figura, el fenómeno, el campeón, el bueno, el mejor…

Reclamo malo: mochuelo, burraco, petardo, zarrio, “cantamañanas”, balconero, “quemasangre”, maula…

Perdices de campo: patirrojas, “campo”, camperas, montaraces, salvajes, autóctonas, montesinas…

Macho de campo: macho salvaje, garbón, gallo, machaco…


Hembra: hembrilla, pájara, pajarilla, “señora”, “dama”…
Espolón; garrón, espuela, juanete, garbanzo, habichuela, haba…

 Puesto para la caza del reclamo: tollo, aguardo, chozo, choza, chamizo, escondite, boezuelo, apostadero, majano, caseta, caracol, covacha, gavillera, caseta, cueva, esperil …

Plaza: plazuela, placeta, plazoleta, tiradero, rasa, ruedo, rueda …

Tanto o lugar para colocar el reclamo en el campo: mata, tantillo, tango, matojo, farolillo, peana, mampostero, menganillo, mono, mampuesto, tanganillo, arbolillo, arbolete, arbolejo, hacho, moña, maceta, mata, púlpito, pulpitillo, pulpillo, pinete, postela, canastillo, repostero, postero, reportero, repuesto, atril, trono, mojón, mojoncillo, majanillo, candelero, castillejo, castillete, torrecilla, palo, poyo, pincho (si está fabricado con material metálico)…
Asiento para sentarse en el aguardo: silla, silleta, banquillo, catrecillo, banqueta, poyete…

Lugar para dar el puesto con el reclamo: colgadero, cazadero, cucaero, postura…

Echarse para detrás en la jaula el reclamo: hacer el Cristo, tomar copas/copeteo, sacar agua, hacer el arco, hacer el asa de cántaro, volteo...
Cantar de reclamo: canto de mayor, canto por alto, canto de cañón, reclamar, echar unas jácaras, echar unas coplas…
Cuchichío: cuchicheo, dar de pie, coleteo, curicheo, meloseo, guricheo, cafeteo, castañeteo…
Titeo: cañamoneo, llamada a comedero, llamada a trigo, hacer la carretilla…
Dar piñones: piñonear, dar besos, dar o tirar pitas o pitos…
Maullar: maulear, mayar, suspirar, dar quejidos…
Cargar el tiro: quedarse al humo, salir al humo, no cortar el canto, no cortar al tiro, hacer el entierro, hacer el funeral, cantar el responso, entonar el cántico funerario…
Matar una perdiz: abatirla, dejarla seca, dejarla hecha un taco, dejarla sin mover una pluma, mandarla a soñar…
Muda: pelecha, pelecho, desplume, “espelecho”, cambio de plumas...
Conjunto de utensilios cuquilleros: trebejos, chismes, cacharros, bártulos, enseres,  trastos, trastes, cachivaches, chirimbolos, avíos…
Terrero: cajón de muda, arenero, polvero, pelechero, desplumadero, cajonera….
Casillero: repisa, tablero, posadero, jaulero, portajaula…
Sayuela: sayota, funda, mantilla, capucha o capucho, capuchón, capillo o capilla, capotillo, ropillo o ropilla, enagüilla, camisilla, camiseta, cobija, cobijilla, capirote, saya, trapo, capeta, talega…
Asiento para la jaula al salir al campo: esterilla, esterillo, peal, pealillo, zalea, zaleílla, zalejuela, suelo, suelillo, suelecillo, solecillo, sentón, espartuela, soletilla, capacho o capacha, capachillo o capachilla, baleo, baleíllo, solera, plantillina, alfombrilla, pellejuelo, roal, roalillo...

Tronera: mirilla, boquilla, boquete, pitera, visera, piquera, cañonera, disparadero, ventanuco, portillo, lucana, lumbrera, respiradero, lucerna, aspillera, luneto, gatera…

Cazador de reclamo: cazador de pájaro de jaula, cazador de perdigón, aguardista, cazador de “cuco”, cuquillero, chuchero, chuchillero, cuclillero, cuquero, perdigonero, pajaritero, jaulero, colgador, puestero, tollero, perdigotero, reclamista, jibao…

Debo decir que, con este pequeño glosario, no he querido, Dios me libre, dar una clase magistral de cómo se nombran en muchos rincones andaluces y del resto de España algunas de las muchas cosas que, de alguna forma, intervienen en la caza de la perdiz con reclamo. En realidad, aparte de los vocablos y expresiones que conocía, otros muchos que aparecen aquí han llegado a mí por vía de los muchos compañeros y amigos que tengo en diferentes rincones de nuestra piel de toro o por consultas en algunos tratados venatorios. Ahora bien, con el presente apartado, sí he pretendido, en primer lugar, ahondar, escudriñar y curiosear en nuestro rico vocabulario cuquillero y, posteriormente, darlo a conocer.

Como se ha podido comprobar, faltan muchas palabras, situaciones, detalles…, pero es obvio que, si me extendiera más, tendría que escribir un tratado completo sobre el diccionario pajaritero. Tan es así que, como se habrá constatado, y por citar algunos ejemplos, no aparecen las conocidas bulanas o recibir de pluma, el botarse, el rifarse, las embuchadas, el regaño, el salir de estampida, el venirse abajo, el aplastarse o cantar la gallina, los reclamos “mediascucharas”, los reclamos algarines, las toradas de machos y cientos y cientos de vocablos y pormenores que se podrían incluir, pero como he dicho se haría todo muy largo y, de paso, un poco soporífero. Pese a todo, se puede decir que la terminología aquí plasmada es de lo más usual y, normalmente, la que utilizamos en nuestra jerga en el día a día la mayoría de nosotros.



lunes, 18 de noviembre de 2019

EL RECLAMO PUNTERO O SOBRESALIENTE

 Chimenea, un reclamo puntero de granja

Ante todo, quiero puntualizar que el contenido de este artículo ni es nuevo en el blog, ni con él quiero descubrir nada original, pues todo lo expresado en él está más que hablado y escrito, pero no viene mal volverlo a exponer pues es importante tener las ideas claras sobre qué es un pájaro de primer nivel.


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A modo de introducción, tengo que decir que todo el que esté metido en el mundo cuquillero, en principio, tiene más o menos claro lo que es un pájaro de bandera o de primer nivel. Ahora bien, no es fácil concretar -aunque debería no ser muy complicado- las características que debe reunir un ejemplar de estas características para que sea catalogado como un reclamo puntero, puesto que, como bien sabemos, las opiniones que pueda haber sobre ellas son muy subjetivas, debido a que cada aficionado ve el tema de forma diferente y, la gran mayoría de las veces, se deja llevar por emociones personales. Tan es así que, con cierta frecuencia, reclamos de muy mediano nivel -no digo ya pájaros medianos como solemos tener normalmente-, en boca de sus dueños, suenan a fenomenales tenores y grandes espadas, cuando la cruda realidad nos dice que no son más que pájaros que nos “regalan” la vista con su aspecto externo, con cuatro cositas que hacen, pero poco más.

Pues bien, a partir de lo expuesto anteriormente y si queremos ser objetivos con los inquilinos de nuestros jauleros, lo primero que debemos tener claro es que cuando hablamos de pájaros punteros o de bandera, nos estamos refiriendo a ejemplares que dan la talla en el campo día tras día y no en los balcones o diferentes testeros de una vivienda para deleite de sus engatusados y encandilados dueños, independientemente de su estampa y nobleza.

En esta línea y ya con unos años con la jaula a cuestas, debo decir que la gran mayoría de los fenomenales reclamos que dicen atesorar muchos cuquilleros, que hablan y no paran de los mismos, no son más que pajaretes que en casa suelen dar grandes sesiones de cante y hermosas bulanas, que se le tira caza cuando las condiciones son muy favorables, dígase ejemplares de repoblación -con todos mis respetos hacia ellos-, o autóctonos valientes y en su sazón que entran raudos al repostero sin grandes esfuerzos del que ese día se encuentra atalayado en el mismo. Eso sí, en cuanto a este personal -muchos de ellos con grandes números de perdices abatidas- se le tuerce un poco el lance y surgen contratiempos mientras están en el colgadero, se desvanecen como castillos de naipes para vergüenza propia de su dueño que, aunque a los amigos/compañeros de coto les diga que Fulanito o Menganito ha realizado un gran trabajo, pero que el campo no ha “querido coles”, la cruda realidad es que no dan la talla ni de “mediacuchara” aunque en tertulias y reuniones hablen excelencias de ellos. Y de estos casos hay miles.

En resumidas cuentas y compartiendo totalmente la opinión de un buen amigo, Juan Luis Rosa, una cosa son los reclamos que se presentan a los concursos de belleza, nobleza y canto -muy respetables, como debe ser- o a los campeonatos de perdiz con reclamo -también respetables al máximo- y otra, bien distinta, es dar el puesto en parajes en donde todavía, por bien de nuestra fauna mediterránea, sobrevive nuestra auténtica perdiz roja salvaje. En esta línea, huelga decir que, aunque nos cueste reconocerlo, el pájaro de primer nivel, reclamo de bandera o el bueno, como se suele llamar a los ejemplares muy destacados, no se tienen en un determinado jaulero todos los días y, mucho menos, varios de ellos, temporada tras temporada. Un  pájaro perdiz de primer nivel, que hay quien se va a la tumba sin saber lo que ello significa, es un verdadero regalo de la naturaleza que aparece casi siempre cuando menos se le espera y que, independientemente de su aspecto y comportamiento en la pared, da en el tanto o pulpitillo el do de pecho día tras día, en cualquier momento del mismo, aun con condiciones adversas e, incluso, con campo poco receptivo, más que jauleado y que se las sabe todas. Obviamente y respetando al máximo las repoblaciones, cuando hablamos de estos “tesoros”, debemos de dejar a un lado los cotos intensivos y otras fincas con perdiz de granja, pues es irrefutable que no es lo mismo cazar perdiz de suelta que salvaje.

Ser atractivo a la vista o no muy agraciado en su aspecto externo, noble o bronco al máximo en el trato diario, con algún defecto en sus notas musicales, mudo total en casa, que también los hay…, el reclamo puntero, de primer nivel o de bandera es aquel que cuando lo afianzamos en el tanto, matojo, farolillo, repostero, pulpitillo…, sale con prontitud, trabaja incansablemente en cualquier momento del día, haya sol, viento, lluvia, frío… Además, aun con multitud de contratiempos que se le puedan presentar durante el tiempo que dura el puesto se les tira patirrojas, un día sí y otro también, cuando otros compañeros que también cazan en los mismos parajes llegan al cortijo sin comerse una rosca. Es más, el pájaro ya de por sí no es una máquina y, debido a ello, tampoco debe ser un motor en funcionamiento durante todo el lance, pues no por mucho cantar se tiene mayor éxito.

Evidentemente, este tipo de reclamo, durante un determinado lance, siempre, excepto casos muy puntuales, ofrece una meritoria faena. Salida a levanta cobija, como se dice muchos lugares de Andalucía, un cante de mayor aceptable, intercalado con atractivo cuchichío y piñoneo, un recibo suave y agradable y un entierro que pone los vellos de punta.  Si la situación en el colgadero se complica y el campo no está por la labor, dígase machos de espolones corridos o cobardones o hembras esquivas, pone en práctica todos los recursos inimaginables: significativas calladas, cautivadoras embuchadas, seductores titeos o cañamoneos, fascinantes cloqueos…, para que quien no quiere dar la cara en plaza termine rindiéndose a sus zalamerías. Eso sí, no todos los pájaros son idóneos para cualquier tipo de terreno, pues como bien sabemos no es lo mismo cazar en campiña/tierras bajas que en sierra. De hecho, pájaros de primer nivel acostumbrados a zonas de terreno llano pueden fracasar en parajes abruptos o viceversa.

Para ir finalizando tengo que decir a boca llena que cuando hablamos de un reclamo sobresaliente no significa que hacemos referencia solamente a pájaros de procedencia salvaje, pues la experiencia me ha demostrado que de los nacidos en cautividad o de cualquier granja pueden y de hecho salen ejemplares del más alto nivel que no tienen que envidiar nada a sus hermanos de monte. Y hago esta aseveración porque, de los dos grandes reclamos que han pasado por mis manos en mi ya larga trayectoria como pajaritero, uno de ellos, Chimeneas, que ha muerto este año con once primaveras, era de granja.

Pues bien, como se puede comprobar, este tipo de pájaro de jaula no es fácil que llegue a las manos de todo el mundo y en cantidad. Consiguientemente, el hablar de cuatro o cinco de ellos en un determinado jaulero, honestamente creo que no es de recibo. Por tanto y como punto y final valgan estas tres citas/opiniones sobre los mismos de ilustres aficionados andaluces y autores de libros sobre nuestra modalidad cinegética.

 D. Fermín Vaquero, autor de Perdices y Memorias de un jaulero andaluz: “de cada mil pájaros que se enjaulen sale un pájaro de primer nivel”.

D. José Cuenca autor de Sierras, perdices y olivares: “en toda la vida de un hombre cazador hay una única mujer, un único perro y un irrepetible reclamo.”

D. Juan José Cabrero autor de La perdiz con reclamo citando en dicho libro palabras de su amigo y aficionado, Rafel Herrera: “los buenos reclamos son como los obispos, uno por provincia”.


       Ni que decir tiene que lo aquí expresado anteriormente es opinión personal que comparto con quien quiera leer dicho artículo y que, por lo tanto, habrá quien piense y opine en esta línea y quien esté diametralmente en contra.

jueves, 24 de octubre de 2019

LAS SAYUELAS EN LAS JAULAS


Dos sayuelas colocadas en las jaulas con el derecho para dentro.

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na vez que se pasan los reclamos a las jaulas tras la época de pelecha o, principalmente, cuando adquirimos, nos regalan algunos de ellos o herimos un ejemplar en una determinada jornada de caza, se les suele poner las sayuelas, fundas, cobijas, mantillas, sayas, capuchas… por encima de las jaulas con el fin de que los pájaros se vayan acostumbrando al cambio de habitáculo o bien para que se familiaricen con este utensilio o complemento cuquillero. Es más, también hay pajariteros que, de igual forma, las utilizan cuando el lugar donde tienen a sus perdigones es frío y de esta manera estén más abrigados.

En lo que a mí respecta, no suelo tenerles puestas las sayuelas, excepto para los reclamos nuevos que llegan a mi jaulero, que se las coloco unos días hasta que se acostumbran a su nueva morada y, por supuesto, cuando salen al campo.

Pues bien, normalmente, cuando se les tienen puestas las fundas durante un cierto tiempo en casa o de temporada en el campo, los pájaros terminan picoteándolas, metiendo parte de ellas por entremedio de los alambres y, en infinidad de ocasiones, le sacan los hilos y acaban abriéndoles agujeros en las costuras. Pero ya no es solo por la cuestión del deterioro, sino que, a veces, se enredan en los hilos, incluso se tragan los mismos con el consiguiente riesgo que tales circunstancias conllevan, máxime cuando una gran cantidad de este importante complemento cuquillero se fabrica con tela de camuflaje, loneta o pana y que, por lo tanto, tiene una gran facilidad para deshilacharse.

En consecuencia, para librarse en lo posible de estas incidencias o se tienen unas fundas viejas para estos menesteres o, para evitar que las deshilachen y las deterioren lo mínimo o provoquen un accidente, se le colocan con la parte de al derecho para adentro, es decir, la parte “bonita” dando para el pájaro. De esta manera, le cuesta más trabajo tirar de los hilos de los cosidos o de las terminaciones de las piezas que conforman la sayuela y, por consiguiente, las estropean menos.

      Para finalizar, solo decir que todo lo expuesto sobre al derecho o al revés es solo para casa, cuando los reclamos van al campo llevan las fundas como "Dios manda". Tuviera que ver !!!

lunes, 30 de septiembre de 2019

LLEGA LA HORA DE COMPLETAR NUESTRO JAULERO, PERO SIN LOCURAS (SEGUNDA PARTE).

           Como bien sabemos todos, por estas fechas surgen dudas del "material" a adquirir para completar nuestro jaulero y el precio a pagar por el mismo, pues existen muchas ofertas de "producto" y aunque la economía no está muy boyante para la mayoría, parece que el dinero sobra a la hora de adquirir reclamos de perdiz.

En esta línea y al hilo del post anterior en el que hablaba sobre la adquisición de pollos para completar nuestros respectivos jauleros, hoy tengo que decir que aparte de los noveles de procedencia salvaje heridos en las diferentes modalidades de caza –salto u ojeo- o criados en casa en cautividad y que puedan llegar a nuestras manos, si nos inclinamos por comprarlos en algunas de las granjas que tenemos en Andalucía u otros profesionales que se dedican a la venta de pájaros de jaula para reclamo, debemos, aunque cada uno es libre de pagar lo que le parezca por un neófito que tenga buena pinta, tener claro un principio de coherencia  y paralelismo entre el “producto” y su precio. De esta manera, desembolsar un buen puñado de euros –que a la mayoría seguro que no le sobra, sino todo lo contrario- por un proyecto de reclamo, aunque todos lo hayamos hecho, no es lo más acertado, máxime cuando la única “ganga” que se nos ofrece es una buena pinta y una buena música en la pared o expositor –si hay suerte-, pero nada más.  Pues que yo sepa, pájaros por los que se paga 100, 150, 200 € … , al menos, a mí, y con todos mis respetos, me parece una salvajada, sean de una granja o profesional del que procedan. Y es así porque, por más que se empeñe su criador o vendedor del ramo, por estas fechas no hay muchos más elementos de juicio que ofrecer. Y cuidado, respetando al máximo al vendedor, pues todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, pero el que lleva metido en esto muchos años sabe más que bien que en el noventa y tanto por ciento de las veces, lo que nos llevamos para casa es un futuro “cantamañanas”, que no muy tarde causará baja en nuestro jaulero, con el consiguiente sofocón.

Eso por una lado, pero además hay que tener siempre en mente que no existen granjas “expedidoras” de buenos reclamos –aunque haya quien lo piense-, pues opino y creo que no estoy equivocado, como he referido en infinidad de ocasiones, a día de hoy, todo el mundo que se dedica al reclamo trata de ser competitivo en la oferta de perdices, tanto en genotipo como en fenotipo. Con lo cual, de cualquier granja de estas que vienen a continuación -listado del Portal de Caza y Pesca de la Junta de Andalucía- , más otras cinegéticas y profesionales que también se dedican al reclamo, puede salir un buen pájaro puntero, no de ésta u de la otra, sino de cualquiera. La cuestión primordial es que pagando una cantidad módica -25/50 €- por un pájaro que tenga buena pinta y luego, trabajándolo con tranquilidad y sapiencia, se tenga la suerte de acertar. No hay mucho más, abonar lo que haga falta por un futuro proyecto sin la más mínima garantía, es volver a tropezar en la misma piedra. Pues, incluso contando con toda la voluntad y formalidad del vendedor, que en la mayoría de las veces es una realidad, todos sabemos que el buen pájaro no se busca, se encuentra. De esta manera, al adquirir un nevel de perdiz, solo debemos demandar una mediana presencia y una buena actitud en la jaula, pues con los del montón, con los que están en los departamentos de los expositores, puede haber sorpresas musicales. si queremos más, hay que ir a la prueba real y, ahí sí que hay que aflojar el bolsillo, pues pensar que un pájaro de esta u aquella granja, excepto los tocados por los dioses, es ponerlo en la jara y salir marchando es soñar despierto.

En resumidas cuentas, en cualquiera de las siguientes granjas y alguna que se quede atrás, con total seguridad nacen todo los años buenos pájaros e infinidad de mochuelos. La gran suerte es que nos toque la lotería. No hay más, solo que no se nos vayan los ojos y los billetes tras lo que no es mucho más que los demás. Eso de granjas de primera y segunda, si nos paramos a pensarlo, no ha lugar, aunque haya quien lo defienda. Pero es más, hay que tener presente que un pájaro puntero no sale todos los días. Por tanto, pensar que con comprar y comprar se va a tener una buena colección de ellos es una auténtica quimera.


Listado de granjas andaluzas certificadas

o    SC Bobadilla GJ-MA-2010-001
o    La Parrita GJ- SE-1999-001
o    San Esteban GJ-AL-2004-003
o    Cinedizza GJ-GR-2011-001
o    Axarquía GJ-MA-2002-001
o    Paraje El Pozo GJ-JA-1994-007
o    N.A.RA. GJ-CO-1197-002
o    La Majá GJ-AL-2006-003
o    Los Pinos GJ-AL-2012-003
o    Perdices Sierra de Baza GJ-GR-2011-004
o    Barranco de Sierra Nevada GJ-AL-2004-002
o    La Pajarera GJ-AL-2003-002º
o    La Malena GJ-CO-2001-001
o    El Cristo GJ-CO-1990-002
o    El Chopo GJ-GR-2004-001
o    San Marcos GJ-AL-2006-001
o    La Janda GJ-CA-2014-001
o    Perdices Pavión GJ-AL-2003-003
o    El Plantel GJ-CO-1986-001
o    La Matanza GJ-SE-1996-001
o    La Metralleta GJ-AL-2004-001
o    Cinegética Cano GJ-JA-1997-002
o    La Palmera GJ-CO-2004-001
o    La Ventilla GJ-MA-2003-002
o    Perdices Ariza GJ-GR-2005-001
o    El Troncoso GJ-CA 1983-140
o    Club Deportivo de Cazadores "Los Larveños" GJ-JA-2002-001
o    Las Medianas GJ-HU-2012-001.
o    Santa Rita GJ-JA-2007-002.
o    El Carbonero GJ-GR-2010-002.
o    El Coto GJ-AL-2003-001
o    Garrido GJ-JA-2007-0001
o    Perdices La Colina GJ-AL-2003-001
o    Cinegética El Romeral GJ-JA-2013-001
o    Los Chirimeros Altos GJ-CO-1997-004
o    El Cuco GJ-AL-2015-001
o    Perdices Sierra de Castril GJ-GR-2018-001

Granjas Homologadas.


SCEA LE PRE DES FAISANS (nº 44291)

SCEA LES COLLINES (nº 850100)

SCEA LES VALLONS / LA FROLIERE (nº 850089)

SCEA LES VALLONS / LA FORET (nº 850035)

ELEVAGE VIBREUIL (nº FR 079AV17103)

SCEA GENÉTHIC (grupo GIBOVENDEE) (nº 85002)

Agrocinegética Perdices Altube, S.

LÉNVOL DE RETZ (nº 85004)

QUIÑON SA (ES 421620500031)


viernes, 31 de mayo de 2019

LA DISMINUCIÓN ALARMANTE DE LA CAZA MENOR


Decir que cada día hay menos caza menor en las diferentes zonas de Huelva es una aseveración que no puede ser discutida por nadie que salga al campo y conozca de qué va el tema. No es una situación nueva, pues lleva ya años, pero en los últimos tiempos la disminución de las especies cazables es tan alarmante que da pena pasear por donde no hace mucho tiempo había un poco de todo, y hoy para tropezarse con algo hay que andar buenos trechos. Conejos no hay, liebres cada día menos y perdices autóctonas tal para cual. Eso sí, cigüeñas, aves rapaces, urracas, rabilargos,  jabalíes, meloncillos, zorros…, todos los que hagan falta y, como bien sabemos, desgraciadamente, este personal limpia cualquier finca. Si a ello unimos los arados y desmontes por esta época, apaga y vámonos.

Todo comienza hace ya unos años con la desaparición casi por completo del conejo de monte. No es que haya pocos es que no hay prácticamente ninguno. El motivo por el que aquí están bajo mínimos y en otros lugares no muy lejanos los hay al montón es un enigma que cada uno lo descifra de una forma, pero la triste realidad es que llevamos ya casi una década que en fincas donde antes se le quitaban miles de ellos, ahora brillan por su ausencia. Ni que decir tiene que la caza abusiva en otros tiempos, mixomatosis y en mayor grado la neumonía hemorrágica vírica han hecho estragos por estos lares en sus poblaciones, aunque nadie entiende que los haya en otros lugares no muy distantes y aquí no. Eso sí, hablo del conejo que nace y cría en el campo, no del de fincas en donde año tras años se sueltan los que hagan falta.

Pues bien, con la desaparición del conejo de monte, la liebre y la perdiz se han transformado en el blanco de los depredadores, con lo que no hay que ser muy listos para saber que todos los animales tienen que comer diariamente y ello significa que al no haber conejos, pieza tradicionalmente preferida por ellos, la liebre en los primeros estadios de su vida tiene poco cuartel y nuestra perdiz roja salvaje, más hábil y escurridiza, termina también por sucumbir.

Se puede argumentar que siempre ha habido depredadores, cosa cierta, pero cuando había mucha caza la incidencia era menor porque había para todos. Pero ahora que no la hay, lo poco que queda está siempre en el ojo del huracán. En los tiempos que corren, con el alarmante crecimiento del jabalí y en algunos lugares del de la cigüeña, más el machaconero trabajo de los “queridos” zorritos, lo poco que va quedando, si no cae hoy lo hará mañana. Tan es así que en fincas en donde hace años había un jabalí tal cual, ahora los hay en cualquier rincón de la misma y si no, en la finca de al lado. De esta manera, en cuanto haya dos o tres hembras con crías algún que otro macho y sus “amigos” los raposos, noche tras noche hacen un destrozo enorme.

Pero además y puedo certificarlo, porque lo veo cada vez que voy a mi coto, las urracas y las cigüeñas  -y nadie sabe el daño que causan hasta que no las tiene en su “corral”-, porque allí las hay de sobra, son pertinaces e infatigables en la búsqueda de nidos y recién nacidos. Huelga decir que por estas fechas -más o menos- que ambas tienen que alimentar a sus respectivas crías no dejan “títere con cabeza”. Así, días tras día, patean todo lo que tienen que patear y tal circunstancia unida a su prodigiosa vista producen daños irreparables, mientras los que pagamos religiosamente nuestros cotos solo nos queda contemplar impotentes tales atropellos, porque unas están protegidas por la Ley y las otras en esta época no se pueden cazar.

Y, por supuesto, hablo de cotos bien guardados y con buenos dineros empleados en su arrendamiento y gestión.

viernes, 12 de abril de 2019

ADIÓS, CHIMENEA. MUCHAS GRACIAS POR LOS AÑOS QUE ME HAS HECHO DISFRUTAR.

Una imagen de Chimenea, un reclamo ya historia.

      No es fácil el escribir objetivamente cuando los sentimientos personales forman parte del tema o contenido de lo que se quiere compartir, pues lo normal es que se sobredimensione para bien o, para mal, lo relatado sobre un determinado episodio, acontecimiento, suceso… que, de alguna manera, ha intervenido en mayor o menor medida en el discurrir de nuestra vida. No obstante, como lo que quiero exponer ha formado parte de este blog durante muchos años, no debo pasar la ocasión, porque es de bien nacidos ser agradecidos, para que el final no figure en el mismo, máxime cuando el personaje principal de la historia, Chimenea, ha sido fuente de multitud de artículos y, por supuesto, alegrías e inolvidables lances durante una década, pues muchas patirrojas autóctonas y de repoblación quedaron abatidas a sus pies tras inolvidables y memorables trabajos en el pulpitillo.
No me quiero extender mucho en esta entrada, porque podría caer, como suele ser normal, en excesivas alabanzas o adulaciones. Pero la realidad es que esta mañana, este gran reclamo, al menos para mi, de procedencia granjera, ha pasado a mejor vida antes de despuntar el día. Tenía algunos achaques propios de la edad, pero nada me hizo suponer, en el día de ayer, que estaba consumiendo los últimos momentos de su vida. Sin embargo, desgraciadamente, así ha sido.
Podría escribir mucho sobre él, pero casi todo está ya más que apuntado. Por tanto, solo me queda darle las gracias  de todo corazón a Chimenea por los maravillosos momentos que me ha regalado en sus diez años de existencia. Consiguientemente, la vara de medir que deja creo que es bastante larga.
Para concluir, y como se suele decir, la historia pone a cada uno en su sitio y este pájaro de jaula no iba a ser menos. El tiempo -y esperemos que sea mucho- me lo irá confirmado. Eso sí, para mí, hasta el día de hoy, ha sido el mejor. Ni que decir tiene que otros vendrán que dirán mucho de él.
Como punto final y como homenaje a su buen hacer en el repostero, pulpitillo, farolillo, tanganillo, matojo... valga este capítulo extraído del libro Historias desde el colgadero publicado en 2016.

               EL DEBUT
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himenea no tardó mucho tiempo en debutar como reclamo, debido a que, desde el primer momento que formó parte de mi jaulero, aprecié en él algo que me atraía sobremanera. Tan es así que, si llegó a mis manos un viernes al mediodía, el sábado de la segunda semana siguiente, se estrenó en el campo, casi sin pensarlo, pero así ocurrió. No resultó muy ortodoxo mi proceder, sin embargo, es lo que aconteció.

Fue en la finca del amigo Jesús Gómez, La Solana de la Corte, perteneciente al término municipal de El Almendro (Huelva). Y lo peor del caso fue que la mañana de su puesta de largo como reclamo, no era la que nos gusta escoger a los cuquilleros para tales menesteres. Así, frío, lluvia y viento eran las características de aquella jornada matutina de finales de enero.

Recuerdo que fui a la citada finca, porque mi hermano Juanvi se había quedado en La Dehesa de Enmedio, dando el puesto en mi lugar. El colgadero elegido fue una preciosa meseta que había casi al coronar un cerrete cubierto por vegetación de pino piñonero, encinas y matorral no demasiado espeso, lindera con una zona de olivar.

En un principio, el reclamo elegido era El Manchego, un pájaro ya con sus buenos puestos, que le había comprado a un amigo que dejó la afición. De hecho, llegó a estar en el pulpitillo bastante tiempo, casi una hora, pero no abrió el pico. Las malas condiciones meteorológicas, principalmente, el fuerte airazo, el movimiento de las grandes aspas de un molino de viento que había en las proximidades del aguardo y el continuo tiroteo a los zorzales en la finca colindante fueron los culpables, diría él, de no escuchársele ni un solo canto de mayor.

Como aquel día, me había llevado a Chimenea para que se fuera acostumbrando al movimiento y traqueteo del coche, como suelo hacer con los pollos del año, lo tenía en el maletero y por mi cabeza rondó la poca ortodoxa y descabellada idea de ir por él, ponerlo en el matojo y ver cuál era su comportamiento, como tantas veces suele ocurrir, no me pude resistir. De esta manera, llevé al todoterrenos al Sr. Manchego y, a los pocos minutos, Chimenea estaba en el repostero, cantando desde que le quité la sayuela y sin el más mínimo temor ni al agua, ni al viento, ni al ruido de las aspas del molino, ni al tiroteo vecino… Me costaba trabajo dar crédito a lo que mis expectantes e incrédulos ojos estaban presenciando, pero era así.

A unos seguros y potentes reclamos, tras unos segundos de observación del paisaje, le siguió un atractivo cuchichío intercalado con seductores piñones. Y mucho de sugestivo debería tener su música porque, al poco tiempo, una hembra le contestó en la costana frente a donde él estaba enclavado.

A partir de ahí, todo fue un inmenso gozo y alegría. Chimenea, como si fuera un pájaro curtido en mil batallas, atraía a la campera ante mi cara de orgullo y satisfacción, que no acababa de creerse lo que estaba ocurriendo en tan desagradable, climatológicamente hablando, mañana.

Y no fue tarea fácil porque aquella dama no se lo iba a poner nada fácil a tan atrevido y osado neófito, puesto que, en cuanto dio la cara y lo vio erguido y arrogante en su atalaya, con una rápida carrera, se amparó en el manchón de monte donde yo tenía apostado el aguardo y de allí no había quien la moviera. Estaba dispuesta a dar la murga y solo un continuado charachachá, charachachá, charachachá… era su carta de presentación. Pero estaba claro que, allí en el matojo, había madera noble, por lo que, viendo la actitud de aquella recelosa hembra, Chimenea echó la cabeza a la esterilla y un atrayente y melodioso titeo surgió de su cuerpo, a lo que no pudo resistirse la buena señora que, ahora sí, con paso firme y decidido se dirigió para Chimenea, que le seguía musicándole esas cosas que solo ellos saben decirse y a las que no suelen ofrecer resistencia, por muy desconfiada y cautelosa que sea una patirroja. Luego, unos buenos instantes de música de recibo y, tras certero disparo, solo alguna que otra pluma movida por el fuerte viento reinante en aquel momento fueron los que acompañaron al magistral entierro que Chimenea le dedicó, en su primer tiro, a aquella escamosa y esquiva perdiz autóctona. Es innecesario decir que acababa de nacer, lo que hoy, siete años después, es una realidad irrefutable y constatable, un pájaro puntero o un gran espada, como decimos en la jerga cuquillera.

Luego, antes de que acabara esa temporada, varias patirrojas más fueron la continuación de una historia que tuvo el principio más que feliz anteriormente reseñado. Huelga decir que, a partir de ese momento, Chimenea siempre ha ocupado un lugar privilegiado, tanto en los cajones de muda, como en el habitáculo donde mis reclamos pasan la mayoría del año. Es más, aunque a los reclamos punteros no les hacen falta muchas milongas para siempre dar la talla, cuando él sale al campo, siempre le acompañan una de mis mejores jaulas, acorde con su más que gran envergadura, una preciosa sayuela bordada con mis iniciales, regalo de un buen amigo y una artesanal, cómoda y fuerte esterilla, En otras palabras, unos buenos complementos de caza, como nos gusta decir a los cuquilleros.
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     POR CIERTO, NO SE NOS OLVIDE UNA MÁXIMA DE LA EXISTENCIA:POR MUCHO MIMO Y CELO QUE PONGAMOS EN EL CUIDO DE UN SER VIVO, ENTRE LOS QUE NOS PODEMOS INCLUIR, SIEMPRE HAY UN PRINCIPIO Y UN FINAL. PÒR CONSIGUIENTE, INDEPENDIENTEMENTE DE LOS CUIDADOS QUE LE DISPENSEMOS, "LA FECHA DE CADUCIDAD", AUNQUE DUELA, NUNCA FALTA. ESO SÍ, COMO YA DIJO ALGUIEN: "ANOCHECERÁ, PERO SIEMPRE AMANECERÁ DE NUEVO".