sábado, 11 de noviembre de 2017

LA CIGÜEÑA, UN VERDADERO DEPREDADOR, PERO ESPECIE PROTEGIDA.


E
ste tema también lo he tratado con anterioridad, pero como año tras año las poblaciones de cigüeñas aumentan a ritmo agigantado y los daños que causan en nuestra fauna está llegando a límites alarmantes, vuelvo a hacerle un hueco en este blog.

            Para confrontar mis palabras, me voy a referir a los últimos dieciocho años, tiempo que llevo cazando en la finca La Dehesa de Enmedio, de Puebla de Guzmán. Un terreno de 316 has. cubierto de monte bajo con poca arboleda, excepto una buena cantidad de galaperos o piruetanos salpicados por toda su extensión. La finca tiene tres buenos pantanos y una rivera, La Cobica, la rodea casi en el setenta por ciento de sus límites con algunos veneros y con buenas pozancas de agua en la época veraniega.

            Pues bien, cuando arriendo dicha finca, allá por el año mil novecientos noventa y nueve, las poblaciones de conejos, liebres, perdices y codornices eran abundantísimas, pues al tener poca arboleda las tórtolas palomas y zorzales siempre fueron más bien escasos. Sin embargo, esta abundancia de las especies cazables reseñadas han ido, año tras año, disminuyendo, mientras las poblaciones de cigüeñas han ido aumentando. Por tal motivo y con la “ayuda inestimable” de los jabalíes y la desaparición del conejo en la provincia de Huelva, la caza ha caído en picado de tal forma que en la citada finca donde hace unos años se divertía uno de lo lindo, ahora es sofocón tras sofocón. De hecho en las dos cacerías que le hemos dado en lo que llevamos de año no hemos llegado ni a poder partir. Bien es cierto que somos pocos y así no es fácil, pero no es menos cierto que cada día hay menos caza.  Y en esto, nuestra querida cigüeña tiene mucho que ver, pues hace años, había algunas, pero en la actualidad es por demás.

            De esta manera, aparte de su alimentación de siempre: ranas, lagartijas, salamandras, roedores, escorpiones, ciempiés, insectos, culebras, pequeños peces…, en época de primavera, momento culmen de la cría de la perdiz, codorniz, conejo, liebre y otras especies de aves que no anidan en la arboleda, tanto los ejemplares muy jóvenes como los nidos son presa fácil para las cuadrillas de cigüeñas que cazan casi en mano. Consiguientemente, lo que tocan lo dejan listo. Y de esto puedo dar fe porque lo vengo observando y padeciendo temporada tras temporada. Y, al ser una especie protegida, no se puede hacer nada. Simplemente, ver, con toda la tristeza del mundo, como trastean cualquier rincón de la finca para ir acabando con todo que se le pone ante su gran y poderoso pico. Es obvio, que sus voraces cigüeñinos esperan para saciar sus estómagos que, dicho sea de paso, no se llenan con poca cosa.   


Dos imágenes actuales en las que se puede apreciar como cazan las cigüeñas. ¡Cómo para que quede algo por donde andan día tras día!