miércoles, 11 de septiembre de 2019

LAS VARAS DE MEDIR


Pronto, los aficionados al reclamo empezaremos a buscar savia nueva para nuestros jauleros con la ilusión de dar con un pajarete que supla a quien ya empieza a estar metido en años o, desgraciadamente, nos ha dicho adiós. Pero hay que tener muy clarito que quien llegue a nuestras manos será un ejemplar único e irrepetible, ni más ni menos que como todos los que ya llevan algún tiempo con nosotros.
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esde siempre se ha dicho que “las comparaciones son odiosas” y, por lo que a mí respecta, pienso que quien lo dijo por primera vez, no le faltaba ni un ápice de razón, al menos, cuando hablamos de seres vivos, fundamentalmente, si quien es objeto de comparación ha sido o es cercano a nosotros

En esta línea, cuando una persona o animal lo tenemos como referencia por su forma de ser o de actuar, debemos que tener muy claro que lo bueno o lo malo que a él le acompaña o ha dejado como legado, si ya no está entre nosotros, nunca debe ser, porque a la larga es perjudicial, motivo de cotejo, puesto que, aunque pueda haber ciertas similitudes entre el patrón y lo comparable, en el fondo cada uno es único e irrepetible. Por lo tanto, si bien lo solemos hacer con frecuencia, el poner como ejemplo a Fulanito o a Menganito para, a partir de ahí, sacar conclusiones, es un auténtico error si nos referimos a un ser humano y, porque no, a cualquier animal de compañía.

Por consiguiente, trasladando las comparaciones al mundo cuquillero, debemos intentar no utilizar varas de medir para nuestros pájaros de jaula, debido a que, afortunadamente, cada reclamo es único. Ni mejor, ni peor, único. De hecho, por más que nos empeñemos, el comparar solo nos va a traer sinsabores, máxime cuando debemos de tener siempre presente que las situaciones nunca se repiten y ello es una máxima pajaritera evidente e incuestionable. Consecuentemente, si tenemos las gran suerte de dar en cualquier momento de nuestra vida cuquillera con un fuera de serie o pájaro de primer nivel que ocupe lugar en nuestro jaulero, aunque no es fácil mantener la compostura, lo peor que podemos hacer es echar mano de él como vara de medir. El utilizar a un pájaro perdiz puntero como regleta de examen para evaluar y poner nota a los que viene detrás, no es de recibo y, mucho menos, positivo. Y es así porque, posiblemente, si entramos en comparaciones, todos los componentes de un determinado jaulero que conviven con un gran reclamo o todo lo que viene detrás, si el figura ya ha pasado a la historia, no le demos el valor que tiene; es decir, lo infravaloremos y ello no es de justicia, pues en el fondo si exceptuamos los cantamañanas o mochuelos, cada reclamo tiene sus cosas positivas y sus cosas menos buenas.

En resumen, al no existir nunca dos pájaros iguales, porque no los hay -máxima irrefutable-, el estandarte de nuestro jaulero, no puede o no debemos permitir que desplace a otros reclamos que convivan con él o que le hayan sucedido, por muy bueno que sea o haya sido, ya que la experiencia me recuerda, porque creo haber contado con dos de primerísimo nivel -El de Manué y Chimenea-, que con cualquier pájaro se pueden vivir excelentes lances y disfrutar al máximo. Si por el contrario, siempre seguimos teniendo presente a quien fue un figura -si damos con él-, nunca disfrutaremos del presente puesto que, desgraciadamente, no valoraremos lo que tenemos como debe ser y veremos más faltas que actuaciones positivas. Por lo tanto, espero, en lo que a mí respecta, que ahora que Chimenea ya no está conmigo, su “sombra no sea demasiado alargada” y que sepa saber valorar en su justa medida a quien me siguen acompañando en mi jaulero. No serán como él, por supuesto, porque no existen los clones en esto del reclamo, como he dicho con anterioridad, pero seguro que, sean cuales sean, me seguirán haciendo feliz que es de lo que se trata y lo que debe buscar todo el que ame esta afición.